miércoles, 31 de mayo de 2017
LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA-4 (Por José Miranda-1)
La alegría es la ausencia de miedos, inseguridades,
desconfianzas, rencores, envidias, etc. Si la envidia nos corroe, no podemos
estar alegres, si el miedo nos invade por alguna causa, tampoco, y así
sucesivamente ocurre con todas las imperfecciones humanas.
La alegría auténtica y la felicidad son primas hermanas,
la felicidad la describía un escritor como, “un estado de paz y de dicha
interna que proporciona a su poseedor un gozo inefable e indescriptible”, y la
alegría auténtica es la consecuencia de esa paz y dicha interna manifiesta a
través de los estados anímicos.
A la persona de carácter alegre no quiere decir que no le
sucedan eventos y circunstancias de naturaleza dolorosa y desagradable, lo que
pasa es que su estado de comprensión y aceptación de todo acontecer, suaviza o
anula los efectos angustiosos o depresivos, y la ausencia de estos efectos
ayudan a mantener el equilibrio, y desde el equilibrio hay mas posibilidades de
elegir la mejor solución de cualquier problema.
La paz interior es imprescindible para que pueda
manifestarse la alegría auténtica, y para que la paz sea con nosotros, tenemos
que estar de acuerdo y en armonía con nuestra conciencia, si nuestra conciencia
nos acusa o reprocha algunas de nuestras actuaciones, la paz se hace imposible,
y sin paz no hay alegría auténtica.
Y ahora voy a explicar algo que suena a cuentos de hadas,
pero yo creo en ese algo porque le encuentro fundamento, se trata de que cada
vez que venimos a este mundo físico el Amor Divino no nos deja solos ante una
existencia con muchos proyectos y compromisos que cumplir, y dificultades que
superar, a cada SER cuando encarna se le asigna otro Ser mas evolucionado y con
los conocimientos necesarios para poder servirle de guía y apoyo en la
realización de su programa, (o cumplimiento del destino) todos hemos oído
hablar en alguna ocasión de Ángel de la Guarda, el Espíritu Guía, el Protector, etc.,
muchos escritores en sus libros hacen referencia, incluso con detalles, de ésta
realidad, y yo como dije antes lo encuentro justo y necesario para no perderse
por los laberintos y senderos de la
Vida.
Vamos a llamarle el Guía para simplificar, pues bien, la
misión de nuestro Guía es la de apoyarnos en los momentos de confusión,
debilidad, desorientación, duda, etc., pero ese apoyo o ayuda nos la prestará
sin interferir en nuestro libre albedrío, nos puede dar ideas, producir
sentimientos de confirmación o de disconformidad, a veces cuando nos
equivocamos de dirección y caminamos en sentido opuesto a nuestro destino o
programa de realización, El intenta por todos los medios de comunicarnos de
alguna forma nuestro error, a través de sentimientos, pensamientos, ideas y
sobre todo convirtiéndose en la voz de nuestra conciencia, y cuando ve que no
le prestamos atención y continuamos en la dirección equivocada, siente que
fracasa su misión como guía, y el compromiso de ayuda y orientación al que se
comprometió queda sin cumplir, y como es lógico se siente triste no solo por no
poder ayudarle, sino porque en la mayoría de los casos se trata de un Ser
cercano a su familia y le une a su protegido sentimientos de cariño y amor
fraterno.
Los estados anímicos de nuestro guía, dependiendo de
nuestra sensibilidad, condición moral y espiritual, etc., nos afectarán en
mayor o menor grado, de modo que cuando nuestro Guía, Ángel de la Guarda, o como le queramos
llamar se encuentre triste, lo mas normal es que nosotros sintamos desde
nuestro interior sentimientos de tristeza y sin saber el porqué,
De todo lo expuesto en relación a nuestro Guía, deducimos
que para poder disfrutar de la alegría autentica es condición casi
indispensable que nuestro caminar por la vida esté dentro de los senderos del
bien, y que conduzca a la meta final de nuestro destino, cuando es así todos
los Seres encargados de nuestra custodia y apoyo se sienten felices y en
armonía con nosotros, dando lugar al milagro de “estoy contento y no se ni
porqué”.
La alegría auténtica es un estado natural de una persona
como consecuencia de una conquista de virtudes, capacidades y un gran
conocimiento de la vida y sus procesos, y se manifiesta casi de continuo sin
que para ello sea necesario ningún tipo de condición o circunstancia especial.
