Cuando en nuestro cuerpo se rompe la cadena de
funcionamiento, ya sea por deterioro de alguno de sus componentes, por
accidente o cualquier otro motivo, todo lo que somos en pensamiento,
sentimiento, cualidades, aptitudes, etc., se desprenden de la que ha sido su
morada y fuente de energía y posibilidades, “el cuerpo humano” y regresa al
mundo en el que se encontraba antes de que tuviera lugar el nacimiento del
cuerpo y se formara el “conjunto persona”, todo este proceso va acompañado de
múltiples detalles y condiciones que en este escrito no podemos exponer, pero
la síntesis yo la veo de esta forma.
Después de la separación, el cuerpo, hijo de la Madre Tierra ingresa
nuevamente a ella integrándose a la misma.
La personalidad, propia de un lugar con sus condiciones
específicas de ese lugar (idioma, costumbres, cultura, ideología, etc., y
propia de su tiempo, ( una personalidad que a una persona le permitía
relacionarse con éxito en el tiempo de los romanos, en los tiempos actuales no
tendría nada que hacer) por eso afirmamos que es hija de su tiempo, después de
la separación se disuelve lentamente y durante el tiempo del proceso deambula
por los sitios que le son familiares, naturalmente en forma de energía
programada de mucha menos sutilidad que la del alma y el espíritu.
El alma después de desprenderse no hay un proceso único y
común para todas ellas, algunas están muy apegadas a sus intereses
particulares, (fortunas, hogares, familias, etc., y ello establece diferencias
de proceso y destino.
Cuando el alma está muy apegada y encariñada con algún
miembro o miembros de su familia, hay unos lazos de unión muy fuertes y antes
de romperse se tienen que debilitar, en estos casos el alma queda alrededor de
estas personas, intentando serle de ayuda y guía, con el paso del tiempo se van
dando cuenta de que van siendo olvidados y eso hace que los lazos se debiliten,
y a continuación da lugar el proceso de elevación e incorporación al mundo que
según su naturaleza le corresponde.
En el caso de apego a las fortunas quedan custodiando sus
riquezas por tiempos indefinidos, creyéndose que siguen viviendo normalmente y
que su fortuna lo es todo, hasta que con el paso del tiempo y la ayuda
espiritual le permiten liberarse, elevarse e ingresar en el lugar que le
corresponde.
Cuando están apegadas y obsesionadas con lugares, quedan
también por tiempo indefinido deambulando por esos lugares bajo la forma de los
clásicos fantasmas de las casas encantadas, asta que de alguna manera son auxiliadas
y ayudadas en su ingreso en el lugar que le corresponde.
Y después de todo lo expuesto, si alguien nos pregunta que
si hay vida después de la vida, la contestación es muy relativa, en la Vida no existe el antes ni el
después, en si es energía en movimiento continuo, pero si nos referimos a las
personas, animales, plantas, etc., tienen un principio que es cuando los
elementos se juntan formando un conjunto, este conjunto tiene su periodo de
vida o manifestación que termina cuando uno o varios de los elementos que
forman parte del conjunto, deja de funcionar y interrumpe la cadena quedando no
apto para el cumplimiento de sus funciones, a partir de ahí los elementos se
separan, y aunque dichos elementos no se extinguen, pero la separación
significa el fin del conjunto o unidad de funcionamiento, y decimos que ha
muerto, y aunque dichos elementos se utilicen de nuevo para la formación de
otro conjunto, sería un nuevo conjunto, con nombre distinto, etc., el conjunto
que murió, no se repite.
Yo soy el conjunto José, mi ciclo de vida comenzó cuando
mi alma, espíritu y alguna cosa mas por si acaso, fue asignada y unida a un
embrión que acababa de formarse, a partir de ese momento los elementos
esenciales ya estaban juntos, el embrión después de su tiempo de gestación se
transformó en un cuerpo humano que le pusieron de nombre José, siguieron sus
procesos de desarrollo, creando la personalidad y el resto de las capacidades y
aptitudes, a través del tiempo iré cumpliendo con la misión para la cuál vine,
y al final, o bien el cuerpo se deteriorará, o al alma de José se le acabará el
tiempo asignado, en cualquiera de estos casos el conjunto llega a su fin, los
elementos se separan y como consecuencia de lo mismo, José ya no existe, existe
el alma de José que partió para su nueva misión, llevándose como patrimonio
todos los conocimientos, aptitudes y capacidades que adquirió, y el cariño y
afecto de las personas con las que mantuvo buenas relaciones.
Y precisamente José os conseja que no tengáis miedo a nada
ni a nadie, nada es para siempre y es bueno que así sea, y si algún ser de los
que amas tiene que marchar, si no queda otro remedio que así sea, hay que
aceptar y colaborar con todo lo que es inevitable, y cuando nos toque marchar a
nosotros, si nos fuera posible, hagámoslo con una sonrisa, sin duda que sería
una muy buena forma de despedirse de un mundo y de presentarse en el otro, pero
en tanto no llega ese momento, sé feliz en tu vida, y contribuye para que los
demás también lo sean.
Voy a dar por terminado este escrito y a dar comienzo a
otro que es complemento del presente, y la vamos a titular: la pérdida de un
ser querido .
Y todo
esto lo firma un tal.
Pepe el
terrícola
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