Somos un eslabón entre el mundo animal y el mundo de la consciencia.
Los humanos estamos situados en el límite de los mundos superior e
inferior, en este centro equidistante entre lo animal y lo racional.
Y ahí, estamos dubitativos, sobre que camino tomar en cada momento de
nuestra realidad, si el de la subsistencia o el de la consciencia.
Somos al mismo tiempo, nuestro ángel y nuestro demonio, obligados
continuamente a decidir, en cuál de las dos naturalezas nos situamos en
cada instante, el de la supervivencia o el de la conciencia,
determinando, en cada situación, cuál queremos que se manifieste.
Según nuestro grado de evolución, y de acuerdo a unas circunstancias u otras, damos más prioridad a una u otra parte, prevaleciendo, por consiguiente, una naturaleza u otra, correspondiendo siempre a nuestra inconsciencia o a nuestra consciencia, la decisión de en donde queremos situarnos.
Según nuestro grado de evolución, y de acuerdo a unas circunstancias u otras, damos más prioridad a una u otra parte, prevaleciendo, por consiguiente, una naturaleza u otra, correspondiendo siempre a nuestra inconsciencia o a nuestra consciencia, la decisión de en donde queremos situarnos.
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