La alegría condicionada es fugaz y circunstancial y su
manifestación es consecuencia de aquellos eventos o circunstancias que nos
producen satisfacción, placeres, euforia, etc., tiene espacio y lugar en todo
tipo de personas sea cual sea su nivel de progreso, evolución, nivel moral y
cultural etc., hasta la persona mas depresiva tiene algunos momentos de gozo y
satisfacción y ello le permite sentirse contento y alegre aunque solo sea por
momentos.
De lo expuesto se deduce que la alegría condicionada y el
contento, viene a ser la misma cosa, ambos estados son consecuencia de una
circunstancia o evento específico.
Yo tengo un conocido que afirmaba que el “tintorro” era
una fuente de alegría, ahora esta muy enfermo del hígado y ha cambiado de
opinión, dice que es una alegría fraudulenta con paquete sorpresa, y que
después del “gustirrinin” que produce el degustarlo y agarrar la famosa “moña”,
es inevitable el padecimiento que produce la “resaca”, o proceso que el cuerpo
emplea para eliminar el exceso de alcohol y restablecer el equilibrio.
Y lo peor viene cuando ambos procesos (el “moñero” y el
“resaquero”) se producen de forma continuada, y durante largo tiempo, entonces
los órganos necesarios para el mantenimiento de la salud, se dañan, y a partir
de ahí empieza un padecimiento continuo
y en ocasiones irreversible, es decir de por vida, y como es lógico cualquier
tipo de padecimiento ahuyenta la alegría.
Los grandes, medianos y pequeños placeres que la vida
ofrece, cuando existen es para uso y disfrute de los mismos, pero como ocurre
con el resto de las cosas, en sus dosis adecuadas, dentro de sus márgenes y en
su tiempo y fecha, y entre la gran variedad de los mismos, hay muchos de ellos
a los que no podemos optar por variados motivos, pues las limitaciones, ya sean
económicas, físicas, psíquicas, intelectuales, etc, sitúan fuera de nuestro
alcance a muchas formas de los mismos.
Los placeres son para la vida como los aderezos que le dan
un toque de sabrosura, pero dentro del amplio repertorio de los mismos, los hay
compatibles con la alegría y felicidad e incompatibles.
Si yo tengo mal configurada mi escala de valores y
prioridades, un buen número de mis actuaciones estarán fuera de tiempo y lugar,
y me producirán inestabilidades, desequilibrios y perturbaciones que harán
imposible el poder estar alegre.
Los vicios cuando los practicamos es porque nos aportan
algún tipo de placer o satisfacción, pero para viciarse respecto a algo, hay
que exceder las dosis adecuadas, o bien crear hábitos y necesidades, que aunque
en un principio nuestra naturaleza las rechace, después de repetidas practicas
crea una necesidad psíquica y física que al satisfacerla produce efectos
placenteros, pero si no la satisfacemos nos produce ansiedad, nerviosismo,
alteración de la conducta y un gran y amplio repertorio de males y enfermedades
que ahuyentan de nuestro lado cualquier tipo de alegría.
Cuando consumimos alcohol o drogas para sentirnos
contentos, es comparable a cuando pedimos un préstamo sin necesidad, antes de
pedir el préstamo vivíamos al nivel que nos permitían nuestras posibilidades y
conquistas, lo mucho o poco que teníamos era nuestro y con ello contábamos cada
día, como no nos conformábamos pedimos un crédito, y durante el tiempo que nos
duró, vivimos por encima de nuestras posibilidades, pero cuando se acabó, de lo
del diario que teníamos en un principio, hay que descontar lo que tenemos que
devolver del crédito, y como consecuencia viviremos durante un tiempo peor de
lo que vivíamos en principio, este descenso de nivel si se hubiera producido
antes de pedir el crédito, nos sería mas llevadero, pero después de vivir
durante un tiempo a mas alto nivel, el descenso en picado por debajo de lo que
en principio estábamos, no se lleva bien, y como consecuencia, nuestra alegría
y nuestro contento tendrá que esperar a que nos acostumbremos de nuevo al nivel
actual, y si hemos aprendido la lección, disfrutaremos de lo conquistado y si
hay algo que nos fascina, primero lo conquistaremos y después lo disfrutaremos.
Siempre que se nos brinde la oportunidad de disfrutar de
algún tipo de placer, lo primero es conocer las contraindicaciones, los efectos
secundarios y el precio, a lo largo y ancho de la historia, existen
innumerables relatos de condenas y largos periodos de esclavitud, por el
disfrute de placeres fugaces, que de haber conocido el precio a pagar se
hubieran rechazado.
