Séneca lo tenía claro:
Cualquiera puede explotar.
Cualquiera puede perder el control.
Eso no es fuerza… es reacción.
La verdadera grandeza aparece cuando podrías gritar…
y eliges callar.
Cuando podrías herir…
y decides detenerte.
Cuando todo dentro de ti quiere desbordarse…
y aún así te mantienes firme.
Porque dominar a otros es fácil…
dominarte a ti mismo, no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario