domingo, 21 de mayo de 2023

10 CLAVES PARA APRENDER A QUERERSE 2ª Parte (Por Emma Fernandez)

 7 – Expresar gratitud
Expresar gratitud de manera consciente ante todo lo bueno que hay en nuestras vidas tiene consecuencias muy beneficiosas para nuestro estado de ánimo y también sobre nuestra autoestima.
Realmente todos tenemos mucho para agradecer. Cuando expongo esta idea frente a un grupo, siempre hay alguien que plantea un caso extremo, generalmente imaginario, de una persona a la que le han pasado cosas tan terribles que no tendría nada para agradecer. No me refiero aquí a esos casos tan dramáticos, sino a lo que nos pasa habitualmente a cualquiera de nosotros.
Si hemos desarrollado el hábito de sentirnos insatisfechos por lo que nos pasa, porque esperamos siempre más de nuestra realidad o de nosotros, este estado de ánimo negativo puede llegar a convertirse en nuestra emoción más frecuente. Y si vivimos disconformes con nuestra vida, finalmente vamos a culparnos a nosotros mismos, vamos a sentirnos responsables de llevar una vida muy por debajo de ese ideal que nos habíamos fijado.
Esta crítica es lo que nos hace mal, lo que afecta la imagen que tenemos de nosotros, lo que daña nuestra autoestima. Pero la realidad de cualquier persona puede ser reinterpretada de manera positiva.
Siempre hay mucho para agradecer, sobre todo cuando aprendemos a elegir la interpretación que más nos conviene acerca de lo que sucede en nuestras vidas.
Este ejercicio consiste, entonces, en agradecer. Podemos hacer una lista por escrito de todas las cosas positivas que hay en nuestra realidad o podemos cerrar los ojos y repasarlas mentalmente, experimentando una profunda y sincera emoción de gratitud.
8 – Los “debería”
Cada uno de nosotros tiene un conjunto de cualidades y limitaciones, está viviendo en un cierto entorno y relacionándose con determinadas personas. Podríamos simplificar todo esto diciendo que así es nuestra realidad en estos momentos.
Lo ideal es que podamos disfrutar de nuestra realidad presente, tal y como es en estos momentos. Pero con frecuencia experimentamos una serie de exageradas expectativas, que se nos presentan en la forma de “deberías”. Son algo así como mandatos que normalmente no revisamos y que nos fijan metas casi siempre inalcanzables.
Probablemente la lista contenga “deberías” parecidos a los siguientes:
– Debería tener más ordenada y limpia mi casa.
– Debería hacer dieta y bajar de peso.
– Debería terminar tal o cual tarea postergada
Este ejercicio comienza con hacer por escrito una lista de todos los “deberías” que podamos identificar. Y el desafío consiste en aprender a querernos ahora, con todos esos “deberías” aún pendientes, sin que hayamos podido resolverlos. Es esa profunda y sanadora emoción de amor, estemos como estemos hoy, la que tanto estamos necesitando.
9 – Ser perseverantes
Como siempre que queremos hacer cambios importantes en nuestras vidas, la perseverancia es muy importante. Un objetivo razonable sería dedicar por lo menos veinte minutos diarios a practicar una o varias de estas actividades. Lógicamente cuanto más tiempo dediquemos a estos ejercicios, más rápidos serán nuestros progresos.
10 – Simplemente amarnos
Normalmente dedicamos mucho tiempo a pensar en lo que nos preocupa. Los problemas suelen captar repetidamente nuestra atención a lo largo del día. En cuanto tenemos un momento libre volvemos mecánicamente a pensar en ellos.
No me refiero aquí al tiempo que podamos dedicar a buscar posibles soluciones (esos pensamientos sí pueden ser muy productivos), sino a la interminable sucesión de esos otros pensamientos que sólo sirven para sostener la preocupación.
Quien sea capaz de observarse con un poco de objetividad podrá comprobar que a lo largo del día casi siempre tenemos alguna preocupación en la mente, muchas veces por problemas insignificantes.
Entonces, si nos parece “natural” dedicar tanta actividad mental improductiva a todo aquello que nos preocupa, con las inevitables consecuencias negativas que esto tiene sobre nuestros estados de ánimo… ¿por qué no podríamos hacer exactamente al revés y tratar de sostener pensamientos positivos a lo largo de todo el día?
Por favor, dejemos a un lado prejuicios y creencias que nunca nos han servido y preguntémonos con toda inocencia: ¿Por qué no podríamos comprometernos a destacar y a agradecer a cada momento lo bueno que hay en nuestras vidas?
La propuesta es tratar de extender las actividades propuestas en algunos de estos ejercicios más allá de unos pocos minutos al día e incorporarlas a nuestros hábitos de pensamiento cotidianos. Podemos empezar por practicar mentalmente una sencilla afirmación positiva como “Me amo y me acepto tal como soy” cada vez que nos acordemos.
En cualquier momento en que estemos inactivos, esperando, viajando, etc., podemos identificar alguna cosa positiva que haya a nuestro alrededor o recordar cualquier aspecto positivo de nuestra vida, y simplemente experimentar gratitud.
Es especialmente positivo expresarnos gratitud a nosotros mismos por cada cosa que nos brindamos. Esto desde ya vale para cosas o situaciones muy evidentes como un viaje de vacaciones o un auto nuevo. Pero es especialmente importante convertirlo en un hábito y aplicarlo también frente a esos gestos más cotidianos que normalmente pasamos por alto, como prepararnos la comida o darnos una ducha caliente.
Cualquier momento del día es bueno para hacer una pausa, aunque sea muy breve, y experimentar amor incondicional por nosotros mismos. Simplemente amarnos y agradecer…
La calidad de nuestra vida mejorará en todos los aspectos, nos sentiremos felices e inspirados, seremos más creativos y nuestras relaciones con los demás reflejarán nuestros progresos internos.
Axel Piskulic

No hay comentarios:

Publicar un comentario