Dentro de la alegría hay niveles y calidades, y según los
mismos se expresa de una forma diferente, hay quien ve tropezar y caer a
alguien, y se parte de risa, cuando alguien tropieza y se cae, lo mas normal es
que se haya hecho daño, y si alguien se ríe y alegra de que ocurra, dicha
alegría es mas bien cutre, y demuestra baja condición moral y espiritual.
La persona de elevada moral y espiritualidad, siente el
dolor y padecimiento ajeno tanto o más que el propio, y cuando alguien padece o
se hace daño lo que menos le da es la risa.
Para estar alegre, no necesariamente hay que estar riendo,
cantando o saltando, la alegría auténtica, a veces es silenciosa, tranquila,
apacible, discreta, etc., y en muchos casos suele pasar desapercibida, pero su
poseedor tiene paz en su alma y amor en su corazón entre muchas otras virtudes
y capacidades, y cuando mira, acaricia, cuando piensa, bendice, y de su corazón
se desprende Amor hacia todo lo que es ha sido y será de una forma sencilla y
natural.
El repertorio de todo lo que puede contribuir a favor o en
contra de la alegría y la tristeza, es interminable, y por tanto no lo podemos
incluir todo en este escrito, de modo que para no hacerlo excesivamente largo
lo vamos a dar por terminado, afirmando de nuevo que todo lo que aquí se
expresa, solo es la opinión de una persona que intenta ser lo mas feliz y
alegre posible, porque está seguro de que ambas realidades harán que la vida
sea mucho mas sabrosa y objetiva.
martes, 30 de mayo de 2017
LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA-3 (Por José Miranda-1)
Cuando el coche se deteriora y deja de funcionar, lo
llevamos al cementerio de coches y nos compramos otro, y la vida sigue, y
cuando el cuerpo humano se deteriora lo llevamos al cementerio de cuerpos
humanos, y solicitamos otro nuevo para seguir viviendo como humano.
En el fondo los dos ejemplos son similares, varían en la
forma y en los detalles.
Todo cuanto hemos explicado hasta este punto, constituye
la base para explicar la alegría, la tristeza, la bondad, la belleza o
cualquier otra virtud o capacidad de naturaleza física, psíquica o espiritual.
Todo es una conquista a través de una actividad
desarrollada en el tiempo y orientada hacia el bien propio y común, y promovida
por el deseo y necesidad de progreso personal y espiritual.
Todo lo hasta ahora expuesto como teoría de base para
explicar las diferencias humanas, según nuestra cultura y las creencias
populares religiosas resulta muy chocante y casi suena a disparate, pero según
mi pensar y mi sentir, y todo lo que he leído y observado, no se me ocurre otra
forma que soporte el análisis y se pueda encuadrar dentro del marco de lo mas o
menos razonable y coherente con las leyes naturales.
Voy a poner algún que otro ejemplo de apoyo a lo expuesto.
Si yo decido estudiar medicina, cirugía, empresariales,
electrónica, biología, o cualquier otra carrera o profesión, si solo asisto un
solo día a clase apenas me voy a enterar de nada, si quiero llegar a ser un
buen futbolista y solo voy una vez a teórica y práctica, no me enteraré ni de
las reglas del juego, y así sucesivamente ocurre con casi todo, cualquier método de aprendizaje se desarrolla
mediante un proceso, y dependiendo de la dimensión y envergadura de lo que
hemos decidido estudiar, el proceso será mas largo o mas corto, pero repito que
en una sola clase no se puede aprender todo un curso de estudios.
Si nos enamoramos y solo permanecemos un día al lado de
nuestra amada-o, no nos vale para casi nada, no nos enteramos de qué va, si
tenemos un hijo y solo permanecemos un día junto a él, nunca aprenderemos a ser
padres, seguiremos sin enterarnos de nada, y estas son las realidades que yo
percibo y contemplo en el escenario de la Vida y las uso como patrón y base para poder
orientarme y comprender el resto de realidades.
A mi corto entender valoro que el proceso de aprendizaje
mas largo y difícil, es el de aprender a vivir la vida en felicidad y armonía,
y considero que es lo mas difícil porque hasta la presente yo no lo he logrado
ni conozco a nadie que lo haya logrado, constituye la asignatura mas larga y
penosa, por eso no cabe en mi entender que solo se viva una sola vez en la
condición de humanos o personas, para llegar a ser un buen abogado se necesitan
muchas clases teóricas y prácticas.
Para nuestro Ser cada vida humana constituye una lección
con su teórica y su práctica, y para que el Ser se haga eficiente y práctico en
vivir en todos los escenarios que la
Vida ofrece, necesita muchas lecciones y mucho tiempo.
