Como Seres espirituales el despertar de una mañana es
cuando nacemos en el mundo físico como personas, el equivalente a un día sería
una vida como persona, el término del día cuando llega la noche es equivalente
al término de la existencia o la famosa muerte.
Al término del día como personas, hacemos cuentas para ver
como nos ha ido y saber con lo que contamos para el día siguiente. Y al término
de una existencia o vida humana, como Ser hacemos cuentas para ver cómo nos ha
ido y con lo que podemos contar para la existencia siguiente.
El tiempo que como personas utilizamos paras dormir y
reponer los valores vitales de nuestro cuerpo y psiquis, es equivalente al
tiempo que transcurre entre existencia y existencia y se utiliza para
descansar, analizar, recibir instrucciones de aclaración en puntos que hemos
fallado, en programar las condiciones de la próxima vida humana, etc.
Repetimos. Al igual que como personas cada día el punto de
partida y apoyo es el cúmulo de todo lo conquistado, como Seres espirituales es
exactamente igual, en cada existencia contamos con unas condiciones que se
corresponden con el patrimonio que hemos ido conquistando en cada vida humana
vivida, por eso cuando nacemos todos tenemos condiciones y posibilidades
diferentes.
La Ley
Divina otorga la libertad para actuar, pero nos asigna a
cada cual las consecuencias de nuestras actuaciones, y esas consecuencias en
forma de patrimonio, según su condición y naturaleza, determinará el lugar y
todo tipo de características de nuestra próxima venida a este mundo físico, por
eso cuando unas personas nacen sanas y otras enfermas, no hay discriminación
alguna, lo que hay es el cumplimiento de la ley de causa y efecto.
Si unos nacen en lugares de escasos recursos y mueren de
hambre, y otros nacen en lugares de abundancia, tampoco hay injusticia, se
sigue cumpliendo la Ley.
En todas las sociedades a lo largo de los tiempos, se han
observado a dirigentes políticos, reyes y demás familia, que utilizaban los
recursos para satisfacer sus ambiciones egoístas, y en consecuencia parte del
pueblo o nación se veía privada de lo necesario para la subsistencia padeciendo
hambre y miseria, todas esas personas responsables de tales realidades, tendrán
que vivir en carne propia(salvo excepciones) lo que han hecho vivir a otros
para que aprendan la lección, y en lo sucesivo no incurran en el mismo error,
por lo tanto, y en consecuencia, en próximas existencias padecerán hambre y
miseria para que valoren por sí mismos lo que obligaron a padecer a otros por
sus ambiciones y actuaciones egoístas.
Si cuando estaban administrando los recursos hubieran
hecho un reparto justo en bien de todos, les tocaría en próximas existencias un
lugar de abundancia, o por lo menos con lo necesario.
Y según mis criterios esta es la mecánica en la que se
fundamentan las diferencias humanas, por eso unos nacen sanos, otros enfermos,
unos nacen en familias ricas, otros en pobres, unos con todas las posibilidades
de estudiar y progresar, otros en la esclavitud, unos en cuerpos vellos y otros
en cuerpos defectuosos y deformes, etc. “En la cama que hagáis, en ella
descansareis”, eso lo dijo alguien y sabia bien lo que decía.
Cuando pensamos que solo vivimos una vez, se nos abre un
abanico de posibilidades é incógnitas.
Cuando nace un niño y muere al poco tiempo, y otros viven
un siglo, por lógica pensamos que no existe Dios ni Justicia Divina, y en caso
de que exista es un egoísta, un tirano, un discriminador y todo lo peor, eso no
es un Dios, eso es mas bien un Diablo.
Un Dios daría a sus hijos las mismas condiciones y
posibilidades, y no permitiría que unos sean poderosos y otros esclavos, unos
sanos y fuertes y otros enfermos y débiles, unos inteligentes y otros torpes o
subnormales,
“unos alegres y felices, y otros triste y desgraciados.
Cuando pensamos que solo vivimos una vez, no nos importa
robar, ni esclavizar, ni hacer cualquier mal si ello nos puede proporcionar,
riquezas, poder, placeres o cualquier otro tipo de satisfacción, si nos pillan
siempre podemos contratar a un buen abogado, o comprar a la justicia terrena, y
en el ultimo caso cuando llegue la muerte, que nos quiten lo “bailao”.
