Buenos días gentes. Ya sabéis que yo estoy muy interesado en mi felicidad y la de los demás, es la razón por la que nunca me canso de buscar e investigar por aquí, por allá y aún mas allá.
Hasta mí ha llegado un libro del doctor Miguel Ruiz, se titula, LOS CUATRO ACUERDOS, y lo encuentro muy interesante, si queréis le podéis hecharle un vistazo que está en Internet.
Comentado de forma resumida, se trata de una reprogramación mental y psicológica que permita a las personas despojarse de todos los modelos y pautas de comportamiento, impuestos por modelos y conductas sociales orientados a las competencias, rivalidades y a tener que ser el mejor en todo según el concepto popular, y naturalmente todo ello orientado hacia los intereses del consumismo.
El primer acuerdo trata de ser impecable con nuestras palabras, decir siempre la verdad, y si hay alguna verdad que no es conveniente decir, para eso está el silencio.
La Verdad es Dios, nuestra verdad particular es esa Partícula Divina, o Ese Trocito de Dios que mora en lo más íntimo de todos nosotros, y que en sí es, la Semilla del Amor, la Verdad y de todo lo mejor que de nosotros se pueda desprender. El escenario de la vida es la tierra donde plantamos esa Semilla, y nuestro comportamiento significa todas las tareas de siembra y cuidados necesarios para que germine la Semilla y nazca la planta, cuidaremos con esmero esa planta , y al final, si todo lo hemos hecho correctamente, respetando y contribuyendo con las leyes que rigen la Naturaleza, tendremos la cosecha que nos corresponde, que será la misma semilla que plantemos, multiplicada según las condiciones hayan permitido.
Cada vez que mentimos, estamos obrando en contra de la Verdad, en contra del Amor, en contra de Dios, porque Dios es Amor y Verdad en su más puro estado. La mentira nos aleja de nuestro Dios interno, y es un mal trato a lo más intimo y valeroso que poseemos.
La Verdad nos hace valerosos, fiables, importantes, etc., ante nosotros mismos y ante los demás. La mentira nos desacredita ante nosotros mismos y ante los demás, y nuestra valía personal se va por los suelos y nos obliga a arrastrarnos igual que las serpientes.
En próximas entradas comentaremos algo sobre los otros tres acuerdos, por hoy lo dejamos para no hacernos demasiado pesados, no os olvidéis de pasarlo bien, ni tampoco de ser buen@s chic@s. Saludos.
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