La alegría autentica se confunde con otras manifestaciones
que aunque guarden relación, son cosas diferentes, como puede ser estar contento,
la euforia, la vivencia de momentos placenteros, la risa que nos produce
aquello que nos hizo gracia, el “si quiero” de la persona que estamos
interesados, me tocó la lotería, me salió bien aquel proyecto, etc.
Vamos a intentar aclarar el porqué estas manifestaciones
producen reacciones alegres pero no podemos definirlas como la auténtica
alegría.
Tanto la alegría como cualquier otra virtud o capacidad no
se obtiene o conquista de golpe, sino que todo es gradual. Tanto en intensidad
como en calidad, cada una de las personas poseemos un nivel diferente al resto,
que guarda relación con nuestro nivel de progreso en todos los sentidos.
En las primeras etapas de vidas humanas, por falta de
conocimiento se cometieron muchos errores de todo tipo, y las consecuencias de
esos errores constituyen las dificultades y la causa y origen de los
desórdenes, inestabilidades, padecimientos y sufrimientos de todo tipo.
Cuando sufrimos y padecemos por algo, como nos duele
despertamos y ponemos atención y averiguamos el porqué y la causa por la que
estamos en esa situación, y cuando se conoce la causa se rectifica en el actuar
y nos libramos de esa situación o condición, y así sucesivamente nos vamos
librando de lastre y cada vez nos sentimos mas aliviados y ligeros.
Es obvio que cualquier tipo de padecimiento o sufrimiento
ahuyenta cualquier posibilidad de alegría, por eso en este mundo es muy difícil
encontrar a una persona que esté siempre alegre, hay un dicho que dice: “dos
días felices, rara vez son hermanos”, siempre hay situaciones y circunstancias
que por su dureza y nivel de dificultad producen tristeza, desilusión etc., y
en ese momento no hay alegría porque son energías de naturaleza opuesta y se
anulan la una a la otra.
Cabe decir que una situación o evento doloroso lo será
menos para una persona alegre y optimista que otra triste y pesimista, la
persona cuando es poseedora de un gran conocimiento, capacidades, virtudes,
etc., comprende el porqué y la naturaleza de cualquier cosa, caso, evento,
circunstancia, etc., y la comprensión y conocimiento del porqué, le ayuda a
aceptarla y amarla porque aprecia el cumplimiento de la ley de causa y efecto o
compensación y equilibrio.
Y la aceptación y el amor no es incompatible con la
alegría, ni la ahuyenta, si no comprendemos y aceptamos algo que está en
nuestra vida, que nos disgusta y nos produce malestar, desarmonía, angustia
etc., ahuyenta los estados de alegría y felicidad.
Durante mi vida laboral tuve oportunidad de presenciar
muchos casos y ejemplos de los que aprendí mucho.
Dentro de mi sector de trabajo, había una familia a la que
visitaba siempre que se le averiaba el teléfono, la familia la componían siete
personas, los padres, el abuelo y cuatro hijos, de los cuatro hijos tres de
ellos tenían minusvalía, uno tenía su cuerpo muy deformado y apenas si podía
caminar ni hablar, pero despacio y torpemente estaba todo el día caminando
vendiendo cupones de la once, y lo que era sorprendente es que era una persona
muy alegre y siempre tenia una sonrisa y buen carácter para todo el que
encontraba en su caminar,(se aceptaba a sí mismo y su situación).
Otros dos padecían el Síndrome de Down, (mongolismo) y se
ocupaban de un kiosco, y el otro era un chico normal.
Me llamó la atención el hecho de que siempre que visitaba
a la familia me recibían los padres y estaban alegres y muy contentos, uno de
los días les felicité y les pregunté que no acababa de entender el que
estuvieran siempre tan alegres y contentos con las tareas y sacrificios que
conlleva el funcionar de una familia con tres minusválidos, y me contestaron
que sus hijos eran una bendición de Dios, que tenían minusvalías físicas y
psíquicas pero con un gran corazón que les permitía ser receptores y emisores
de mucho cariño y amor, y que todas las labores y tareas del diario vivir, era
una oportunidad que la vida les brindaba de hacer manifiesto dicho cariño y
amor a través de la actividad, y ello les permitía sentirse dichosos, alegres,
contentos, etc.
Estas personas aceptaban y amaban a su familia tal cual
era, y de lo que tenían hacían el mayor bien posible sin poner límites al
sacrificio necesario para el funcionar diario, y sobre todo lo hacían con
alegría y contento.
