Yo no creo en la salud mental…
Y aunque entiendo lo que se quiere decir con eso, con el tiempo llegué a una conclusión que puede sonar incómoda para algunos:
No existe la salud mental.
Existe la salud. Y ya.
Pero la salud como resultado de un proceso completo de acciones. Porque nuestra vida no se construye solo desde la mente.
Nuestra salud es el resultado de muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo:
lo que pensamos,
lo que sentimos,
lo que hacemos,
lo que comemos,
las personas con las que convivimos,
y hasta el lugar donde vivimos.
Durante 13 años me dediqué a estudiar y practicar muchas herramientas terapéuticas tratando de entender cómo mejorar mi salud.
Pasé por muchas disciplinas: breathwork, psicología, neurociencia, trofología…
hasta prácticas alternativas como los registros akáshicos.
Pero más allá de estudiar, lo más importante fue aplicarlo en mi propia vida. Y gracias a ese proceso logré revertir 20 diagnósticos médicos y bajar 40 kilos.
Y en medio de ese camino entendí algo que me cambió la vida.
La salud funciona como un auto.
Si una parte del auto se descompone, todo el carro lo resiente.
No importa qué tan bien esté el motor si las llantas están destruidas.
No importa qué tan bien esté la batería si no hay gasolina.
Con el cuerpo pasa exactamente lo mismo.
Por ejemplo:
Puedes entender algo perfectamente con la mente, pero si el cuerpo no logra procesarlo emocionalmente, aparece el síntoma.
O puedes trabajar mucho en tus emociones, pero si duermes mal, comes mal y llevas una vida sedentaria, tu cuerpo tarde o temprano lo paga.
Por eso hoy me aferro al concepto de la salud integral sostenida por cuatro partes que están profundamente conectadas:
La mente.
Las emociones.
El cuerpo.
Y las acciones.
La mente comprende.
Las emociones procesan.
El cuerpo somatiza.
Y las acciones crean nuestra realidad.
Cuando una de estas partes está desalineada, la vida empieza a tensarse.
Pero cuando las cuatro empiezan a alinearse… todo se ordena.
Y ese orden se empieza a notar en la vida cotidiana.
Tus relaciones se vuelven más auténticas.
El dinero deja de ser una pelea constante.
Empiezas a confiar más en ti.
Y tus decisiones se sienten mucho más ligeras.
Por eso yo no hablo de “salud mental”.
Hablo de salud integral.
Porque el verdadero cambio no está en seguir buscando más herramientas, sino en aplicar lo que comprendes.
Porque SIN ACCIÓN NO HAY TRANSFORMACIÓN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario