Tener una sola pareja no es una moda antigua ni una idea ingenua.
Es una forma de cuidado.
De respeto.
De higiene emocional y personal.
De cuidar tu energía.
De proteger la energía de tu pareja.
De amar y tener consideración por tu relación.
Porque no todo lo que se puede hacer conviene hacerlo.
Y no todo deseo merece ser obedecido.
La fidelidad no empieza en el cuerpo,empieza en la conciencia.
En entender que jugar con vínculos,promesas y afectos deja marcas invisibles que también enferman.
Hoy se confunde libertad con descuido, placer con vacío, y experiencia con desgaste.
Se presume de tener muchas historias,cuando en realidad lo que falta es profundidad.
Tener una sola pareja no es cerrarse al mundo, es elegir con responsabilidad.
Es entender que el cuerpo también merece respeto, que el corazón no es un lugar de paso y que la intimidad no debería tratarse como algo descartable.
Educarse también es esto:
Aprender a poner límites, a cuidar tu salud, a no exponerte innecesariamente, a no usar ni dejarte usar.
No se trata de juzgar, sino de despertar.
De entender que cada decisión tiene consecuencias, aunque nadie las vea de inmediato.
La madurez no está en cuántas personas conquistas, sino en a cuántas eres capaz de cuidar sin traicionarte.
Elegir una sola pareja es una forma silenciosa de amor propio.
De orden.
De respeto por ti y por quien camina a tu lado.
Elije tener una sola pareja, asi se sincronizan bien las energías en la relación.
C. Al autor.
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