La alegría y el contento parecen dos formas de expresar y
manifestar un mismo sentimiento o estado anímico, pero si analizamos en
profundidad ambos conceptos, llegaremos a la conclusión de que, aunque en
ocasiones van de la mano, en la realidad son cosas diferentes, y para aclararlo
un poco mejor vamos a dividir la alegría en dos secciones, la auténtica y la
condicionada.
La alegría auténtica es clara evidencia de que el Ser
(alma y espíritu) que conduce y se manifiesta a través de esa persona, es un
Ser maduro y evolucionado, y ello le permite comprender y aceptar todas las
circunstancias a las que esa persona tiene que hacer frente en su diario vivir,
y aquellas que no comprende, a nivel instintivo recibe un sentimiento de
confirmación de que todo cuanto acontece es como consecuencia de algo
contemplado dentro de las leyes naturales.
En nuestro Ser se encuentra acumulada toda la experiencia
e información de todas nuestras vidas anteriores, y ello le hace fuerte,
seguro, estable y posee una gran capacidad para hacer frente a cualquier nivel
de dificultad que se haga presente en su diario vivir.
Cuando nuestra personalidad todavía no esta desarrollada,
no tenemos la capacidad de expresar y transmitir lo que a nivel de conocimiento
interno poseemos, pero todos hemos presenciado o oído de niños o jóvenes que en
su actuar parecían personas adultas, y a veces aún mas que eso, hay un dicho
popular que dice, “ese niño parece que tiene un viejo dentro”.
LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA-2 (Por José Miranda-1)
Como Seres espirituales el despertar de una mañana es
cuando nacemos en el mundo físico como personas, el equivalente a un día sería
una vida como persona, el término del día cuando llega la noche es equivalente
al término de la existencia o la famosa muerte.
Al término del día como personas, hacemos cuentas para ver
como nos ha ido y saber con lo que contamos para el día siguiente. Y al término
de una existencia o vida humana, como Ser hacemos cuentas para ver cómo nos ha
ido y con lo que podemos contar para la existencia siguiente.
El tiempo que como personas utilizamos paras dormir y
reponer los valores vitales de nuestro cuerpo y psiquis, es equivalente al
tiempo que transcurre entre existencia y existencia y se utiliza para
descansar, analizar, recibir instrucciones de aclaración en puntos que hemos
fallado, en programar las condiciones de la próxima vida humana, etc.
Repetimos. Al igual que como personas cada día el punto de
partida y apoyo es el cúmulo de todo lo conquistado, como Seres espirituales es
exactamente igual, en cada existencia contamos con unas condiciones que se
corresponden con el patrimonio que hemos ido conquistando en cada vida humana
vivida, por eso cuando nacemos todos tenemos condiciones y posibilidades
diferentes.
La Ley
Divina otorga la libertad para actuar, pero nos asigna a
cada cual las consecuencias de nuestras actuaciones, y esas consecuencias en
forma de patrimonio, según su condición y naturaleza, determinará el lugar y
todo tipo de características de nuestra próxima venida a este mundo físico, por
eso cuando unas personas nacen sanas y otras enfermas, no hay discriminación
alguna, lo que hay es el cumplimiento de la ley de causa y efecto.
Si unos nacen en lugares de escasos recursos y mueren de
hambre, y otros nacen en lugares de abundancia, tampoco hay injusticia, se
sigue cumpliendo la Ley.
En todas las sociedades a lo largo de los tiempos, se han
observado a dirigentes políticos, reyes y demás familia, que utilizaban los
recursos para satisfacer sus ambiciones egoístas, y en consecuencia parte del
pueblo o nación se veía privada de lo necesario para la subsistencia padeciendo
hambre y miseria, todas esas personas responsables de tales realidades, tendrán
que vivir en carne propia(salvo excepciones) lo que han hecho vivir a otros
para que aprendan la lección, y en lo sucesivo no incurran en el mismo error,
por lo tanto, y en consecuencia, en próximas existencias padecerán hambre y
miseria para que valoren por sí mismos lo que obligaron a padecer a otros por
sus ambiciones y actuaciones egoístas.
Si cuando estaban administrando los recursos hubieran
hecho un reparto justo en bien de todos, les tocaría en próximas existencias un
lugar de abundancia, o por lo menos con lo necesario.
Y según mis criterios esta es la mecánica en la que se
fundamentan las diferencias humanas, por eso unos nacen sanos, otros enfermos,
unos nacen en familias ricas, otros en pobres, unos con todas las posibilidades
de estudiar y progresar, otros en la esclavitud, unos en cuerpos vellos y otros
en cuerpos defectuosos y deformes, etc. “En la cama que hagáis, en ella
descansareis”, eso lo dijo alguien y sabia bien lo que decía.