Quien así procede no sabe bien lo que le espera, porque
después de la muerte física, se dan cuenta de que siguen existiendo pero en un
mundo diferente y a merced de las energías que ellos mismos han generado, si
las energías son positivas y de bien, se verán envueltos en ese bien, y de ello
disfrutaran, y si son de mal serán victimas de sus propias creaciones y los
encargados de transformar y pagar las consecuencias que generen.
Y entre otros inconvenientes existe uno en particular que
es conveniente el conocerlo, se trata de lo siguiente.
Tanto el cuerpo
físico, el vital, el aura magnética, etc. se comportan como reductores de
vibraciones e influencias externas, cuando después de la muerte nos encontramos
sin ellos, nos afectan mucho mas todos los pensamientos y sentimientos que
parten de las personas con las que hemos
tenido algún tipo de relación.
Si los pensamientos o sentimientos son positivos( de
cariño, agradecimiento, amor, etc) nos llegaran con toda su intensidad porque
ya no tenemos el cuerpo que se comporta como las paredes de una casa, atenuando
tanto el frío como el calor, los ruidos etc. ahora chocan directamente contra
nuestro Ser, y nos producen sensaciones intensas de mal o de bien según la
naturaleza del sentimiento o el pensamiento, de ahí lo conveniente de hacer
todo el bien posible, porque las consecuencias de practicar el bien, tanto
hacia nosotros como hacia los demás, generará pensamientos, sentimientos y
vibraciones de naturaleza positiva y de efectos beneficiosos para todos.
Vamos a poner un ejemplo para que nos quede lo más claro
posible lo que estamos explicando.
Unos padres reparten la herencia entre sus dos hijos, a
los dos les dan lo mismo, el día del reparto los dos poseen lo mismo y tienen
las mismas posibilidades, pero son libres de emplear los recursos en lo que
crean conveniente o les apetezca.
Uno los utiliza para crear todo tipo de posibilidades
orientadas al bien propio y ajeno y ello le permite crecer en todos los
sentidos y ser importante para sí mismo y para los demás.
El otro los utiliza para proporcionarse placeres, excesos
de todo tipo, para no hacer nada y despilfarrar a tutiplen, y por lógica
termina en la ruina, con mala salud, malos hábitos, etc.
Al despertar de una mañana hay dos personas observando el
caso, y uno de ellos dice al otro, “fíjate dos hermanos y la discriminación tan
enorme, uno posee de todo, y el otro es un pobretón que no tiene nada.
La persona que habla lo hace sin contar con el pasado,
como si todo obedeciera a la realidad del presente, pero la otra persona le
aclara que en un pasado los dos poseían los mismos recursos, y cada cual
haciendo uso de su libre albedrío ha obrado o actuado a su manera y estilo, y
las consecuencias del obrar o actuar les han conducido a la situación presente.
La primera vez que actuamos como humanos, el punto de
partida es igual para todos, pero para el desarrollo de las capacidades de
razonar, elaborar tesis, conceptos, etc., se nos concede dentro de unos límites,
la libertad para actuar y dirigir el rumbo de nuestra vida, como todos somos
diferentes, el rumbo elegido también es diferente, porque es nuestra realidad
quien guía nuestros pasos, cada rumbo marca un sendero y cada sendero posee sus
peculiaridades específicas, aparte de las comunes, los obstáculos de cada sendero
cada cual los resuelve a su manera y estilo, y cada cual es responsable de las
consecuencias a que den lugar su forma de actuar.
Observamos que circulan dos coches por la calzada, son
exactamente iguales, pero sus comportamientos muy diferentes, uno circula de
forma brusca, muy rápida y supone un peligro porque no respeta las normas de
seguridad, el otro lo hace de forma correcta y prudente.
¿Que es lo que determina la diferencia de ambos
comportamientos?, por supuesto que se trata del conductor el coche sin el
conductor solo es una máquina que por sí sola no tiene utilidad.
Pongamos el mismo ejemplo pero vamos a sustituir los
coches por personas, observamos que los cuerpos son prácticamente iguales, pero
cuando circulan por los senderos de la vida, uno lo hace muy mal, y el otro muy
bien, al igual que en el caso de los coches, el comportamiento lo determina el
conductor, el conductor del coche es un ser humano, y el conductor de una
persona un Ser espiritual.
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