Tu cuerpo es más eléctrico que tu teléfono, sin embargo, cargas eso todas las noches, y rara vez piensas en cargarte. Pero la verdad es que no eres solo carne y pensamiento. Eres voltaje. Eres frecuencia.
Cada célula de tu cuerpo funciona con potencial eléctrico. Tu corazón late a través de una carga bioeléctrica. Tu cerebro se dispara a través de la luz y el magnetismo. Y sin embargo, nos han enseñado a vivir desconectados de las mismas fuerzas que nos mantienen vivos. ¿Quieres curarte? ¿Quieres claridad, vitalidad, paz? Entonces vuelve a conectarte a lo que fuiste hecho. Luz del sol. Agua limpia. Suelo bajo tus pies. Absorbes electrones mediante contacto piel-tierra. Generas poder cuando tus ojos desnudos se encuentran con el sol de la mañana. Restaura el flujo cuando bebes agua viva cargada de minerales y memoria. Esto es encarnación espiritual.
Ascensión no se trata de escapar de tu cuerpo. Se trata de volverse completamente vivo dentro de él. Porque el cielo no está en otro lugar. Es una frecuencia. Y cuando tu cuerpo está cargado, cuando tus células son coherentes, cuando tu sistema nervioso se siente seguro, no solo visitas el cielo. Tú lo llevas.
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