Durante
todos estos años, muchas personas me han hablado de su dificultad
(sobre todo tras un despertar repentino o un cambio de conciencia
paulatino pero profundo) a la hora de integrar la espiritualidad en la
vida cotidiana (entorno familiar, laboral, de amistades, etc.). Resulta
complicado hablar abiertamente de lo que uno cree, siente, vive y
experimenta, sobre todo si la persona se mueve o proviene de ámbitos
religiosos, académicos o científicos, en los que puede estar mal visto
empatizar con realidades metafísicas difícilmente demostrables.
En
muchos casos, pues, uno se cierra a estos entornos para evitar ser
juzgado y comienza a llevar una "doble vida": por un lado, la vida en
"sociedad", en la que la persona trata de seguir adaptada a lo
establecido como "correcto", y por otro la vida espiritual interior,
compartida con muy pocas personas y expresada en situaciones y momentos
muy determinados. Comienza entonces un proceso de asimilación,
aceptación y exposición gradual ante los demás de la propia
espiritualidad: el alma vive su "noche oscura", renaciendo a un nuevo
modo de enfocar la vida y dejando atrás personas, ambientes y costumbres
que ya no resuenan con el estado de conciencia actual. La persona, como
suele decirse, empieza a salir del "armario espiritual" y el mundo
externo parece derrumbarse por momentos para irse reordenando poco a
poco. La confianza en el proceso sincrónico de la vida y en el plan
álmico que uno realizó antes de encarnar son vitales en este punto, ya
que es muy sencillo tirar la toalla y pretender volver al estado
anterior, un estado marcado por la rutina, lo "estable" y la zona de
confort, pero "mortal", a la larga, para el alma.
Esta
travesía por el desierto es, ciertamente, muy dura y duradera en
ocasiones, pero está íntimamente ligada con la misión de vida de la
persona y sus objetivos espirituales en este plano. Ser conscientes del
propio renacer a un nuevo estado de conciencia, aunque este renacer
conlleve momentos de oscuridad a veces impensables, es un privilegio y
una experiencia única que no todos tienen el valor de atravesar. Seguir
caminando es la clave, pues tarde o temprano volverá a hacerse la luz y
lo que una vez dejó de tener sentido se acabará mostrando, al fin, como
la mejor oportunidad de crecimiento para el alma.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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