Cuando pensamos que solo vivimos una vez, se nos abre un
abanico de posibilidades é incógnitas.
Cuando nace un niño y muere al poco tiempo, y otros viven
un siglo, por lógica pensamos que no existe Dios ni Justicia Divina, y en caso
de que exista es un egoísta, un tirano, un discriminador y todo lo peor, eso no
es un Dios, eso es mas bien un Diablo.
Un Dios daría a sus hijos las mismas condiciones y
posibilidades, y no permitiría que unos sean poderosos y otros esclavos, unos
sanos y fuertes y otros enfermos y débiles, unos inteligentes y otros torpes o
subnormales,
“unos alegres y felices, y otros triste y desgraciados.
Cuando pensamos que solo vivimos una vez, no nos importa
robar, ni esclavizar, ni hacer cualquier mal si ello nos puede proporcionar,
riquezas, poder, placeres o cualquier otro tipo de satisfacción, si nos pillan
siempre podemos contratar a un buen abogado, o comprar a la justicia terrena, y
en el ultimo caso cuando llegue la muerte, que nos quiten lo “bailao”.
Quien así procede no sabe bien lo que le espera, porque
después de la muerte física, se dan cuenta de que siguen existiendo pero en un
mundo diferente y a merced de las energías que ellos mismos han generado, si
las energías son positivas y de bien, se verán envueltos en ese bien, y de ello
disfrutaran, y si son de mal serán victimas de sus propias creaciones y los
encargados de transformar y pagar las consecuencias que generen.
Y entre otros inconvenientes existe uno en particular que
es conveniente el conocerlo, se trata de lo siguiente.
Tanto el cuerpo
físico, el vital, el aura magnética, etc. se comportan como reductores de
vibraciones e influencias externas, cuando después de la muerte nos encontramos
sin ellos, nos afectan mucho mas todos los pensamientos y sentimientos que
parten de las personas con las que hemos
tenido algún tipo de relación.
Si los pensamientos o sentimientos son positivos( de
cariño, agradecimiento, amor, etc) nos llegaran con toda su intensidad porque
ya no tenemos el cuerpo que se comporta como las paredes de una casa, atenuando
tanto el frío como el calor, los ruidos etc. ahora chocan directamente contra
nuestro Ser, y nos producen sensaciones intensas de mal o de bien según la
naturaleza del sentimiento o el pensamiento, de ahí lo conveniente de hacer
todo el bien posible, porque las consecuencias de practicar el bien, tanto
hacia nosotros como hacia los demás, generará pensamientos, sentimientos y
vibraciones de naturaleza positiva y de efectos beneficiosos para todos.
Vamos a poner un ejemplo para que nos quede lo más claro
posible lo que estamos explicando.
Unos padres reparten la herencia entre sus dos hijos, a
los dos les dan lo mismo, el día del reparto los dos poseen lo mismo y tienen
las mismas posibilidades, pero son libres de emplear los recursos en lo que
crean conveniente o les apetezca.
Uno los utiliza para crear todo tipo de posibilidades
orientadas al bien propio y ajeno y ello le permite crecer en todos los
sentidos y ser importante para sí mismo y para los demás.
El otro los utiliza para proporcionarse placeres, excesos
de todo tipo, para no hacer nada y despilfarrar a tutiplen, y por lógica
termina en la ruina, con mala salud, malos hábitos, etc.
Al despertar de una mañana hay dos personas observando el
caso, y uno de ellos dice al otro, “fíjate dos hermanos y la discriminación tan
enorme, uno posee de todo, y el otro es un pobretón que no tiene nada.
La persona que habla lo hace sin contar con el pasado,
como si todo obedeciera a la realidad del presente, pero la otra persona le
aclara que en un pasado los dos poseían los mismos recursos, y cada cual
haciendo uso de su libre albedrío ha obrado o actuado a su manera y estilo, y
las consecuencias del obrar o actuar les han conducido a la situación presente.
La primera vez que actuamos como humanos, el punto de
partida es igual para todos, pero para el desarrollo de las capacidades de
razonar, elaborar tesis, conceptos, etc., se nos concede dentro de unos límites,
la libertad para actuar y dirigir el rumbo de nuestra vida, como todos somos
diferentes, el rumbo elegido también es diferente, porque es nuestra realidad
quien guía nuestros pasos, cada rumbo marca un sendero y cada sendero posee sus
peculiaridades específicas, aparte de las comunes, los obstáculos de cada sendero
cada cual los resuelve a su manera y estilo, y cada cual es responsable de las
consecuencias a que den lugar su forma de actuar.
