Hola
gentes, hace algunas jornadas versamos sobre las cargas de la vida, que
no es otra cosa que el equipaje o mochila que portamos con lo que
necesitamos, o creemos necesitar para hacer frente a lo que nos demanda
el diario, y hoy voy a ampliar algunos conceptos al respecto.
La
vida es un continuo caminar por los senderos del conocimiento y
experimentación, adentrándose en lo desconocido y pendiente de aprender y
superar, y dejando atrás lo conocido y superado, el caminante o
estudiante de la VIDA solo se detiene para descansar, reponerse y
aprovisionar, y acto seguido sigue desplazándose a través del tiempo, el
espacio, las vivencias, las circunstancias, los acontecimientos, etc.
Cada
uno de nosotros lleva su equipaje con lo que cree necesitar, y es a
este tema en concreto a lo que me voy a referir en esta entrada, porque
habemos personas que no conocemos nuestras propias necesidades, y
cargamos en nuestra mochila todo aquello que nos apetece o creemos
necesitar, hasta tal punto que después no podemos portar tanto peso y
volumen a nuestras espaldas, y en estos casos es cuando solemos
adjudicar a otras personas que caminan a nuestro lado, con parte del
peso o carga que a nosotros nos corresponde.
Aunque
en el trayecto del camino hemos de ser solidarios y ayudarnos los unos a
los otros, pero la ayuda se refiere a los casos específicos y
circunstanciales en los que por motivos de enfermedad o incapacidad
transitoria, no podemos con nuestra carga y los acompañantes del sendero
o camino, nos auxilian en tanto no nos reponemos, cuando estamos
recuperados somos nosotros los que tenemos que portar con todo nuestro
equipaje, y dejar un margen por si tenemos que ayudar a otro compañero
de viaje.
Yo
reconozco que en alguna etapa y ocasiones coyunturales, he abusado de
mi prójimo cargando sobre sus espaldas cargas y responsabilidades que me
correspondían a mi el portarlas, por eso hablo con conocimiento de
causa, y resulta que cuando parte de nuestras cargas las soportan otras
personas, como nosotros vamos livianos, seguimos adquiriendo mas cosas
que en la mayoría de los casos son innecesarias, y que vamos sumando a
nuestro equipaje, y seguimos abusando de la generosidad de los demás, y
sobrecargando a todo el que se deje.
Nos
urge conocer y controlar nuestras necesidades reales y no cargar con
cargas innecesarias o prescindibles, y también nos urge el
sensibilizarnos y aprender a amar y tratar bien a nuestro prójimo,
empezando por no adjudicarle cargas que no forman parte de su equipaje, y
si alguien trata de cargarnos con el excedente de su carga, es en estos
casos cuando tenemos que pronunciar el !no!, salvo en los casos de
auténtica solidaridad, improcedente es portar cargas que no nos
corresponden, y cargar a otros con lo que a nosotros nos corresponde.
Todas
las personas en las primeras etapas de nuestra vida, necesitamos de la
ayuda y colaboración de los demás, y en especial de nuestros padres,
familiares y allegados, se puede decir que las primeras cargas de
nuestra vida, en tanto no somos conscientes de ellas y vamos adquiriendo
la capacidad necesaria para poderlas llevar, por lo general la llevan
nuestros padres, pero en la medida que vamos adquiriendo la instrucción y
capacidad necesaria es imprescindible que nos hagamos responsables de
todas nuestras necesidades, y así liberamos a las personas que por
solidaridad y amor han portado con ellas en tanto no hemos estado
capacitados.
Y
a partir de este punto es cuando se produce lo impropio y descabellado
del tema en cuestión, porque muchas de las personas, ya sea sin apenas
darse cuenta, de forma disimulada o descarada, siguen adjudicándoles sus
propias cargas a sus padres, hermanos y a todo el que se deje o
descuide, yo he conocido muchos casos de hijos muy adultos que tenían
esclavizados a sus mayores, hombres que sobrecargaban a sus compañeras o
esposas, y mujeres que sobrecargaban a sus compañeros o esposos, etc.
Cualquiera de estos casos es improcedente, claro ejemplo de falta de
consideración y amor, y conduce al perjuicio y posible deterioro de
cualquier tipo de relación, y devalúa el valor y imagen de la persona
que obra de esta forma y manera.
Es
muy amplio el repertorio de formas y maneras que las personas utilizan
para aprovecharse de la buena voluntad de su prójimo, y adjudicarle
parte o todo el peso de su propia vida, ya sea en servicio, economía o
cualquier otro frente de los muchos que debemos atender en el diario,
las personas que así obran, son necias, inhumanas y egoístas, y
encuentran escusas para justificar cualquier acción por injustificable e
improcedente que pueda llegar a ser.
Yo
conocí a una persona de cuarenta años que tenía esclavizada a su madre,
y cuando alguien le decía que no eran formas de tratar a su madre,
contestaba que ella era culpable por haberlo traído al mundo, que el no
se lo había pedido, se trata de un caso extremo, pero en la realidad es
una práctica mas habitual de lo que conocemos.
Yo
durante mi adolescencia y algo de mi edad adulta ejercí este deporte,
porque me crié en un ambiente rural muy machista, en el que el hombre no
debía tocar las labores de casa, después la vida me enseño que ninguna
labor a realizar tiene adjudicado sexo definido, y es muy bueno y
conveniente especializarse y ejercitarse en todo.
Una
vez mas repito que la persona vale según sus conocimientos, capacidades
y aptitudes, si en verdad queremos ser valerosos, empecemos por
hacernos responsables de nuestras propias cargas, y a ser posible un
poquito de la carga de los que son niños, ancianos o desvalidos, la
imagen y el valor auténtico hay que labrárselo a través de la obra, y no
a través de montajes maquiavélicos o publicidad. Y es todo por hoy,
saludos.
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