martes, 31 de marzo de 2026

ENTRE EVENTO Y REALIDAD (Por Marco Missinato)

 

La mayoría de los seres humanos cree
que la realidad está hecha de eventos.
Los eventos suceden.
Las pruebas los confirman.
La mente los organiza.
Y la historia parece completa.
Pero lo que llamamos realidad
no nace de los eventos.
Nace del espacio
en el que el evento es percibido.
Entre lo que sucede
y lo que creemos que significa
existe un espacio.
Ese espacio no pertenece a la mente.
No pertenece a la memoria.
No pertenece a la historia.
Es presencia.
Cuando no somos conscientes de ese espacio,
la realidad nos parece algo
que nos sucede.
Pero cuando lo reconocemos,
comprendemos algo esencial:
la realidad no es solo lo que sucede.
Es la forma en que la conciencia
se sintoniza con lo que sucede.
Las pruebas pueden describir un evento,
pero no pueden contener la totalidad de la realidad.
Porque la realidad no es solo un hecho.
Es relación.
Es percepción.
Es vibración.
Es campo.
La presencia es la capacidad
de permanecer con la vibración
antes de que se convierta en historia.
En ese espacio nace la libertad.
No la libertad de cambiar el pasado,
sino la libertad de elegir
la calidad de la realidad
que permitimos que emerja.
El viaje no consiste en controlar los eventos.
Consiste en reconocer el dial interior
con el que nos sintonizamos
con las infinitas posibilidades del campo.
Cuando este dial es recordado,
la realidad deja de ser una prisión de hechos
y se convierte en lo que siempre ha sido:
un espacio vivo
de creación consciente.

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