Observamos que circulan dos coches por la calzada, son
exactamente iguales, pero sus comportamientos muy diferentes, uno circula de
forma brusca, muy rápida y supone un peligro porque no respeta las normas de
seguridad, el otro lo hace de forma correcta y prudente.
¿Que es lo que determina la diferencia de ambos
comportamientos?, por supuesto que se trata del conductor el coche sin el
conductor solo es una máquina que por sí sola no tiene utilidad.
Pongamos el mismo ejemplo pero vamos a sustituir los
coches por personas, observamos que los cuerpos son prácticamente iguales, pero
cuando circulan por los senderos de la vida, uno lo hace muy mal, y el otro muy
bien, al igual que en el caso de los coches, el comportamiento lo determina el
conductor, el conductor del coche es un ser humano, y el conductor de una
persona un Ser espiritual.
lunes, 29 de mayo de 2017
LA ALEGRIA, LA TRISTEZA Y MUCHAS OTRAS COSAS (Por José Miranda)
Estando en conversación con una persona que suele leer mis
escritos, le di a elegir el titulo de mi próximo tema, y eligió la alegría.
Como tema es muy interesante, pero no puedo escribir sobre la alegría sin hablar de la tristeza, puesto que son dos extremos de una misma cosa, y cuando analizamos, investigamos y elaboramos conceptos sobre algo, hay que hacerlo en su totalidad, por eso en el título incluyo los dos conceptos.
El conocimiento que poseemos de
la alegría y la tristeza es mínimo, no es tema de moda, ni popular, ni
despierta gran interés entre las gentes, cualquier programa “basura” de
cotilleo donde las afiladas lenguas despellejan a los demás, cuenta con gran
audiencia, y cuando se habla acerca de la alegría, el amor, la bondad, etc.,
solemos decir (salvo la excepción), que es un rollo y un camelo, y sobre todo
muy aburrido.
En esta sociedad podemos
observar todo tipo de ejemplos, personas optimistas, de carácter y rasgo
psicológico muy alegre, y en el otro extremo personas que apenas salen del
pesimismo, la tristeza, desolación, etc., y naturalmente existen los términos
medios que es de lo que mas abunda.
A lo largo del desarrollo del
tema, intentare definir y explicar que entendemos por alegría, con qué se
confunde, falsos y auténticos conceptos de la misma y sobre todo, porqué se
acerca a unas personas y se aleja de otras.
Y naturalmente, como siempre,
afirmo que solo es mi opinión acerca del tema en cuestión, entiendo y respeto
el resto de opiniones por diferentes y opuestas que sean, aunque no las
comparta, buena parte de los argumentos que utilizo son recopilaciones de ideas
y conceptos ajenos modificados y adaptados a mi estilo, el saber no es
exclusiva de nadie, todos desde nuestro ángulo de percepción y observación,
únicos y exclusivos, elaboramos nuestros conceptos que pueden ser parecidos o
muy diferentes, pero nunca iguales, y con ello aportamos nuestro granito de
arena, y la suma de todos los granos de arena forman el desierto o la playa.
Si cogemos un puñado de arena y
un microscopio y observamos todos los granos de arena, nos daremos cuenta de
que son parecidos pero diferentes, no encontraremos dos exactamente iguales,
pero todos forman parte del conjunto y son igual de importantes.
El definir la alegría en pocas
palabras me resulta muy difícil puesto que es la manifestación y consecuencia
de muchas conquista de virtudes, atributos, capacidades, aptitudes, etc.
Yo al igual que muchas otras
personas en tiempos pasados creía que tanto la alegría como otras virtudes o
capacidades, las otorgaba Dios al nacer, pero en la medida que iba madurando se
me hacia imposible creer que un Dios que representa el Amor, la justicia, la
misericordia y todo el bien habido y por haber, no podía dar a unos la alegría,
el optimismo, la simpatía, etc., y a otros todo lo contrario, tenían que
existir otras razones o realidades que encuadradas dentro del marco de la Justicia Divina
dieran lugar a esta desigualdad, pero que en realidad es la expresión y
manifestación del Amor Divino que a través de sus leyes aplica la justicia y
misericordia, y da a cada cual la cosecha de su siembra o de sus actuaciones, y
según su naturaleza y efectos podemos apreciar por nosotros mismos si nuestro
actuar es correcto y positivo o necesitamos aprender nuevos conceptos y nuevas
formas y efectuar cambios y modificaciones.
