martes, 30 de mayo de 2017

LA ALEGRÍA Y LA TRISTEZA-3 (Por José Miranda-1)



Cuando el coche se deteriora y deja de funcionar, lo llevamos al cementerio de coches y nos compramos otro, y la vida sigue, y cuando el cuerpo humano se deteriora lo llevamos al cementerio de cuerpos humanos, y solicitamos otro nuevo para seguir viviendo como humano.
En el fondo los dos ejemplos son similares, varían en la forma y en los detalles.
Todo cuanto hemos explicado hasta este punto, constituye la base para explicar la alegría, la tristeza, la bondad, la belleza o cualquier otra virtud o capacidad de naturaleza física, psíquica o espiritual.
Todo es una conquista a través de una actividad desarrollada en el tiempo y orientada hacia el bien propio y común, y promovida por el deseo y necesidad de progreso personal y espiritual.
Todo lo hasta ahora expuesto como teoría de base para explicar las diferencias humanas, según nuestra cultura y las creencias populares religiosas resulta muy chocante y casi suena a disparate, pero según mi pensar y mi sentir, y todo lo que he leído y observado, no se me ocurre otra forma que soporte el análisis y se pueda encuadrar dentro del marco de lo mas o menos razonable y coherente con las leyes naturales.
Voy a poner algún que otro ejemplo de apoyo a lo expuesto.
Si yo decido estudiar medicina, cirugía, empresariales, electrónica, biología, o cualquier otra carrera o profesión, si solo asisto un solo día a clase apenas me voy a enterar de nada, si quiero llegar a ser un buen futbolista y solo voy una vez a teórica y práctica, no me enteraré ni de las reglas del juego, y así sucesivamente ocurre con casi todo,  cualquier método de aprendizaje se desarrolla mediante un proceso, y dependiendo de la dimensión y envergadura de lo que hemos decidido estudiar, el proceso será mas largo o mas corto, pero repito que en una sola clase no se puede aprender todo un curso de estudios.
Si nos enamoramos y solo permanecemos un día al lado de nuestra amada-o, no nos vale para casi nada, no nos enteramos de qué va, si tenemos un hijo y solo permanecemos un día junto a él, nunca aprenderemos a ser padres, seguiremos sin enterarnos de nada, y estas son las realidades que yo percibo y contemplo en el escenario de la Vida y las uso como patrón y base para poder orientarme y comprender el resto de realidades.
A mi corto entender valoro que el proceso de aprendizaje mas largo y difícil, es el de aprender a vivir la vida en felicidad y armonía, y considero que es lo mas difícil porque hasta la presente yo no lo he logrado ni conozco a nadie que lo haya logrado, constituye la asignatura mas larga y penosa, por eso no cabe en mi entender que solo se viva una sola vez en la condición de humanos o personas, para llegar a ser un buen abogado se necesitan muchas clases teóricas y prácticas.
Para nuestro Ser cada vida humana constituye una lección con su teórica y su práctica, y para que el Ser se haga eficiente y práctico en vivir en todos los escenarios que la Vida ofrece, necesita muchas lecciones y mucho tiempo.
La alegría autentica se confunde con otras manifestaciones que aunque guarden relación, son cosas diferentes, como puede ser estar contento, la euforia, la vivencia de momentos placenteros, la risa que nos produce aquello que nos hizo gracia, el “si quiero” de la persona que estamos interesados, me tocó la lotería, me salió bien aquel proyecto, etc.
Vamos a intentar aclarar el porqué estas manifestaciones producen reacciones alegres pero no podemos definirlas como la auténtica alegría.
Tanto la alegría como cualquier otra virtud o capacidad no se obtiene o conquista de golpe, sino que todo es gradual. Tanto en intensidad como en calidad, cada una de las personas poseemos un nivel diferente al resto, que guarda relación con nuestro nivel de progreso en todos los sentidos.
En las primeras etapas de vidas humanas, por falta de conocimiento se cometieron muchos errores de todo tipo, y las consecuencias de esos errores constituyen las dificultades y la causa y origen de los desórdenes, inestabilidades, padecimientos y sufrimientos de todo tipo.
Cuando sufrimos y padecemos por algo, como nos duele despertamos y ponemos atención y averiguamos el porqué y la causa por la que estamos en esa situación, y cuando se conoce la causa se rectifica en el actuar y nos libramos de esa situación o condición, y así sucesivamente nos vamos librando de lastre y cada vez nos sentimos mas aliviados y ligeros.
