Las almas que se muestran como tal, son como un amanecer que explota en
los ojos de quienes tienen la suerte de poderlas ver. Son seres humanos
completamente igual al resto, pero algo poderoso los diferencia: ellos
saben a dónde van. Tienen trabajos comunes, sin embargo van por la vida
desovillando los nudos que alguna vez se anudaron. Porque sí, no creas
que son perfectos, sólo que cuando comenzaron a vivir y experimentar,
sufrieron caídas dolorosas, temían decir
que no, pensaban más en el otro antes que en sí mismos, escapaban del
silencio, de su propia luz. Con el tiempo, supieron no rendirse cuando
se sentían abatidos y hasta animaban a otros a levantarse, sin
obligarlos. Estamos tan desacostumbrados a ver almas, que cuando te
cruzas con una, algo muy en el fondo de tu pecho se remueve, una voz
lejana comienza a llamarte. A veces son tan envidiadas, que intentan
amedrentarlas con sus propios miedos y sombras. Otros, en cambio,
empiezan a mejorar por dentro, ya que las almas también contagian esas
ganas locas de ser libre. Las almas se diferencian de los enmascarados
porque ya no quieren sufrir más, no quieren angustiarse por situaciones
que no están a su alcance poder modificar, les cuesta ir a reuniones muy
concurridas sobre todo cuando no suman y son sólo un habito. A los
enmascarados les encanta los hábitos, repetir costumbres sin preguntarse
el por qué, ir por la vida por inercia. Esto no quiere decir que sean
malas personas, sino que están tan endurecidos que lentamente se van
apagando. Las almas que se muestran como son, las que no quieren ser
piedras, son tan bellas, tan especiales... sus ojos brillan y se
emocionan continuamente. La extrema sensibilidad es el precio que saben
tienen que "pagar", pero jamás la cambiarían porque dejarían de ser así,
tan calmas como un lago, tan alas como el vuelo de mil pájaros. Las
almas tienen un dialogo continuo con sus propios demonios, lloran mucho,
necesitan tener contacto con la naturaleza, sus casas son coloridas y
llenas de plantas. Las almas cantan, vibran, no abandonan sus sueños, se
gritan las verdades a la cara, se desilusionan,pero jamás dejan de
creer.
NATALIA LEWITAN
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