Y ahora tu te puedes estar
preguntando: ¿y qué culpa tiene un bebé que acaba de nacer de ser un bebé
alegre o triste?, todos o casi todos hemos conocido a niños que son muy alegres
y sonrientes, y por el contrario, a otros que están casi siempre llorando y
tristes, y el motivo no pueden ser las consecuencias de lo que han hecho,
puesto que acaban de nacer y todavía no han actuado ni para bien ni para mal.
Vamos a pensar que solo vivimos
un día, un solo día, ¿qué podríamos hacer en un solo día? ¿que podríamos
aprender?, la respuesta sería que en un solo día no hay tiempo para casi nada,
por eso el Creador dispuso que viviéramos muchos años, de esta forma nacemos y
vivimos nuestro primer día, dormimos y recuperamos las energías físicas y
vitales, y después viene el día siguiente, y se vuelve a repetir el ciclo un
día tras otro hasta el final del trayecto.
El primer día empezamos con los
contadores a cero, no conocemos casi nada de la vida, pero se ponen en marcha y
momento a momento vamos gravando y viviendo experiencias y al término del día
ya tenemos algo, pero ese algo por sí solo no significa apenas nada.
Al día siguiente al despertarnos
nuestros contadores no están a cero, ya han registrado información y experiencia,
y el registro o resultado del día anterior, es el punto de partida del día
actual.
De esta forma, día tras día, momento a momento, vamos
llenando nuestros archivos de información y experiencia, y ello nos va
capacitando para ir dejando de ser dependientes.
El desarrollo de nuestras facultades, capacidades y el
cúmulo de información y experiencia, conforman nuestra personalidad, y el
desarrollo de ésta, nos permite llegar a ser autosuficientes, no dependientes,
ya podemos caminar por los senderos de la vida sin que nuestros padres nos
tengan que llevar de la mano.
Pero para que todos estos procesos de desarrollo en todos
los sentidos lleguen a cumplirse, se necesitaron muchos días, semanas, meses,
años, etc., repetimos, en un solo día, poco o casi nada hubiéramos podido
conseguir.
Cada día que despertamos, las
páginas de nuestra historia, los niveles de aprendizaje y capacitación, etc.,
son diferentes, porque se le van sumando los logros de cada día, tanto en
experiencia, tenencias de posibles, como las consecuencias que derivan de
nuestro actuar diario, por eso nuestro patrimonio cada día es mayor.
Si solo hubiéramos vivido un solo día, no tendríamos patrimonio porque el desarrollo normal de muchos de los procesos, necesitan días, semanas, meses, años, etc., y para contar con la información y experiencia, tiene que cumplirse el proceso completo.
Una persona no solo es un armazón de carne y hueso autopropulsada,
el armazón de carne y hueso solo es el vehículo físico que sirve de morada a un
alma y un espíritu que por razones de aprendizaje y capacitación necesita un
medio de poder tener realidad y poder manifestarse en este mundo físico.
Para no tener que mencionar siempre el alma y el espíritu,
vamos a utilizar el término SER que conforma a ambos y alguna otra realidad
mas.
Lo que para una persona significa un día, para el Ser solo
es como un momento, y lo que para una persona es toda su vida, para el Ser es
como un día.
A lo largo de la primera vida de una persona, el Ser
aprende sus primeras lecciones en concordancia con lo que ha experimentado, y
cuando termina el periodo existencial de la persona, el Ser retorna al lugar
donde estaba antes de actuar como persona, y lo que aprendió le supone un
ascenso y mejora de las condiciones en su lugar de estancia y ubicación.
Pero lo que aprendió en una vida humana, apenas significa
nada en relación con lo mucho que le queda por aprender, del mismo modo que la
persona lo que aprende en un día tampoco significa apenas nada, pero se van
sumando lo de un día con el siguiente y así sucesivamente llega a conocer lo
necesario para su desenvolvimiento personal.
El Ser va sumando las experiencias de cada vida humana,
todas ellas diferentes, vivirá como hombre, mujer, en la pobreza, en la
riqueza, en libertad, en esclavitud, en la ignorancia, en la lucidez, etc.
En principio será casi un salvaje, porque siempre se
empieza de abajo hacia arriba, y con lo que va aprendiendo e incorporando en su
memoria y condición psíquica y espiritual, irá mejorando las condiciones de
cada nueva existencia, lo mismo que una persona con el conocimiento que va
acumulando va mejorando y aumentando las posibilidades de mejora día a día.
Como personas, cuando despertamos por la mañana, cada día
contamos con todo lo que hemos acumulado en nuestros días anteriores, tanto en
positivo como en negativo.