Es obvio que cualquier tipo de padecimiento o sufrimiento ahuyenta cualquier posibilidad de alegría, por eso en este mundo es muy difícil encontrar a una persona que esté siempre alegre, hay un dicho que dice: “dos días felices, rara vez son hermanos”, siempre hay situaciones y circunstancias que por su dureza y nivel de dificultad producen tristeza, desilusión etc., y en ese momento no hay alegría porque son energías de naturaleza opuesta y se anulan la una a la otra.
Cabe decir que una situación o evento doloroso lo será menos para una persona alegre y optimista que otra triste y pesimista, la persona cuando es poseedora de un gran conocimiento, capacidades, virtudes, etc., comprende el porqué y la naturaleza de cualquier cosa, caso, evento, circunstancia, etc., y la comprensión y conocimiento del porqué, le ayuda a aceptarla y amarla porque aprecia el cumplimiento de la ley de causa y efecto o compensación y equilibrio.
Y la aceptación y el amor no es incompatible con la alegría, ni la ahuyenta, si no comprendemos y aceptamos algo que está en nuestra vida, que nos disgusta y nos produce malestar, desarmonía, angustia etc., ahuyenta los estados de alegría y felicidad.
Durante mi vida laboral tuve oportunidad de presenciar muchos casos y ejemplos de los que aprendí mucho.
Dentro de mi sector de trabajo, había una familia a la que visitaba siempre que se le averiaba el teléfono, la familia la componían siete personas, los padres, el abuelo y cuatro hijos, de los cuatro hijos tres de ellos tenían minusvalía, uno tenía su cuerpo muy deformado y apenas si podía caminar ni hablar, pero despacio y torpemente estaba todo el día caminando vendiendo cupones de la once, y lo que era sorprendente es que era una persona muy alegre y siempre tenia una sonrisa y buen carácter para todo el que encontraba en su caminar,(se aceptaba a sí mismo y su situación).
Otros dos padecían el Síndrome de Down, (mongolismo) y se ocupaban de un kiosco, y el otro era un chico normal.
Me llamó la atención el hecho de que siempre que visitaba a la familia me recibían los padres y estaban alegres y muy contentos, uno de los días les felicité y les pregunté que no acababa de entender el que estuvieran siempre tan alegres y contentos con las tareas y sacrificios que conlleva el funcionar de una familia con tres minusválidos, y me contestaron que sus hijos eran una bendición de Dios, que tenían minusvalías físicas y psíquicas pero con un gran corazón que les permitía ser receptores y emisores de mucho cariño y amor, y que todas las labores y tareas del diario vivir, era una oportunidad que la vida les brindaba de hacer manifiesto dicho cariño y amor a través de la actividad, y ello les permitía sentirse dichosos, alegres, contentos, etc.
Estas personas aceptaban y amaban a su familia tal cual era, y de lo que tenían hacían el mayor bien posible sin poner límites al sacrificio necesario para el funcionar diario, y sobre todo lo hacían con alegría y contento.
La alegría y el contento parecen dos formas de expresar y manifestar un mismo sentimiento o estado anímico, pero si analizamos en profundidad ambos conceptos, llegaremos a la conclusión de que, aunque en ocasiones van de la mano, en la realidad son cosas diferentes, y para aclararlo un poco mejor vamos a dividir la alegría en dos secciones, la auténtica y la condicionada.
La alegría auténtica es clara evidencia de que el Ser (alma y espíritu) que conduce y se manifiesta a través de esa persona, es un Ser maduro y evolucionado, y ello le permite comprender y aceptar todas las circunstancias a las que esa persona tiene que hacer frente en su diario vivir, y aquellas que no comprende, a nivel instintivo recibe un sentimiento de confirmación de que todo cuanto acontece es como consecuencia de algo contemplado dentro de las leyes naturales.
En nuestro Ser se encuentra acumulada toda la experiencia e información de todas nuestras vidas anteriores, y ello le hace fuerte, seguro, estable y posee una gran capacidad para hacer frente a cualquier nivel de dificultad que se haga presente en su diario vivir.
Cuando nuestra personalidad todavía no esta desarrollada, no tenemos la capacidad de expresar y transmitir lo que a nivel de conocimiento interno poseemos, pero todos hemos presenciado o oído de niños o jóvenes que en su actuar parecían personas adultas, y a veces aún mas que eso, hay un dicho popular que dice, “ese niño parece que tiene un viejo dentro”.

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