Schopenhauer no veía la soledad como castigo…
la veía como filtro.
“La soledad es la suerte de todos los espíritus extraordinarios.”
Porque cuando te alejas del ruido…
empiezas a escucharte.
Sin distracciones.
Sin validación externa.
Sin máscaras.
Y eso incomoda.
Por eso muchos huyen de la soledad.
Porque en ella no puedes mentirte.
Pero ahí también pasa algo distinto:
Empiezas a pensar mejor.
A decidir mejor.
A entender qué quieres de verdad…
y qué solo estabas repitiendo.
La soledad no te quita nada.
Te revela todo.
Y no todos están listos para eso.
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