miércoles, 14 de septiembre de 2022

MAGOS...HECHICEROS...BRUJOS...VIDENTES...1ª Parte (Por Manuelita Verónica)

 ¿MAGOS...HECHICEROS...BRUJOS...VIDENTES?
Hombres que vuelan. Hombres que leen los pensamientos. Hombres que curan, transforman la materia y alteran las leyes del mundo físico. Bajo las siete llaves de la historia, yace el secreto de la magia, el arte que hace que algunos hombres y mujeres sean especiales, vean y hagan los que los mortales comunes sentimos como milagros.La ciencia pasó siglos negando que esta facultad existiera, para acabar llamándola percepción extrasensorial, telekinesia, telepatía. Y seguimos así, ni un paso más cerca de entender la verdad del misterio. Nuestra imagen del mago es medieval: un hombre alto, con largo bonete y amplia capa bordada de estrellas, musitando frases cabalísticas mientras cuece en su caldero raros ingredientes. Este personaje de largas barbas, cuyo estereotipo es Merlín, que asistió a Arturo, rey de Cumbria y fundador de la Mesa Redonda, representa el mago dueño de la sabiduría tradicional.Este conocimiento, secreto por naturaleza, es el mismo que tienen los chamanes de naciones tradicionales, de tribus y clanes. Pero hay otros personajes que intimidan con sus habilidades personales. No son representantes de una tradición, de un pensamiento alternativo a la religión, sino individuos que pueden hacer cosas inexplicables.Un caso es el famoso Uri Geller, el israelí que dobla cucharas y activa relojes rotos concentrando su mente. Nacido en 1946 en Tel Aviv, la vida del alto y flaco Geller está signada por lo esotérico y por la guerra (de niño vivió la de independencia y la de 1956, y sirvió con distinción en la de los Seis Días de 1967). A los cuatro años, sin saber bien por qué, miró con intensidad una cuchara y la dobló en un ángulo de 45 grados. Sus padres, sentados en la mesa sin más idea que pasar la comida en familia, quedaron mudos de asombro. Era el primer despunte de una carrera a la fama.
Geller ocultó celosamente sus raras habilidades, aunque la familia lo sabía y pedía frecuentes demostraciones. Recién al volver de la guerra, y con 22 años cumplidos, Geller decidió ganarse el pan con sus poderes y comenzó a recorrer el mundo dando exhibiciones, a ganar muchos millones y a desafiar a los mejores científicos del mundo. ¿Cuál es la habilidad de Geller?
Definida como telekinesis, se define como el poder de controlar los objetos mentalmente y es uno de los atributos naturales de los magos (aunque el israelí reniega el título, prefiriendo el más moderno de "mentalista"). Geller dobla metales (llaves, cucharas) y activa relojes muertos del mismo modo en que paraliza relojes que funcionan perfectamente.
Como sus exhibiciones probaron ser extraordinariamente populares, Geller fue atacado como un farsante y un mago engañoso. Los profesores Harold Putthoff y Russell Targ, del Instituto de Investigaciones de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, le dieron a Geller la chance de probar su veracidad cuando le propusieron un experimento con computadoras, guardias, cámaras y todo el aparataje necesario para lograr la objetividad de la observación.
Aislado en una cámara desnuda y bajo el ojo de una videocámara, Geller adivinó los dibujos que mentalmente le enviaban los profesores desde otra cabina a 500 metros de distancia. No había posibilidad de otra comunicación que no fuera mental, ya que la prestigiosa universidad quería determinar de una vez por todas si la parapsicología era o no una ciencia. Geller acertó todos los dibujos: los profesores diseñaban algo sobre un papel y se concentraban; Uri también se concentraba y con su papel dibujaba lo mismo. Una y otra vez. El experimento fue tan exitoso que se repitió adivinando números que una computadora creaba al azar y, más tarde, indicando qué formas gráficas creaba la computadora. Con semejante prueba de veracidad, Geller hasta fue contratado por compañías mineras para ubicar desde el aire y por su don de rabdomancia dónde había depósitos de minerales valiosos. El caso contrario al de Geller es el de Harry Houdini, un mago profesional que siempre dijo que sus milagros eran materiales y fruto de su entrenamiento, no de poderes, y que acabó siendo una de las pruebas más fuertes de la existencia de la vida después de la muerte, nada menos. Houdini era hijo de un humilde rabino alemán que emigró a los Estados Unidos y ya desde su niñez mostró una gran fascinación y talento por la magia. Adolescente, comenzó su aprendizaje y los primeros pasos de su carrera. Eventualmente, sus habilidades para abrir toda clase de esposas, cadenas y candados lo proyectó a la fama y lo llevó a recorrer el mundo con actos cada vez más peligrosos. Por ejemplo, Houdini era esposado, envuelto en una compleja camisa de fuerza, encadenado por los pies y arrojado en un tanque de agua helada. Con su prodigiosa capacidad de aguantar la respiración, Houdini resistía hasta cinco minutos sumergido y siempre surgía triunfante, arrastrando como trofeos sus cadenas ya abiertas. Amigo de sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes y un devoto espiritista, Houdini aprendió este raro arte y preparó un experimento definitivo: le dio a su esposa Bess una clave secreta para que ella pudiera reconocerlo en cualquier sesión espiritista. "Si yo muero antes que tú, prometo hacer lo imposible para comunicarme contigo", digo Harry. Por años después de la muerte de Houdini -que falleció tontamente de una apendicitis- Bess buscó un médium que tuviera realmente la capacidad de conectar con el otro mundo. Continúa en la 2ª parte. Saludos.

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