1 – Apreciar nuestras cualidades positivas
No basta con saber que tenemos cualidades positivas, es necesario que
las repasemos y que las apreciemos de manera regular. ¿Acaso el ego, esa
voz interior que nunca deja de “hablarnos”, no nos recuerda una y otra
vez cada uno de nuestros defectos, cada uno de los errores que
cometemos? Bueno, entonces debemos copiar esa estrategia pero para
reemplazar las habituales críticas y reproches por pensamientos
positivos acerca de nosotros y de nuestros aciertos. Una buena idea es
hacer una lista por escrito de todos esos aspectos positivos por los que
merecemos nuestro reconocimiento y repasarla cada día. Incluso si no la
llevamos con nosotros seguramente recordaremos muchas de esas
cualidades y podremos apreciarlas en esos inevitables momentos de espera
mientras hacemos un trámite, cuando viajamos, etc.
2 – Celebrar cada acierto
Es una buena idea recompensarnos a nosotros mismos para cada pequeño
logro. No hay peligro aquí de “malcriarnos”. El verdadero amor nunca
hace daño. Es al revés, son las interminables críticas de nuestro ego,
que nunca se mostrará conforme con quiénes somos o con lo que hacemos,
las que nos causan dolor y afectan nuestro estado de ánimo. Cualquier
gesto positivo puede ser una adecuada gratificación luego de terminar
una tarea o alcanzar alguna meta, por sencilla que sea.
3 – Afirmaciones positivas
Las afirmaciones positivas son frases breves y sencillas que describen
una situación tal como queremos que se haga realidad en nuestras vidas.
En todo proceso de creación, el primer paso es la formulación de una
idea. Esto es cierto tanto para la creación artística más elaborada como
para la fabricación de un objeto cualquiera. Y vale también para llevar
a cabo los importantes cambios que necesitamos hacer en nuestro sistema
de creencias.
Una afirmación positiva muy simple y muy apropiada para mejorar la autoestima es “Me amo y me acepto tal como soy”.
Para que sean efectivas, las afirmaciones deben repetirse todas las
veces que sea necesario hasta que nuestra mente las acepte como ciertas.
Podemos repetirlas mentalmente, en voz alta o por escrito.
La idea
detrás de esta técnica es que nuestra mente puede ser condicionada a
través de la repetición de las afirmaciones. Este mecanismo no debería
sorprendernos ya que, por ejemplo, la publicidad funciona de la misma
manera: nos repite el mismo mensaje una y otra vez hasta que terminamos
aceptándolo de manera inconsciente.
4 – Consultar con un terapeuta
Consultar con un terapeuta es una buena idea, sobre todo cuando el
tiempo pasa y seguimos tratando de resolver los mismos problemas de
siempre. La mirada de otra persona puede aportarnos una nueva
perspectiva acerca de lo que nos pasa, y un profesional dispone de las
herramientas adecuadas para ayudarnos a encontrar las soluciones que
estamos buscando.
5 – Hacer lo que nos gusta
Siempre es
agradable dedicar tiempo a hacer lo que nos gusta, ya sea que se trate
de un simple pasatiempo o de nuestra auténtica vocación. En todos los
ámbitos (la familia, el trabajo, la sociedad) existen expectativas
acerca de lo que tenemos que hacer, todos tenemos responsabilidades que
no podemos desatender. Pero también podemos encontrar la manera de
respetar nuestros deseos y gustos personales sin desatender esas
obligaciones. Y en la medida que vayamos dedicando tiempo y energía a
desarrollar nuestra vocación, el Universo nos sorprenderá facilitándonos
todos los recursos necesarios para que podamos desarrollar nuestro
potencial o encontrar nuestra verdadera misión. Y normalmente esto es
cierto cualquiera sea nuestra edad y condición. Este blog, por ejemplo,
comenzó como un simple pasatiempo, sin embargo se convirtió en una
actividad muy importante tanto para mi desarrollo personal como para mi
trabajo como terapeuta.
6 – Meditar
Aunque la meditación no
parezca tener una relación directa con la autoestima, la menciono aquí
porque su práctica favorece, más que ninguna otra técnica, nuestro
proceso de evolución espiritual.
La meditación nos devuelve la
conexión con el momento presente y suspende ese incesante diálogo
interno que ocupa siempre nuestra atención.
A través de la
meditación creamos las condiciones para que puedan producirse cambios
naturales y positivos en nuestra mente, al interrumpir transitoriamente
la identificación con nuestro ego.
Hay muchísima información
disponible en Internet acerca de diferentes técnicas de meditación.
Basta con elegir alguna que nos resulte agradable de practicar. En lo
personal evito aquellas que me causan cualquier tipo de incomodidad,
para que no me representen una carga o esfuerzo, sino que sean un
esperado momento de bienestar y relajación.
Para quien no tenga
ninguna experiencia tal vez sea una buena idea simplemente sentarse o
recostarse, con los ojos cerrados, durante veinte minutos, y respirar
lentamente, concentrándose exclusivamente en las sensaciones producidas
por el aire, especialmente en la nariz, al inspirar y espirar. La idea
es interrumpir la permanente y desgastante corriente de nuestros
pensamientos, y conectarnos de manera consciente con el momento
presente.
7 – Expresar gratitud
No hay comentarios:
Publicar un comentario