martes, 3 de marzo de 2026

RELIDADES DE LA VIDA 5ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 4ª Parte.      
Durante mi vida laboral tuve oportunidad de presenciar muchos casos y ejemplos de los que aprendí mucho.
 
Dentro de mi sector de trabajo, había una familia a la que visitaba siempre que se le averiaba el teléfono, la familia la componían siete personas, los padres, el abuelo y cuatro hijos, de los cuatro hijos tres de ellos tenían minusvalía, uno tenía su cuerpo muy deformado y apenas si podía caminar ni hablar, pero despacio y torpemente estaba todo el día caminando vendiendo cupones de la once, y lo que era sorprendente es que era una persona muy alegre y siempre tenia una sonrisa y buen carácter para todo el que encontraba en su caminar,(se aceptaba a sí mismo y su situación).
 
Otros dos padecían el Síndrome de Down, (mongolismo) y se ocupaban de un kiosco, y el otro era un chico normal.
 
Me llamó la atención el hecho de que siempre que visitaba a la familia me recibían los padres y estaban alegres y muy contentos, uno de los días les felicité y les pregunté que no acababa de entender el que estuvieran siempre tan alegres y contentos con las tareas y sacrificios que conlleva el funcionar de una familia con tres minusválidos, y me contestaron que sus hijos eran una bendición de Dios, que tenían minusvalías físicas y psíquicas pero con un gran corazón que les permitía ser receptores y emisores de mucho cariño y amor, y que todas las labores y tareas del diario vivir, era una oportunidad que la vida les brindaba de hacer manifiesto dicho cariño y amor a través de la actividad, y ello les permitía sentirse dichosos, alegres, contentos, etc.
 
Estas personas aceptaban y amaban a su familia tal cual era, y de lo que tenían hacían el mayor bien posible sin poner límites al sacrificio necesario para el funcionar diario, y sobre todo lo hacían con gusto, alegría y contento.
 
La alegría y el contento parecen dos formas de expresar y manifestar un mismo sentimiento o estado anímico, pero si analizamos en profundidad ambos conceptos, llegaremos a la conclusión de que, aunque en ocasiones van de la mano, en la realidad son cosas diferentes, y para aclararlo un poco mejor vamos a dividir la alegría en dos secciones, la auténtica y la condicionada.
 
La alegría auténtica es clara evidencia de que el Ser (alma y espíritu) que conduce y se manifiesta a través de esa persona, es un Ser maduro y evolucionado, y ello le permite comprender y aceptar todas las circunstancias y situaciones a las que esa persona tiene que hacer frente en su diario vivir, y aquellas que no comprende, a nivel instintivo recibe un sentimiento de confirmación de que todo cuanto acontece es como consecuencia de algo contemplado dentro de las leyes naturales.
 
En nuestro Ser se encuentra acumulada toda la experiencia e información de todas nuestras vidas anteriores, y ello le hace fuerte, seguro, estable y posee una gran capacidad para hacer frente a cualquier nivel de dificultad que se haga presente en su diario vivir.
 
Cuando nuestra personalidad todavía no esta desarrollada, no tenemos la capacidad de expresar y transmitir lo que a nivel de conocimiento interno poseemos, pero todos hemos presenciado o oído de niños o jóvenes que en su actuar parecían personas adultas, y a veces aún mas que eso, hay un dicho popular que dice, “ese niño parece que tiene un viejo dentro”.
 
La alegría es la ausencia de miedos, inseguridades, desconfianzas, rencores, envidias, etc. Si la envidia nos corroe, no podemos estar alegres, si el miedo nos invade por alguna causa, tampoco, y así sucesivamente ocurre con todas las imperfecciones humanas.
 
La alegría auténtica y la felicidad son primas hermanas, la felicidad la describía un escritor como, “un estado de paz y de dicha interna que proporciona a su poseedor un gozo inefable e indescriptible”, y la alegría auténtica es la consecuencia de esa paz y dicha interna manifiesta a través de los estados anímicos.
 
A la persona de carácter alegre no quiere decir que no le sucedan eventos y circunstancias de naturaleza dolorosa y desagradable, lo que pasa es que su estado de comprensión y aceptación de todo acontecer, suaviza o anula los efectos angustiosos o depresivos, y la ausencia de estos efectos ayudan a mantener el equilibrio, y desde el equilibrio hay mas posibilidades de elegir la mejor solución para resolver cualquier problema.
 
La paz interior es imprescindible para que pueda manifestarse la alegría auténtica, y para que la paz sea con nosotros, tenemos que estar de acuerdo y en armonía con nuestra conciencia, si nuestra conciencia nos acusa o reprocha algunas de nuestras actuaciones, la paz se hace imposible, y sin paz no hay alegría auténtica.
 
Y ahora voy a explicar algo que suena a cuentos de hadas, pero yo creo en ese algo porque le encuentro fundamento, se trata de que cada vez que venimos a este mundo físico el Amor Divino no nos deja solos ante una existencia con muchos proyectos y compromisos que cumplir, y dificultades que superar, a cada SER cuando encarna se le asigna otro Ser mas evolucionado y con los conocimientos necesarios para poder servirle de guía y apoyo en la realización de su programa, (o cumplimiento del destino) todos hemos oído hablar en alguna ocasión de Ángel de la Guarda, el Espíritu Guía, el Protector, etc., muchos escritores en sus libros hacen referencia, incluso con detalles, de ésta realidad, y yo como dije antes lo encuentro justo y necesario para no perderse por los laberintos y senderos de la Vida.
 
Vamos a llamarle el Guía para simplificar, pues bien, la misión de nuestro Guía es la de apoyarnos en los momentos de confusión, debilidad, desorientación, duda, etc., pero ese apoyo o ayuda nos la prestará sin interferir en nuestro libre albedrío, nos puede dar ideas, producir sentimientos de confirmación o de disconformidad, a veces cuando nos equivocamos de dirección y caminamos en sentido opuesto a nuestro destino o programa de realización, El intenta por todos los medios de comunicarnos de alguna forma nuestro error, a través de sentimientos, pensamientos, ideas y sobre todo convirtiéndose en la voz de nuestra conciencia, y cuando ve que no le prestamos atención y continuamos en la dirección equivocada, siente que fracasa su misión como guía, y el compromiso de ayuda y orientación al que se comprometió queda sin cumplir, y como es lógico se siente triste no solo por no poder ayudarle, sino porque en la mayoría de los casos se trata de un Ser cercano a su familia y le une a su protegido sentimientos de cariño y amor fraterno.
 
Los estados anímicos de nuestro guía, dependiendo de nuestra sensibilidad, condición moral y espiritual, etc., nos afectarán en mayor o menor grado, de modo que cuando nuestro Guía, Ángel de la Guarda, o como le queramos llamar se encuentre triste, lo mas normal es que nosotros sintamos desde nuestro interior sentimientos de tristeza y sin saber el porqué. Un saludo.
Continúa en la 6ª parte. 
 

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