Hola gentes, muchas veces he afirmado que la Vida es un continuo
caminar
que nos permite cubrir la distancia que separan la luz de la oscuridad,
el conocimiento de la ignorancia, la capacidad de la incapacidad, el ser
útil o inútil,
etc.
Si yo me
propongo hacer una instalación eléctrica necesito de un electricista, no me vale una
persona cualquiera, tiene que poseer todos los conocimientos y práctica, que el
trabajo a realizar y materiales a emplear, demandan o requieren, para que la
obra cuente con todas las garantías necesarias.
La
diferencia que existe entre un electricista y otra persona cualquiera,
es el
conocimiento y la práctica que se necesita para construir o reparar todo
tipo
de instalaciones que encuadra la especialidad, cuando ingresamos en la
escuela-taller donde se aprende esta especialidad, el punto de partida
es la
ignorancia, puesto que no sabemos nada respecto de la profesión o
especialidad,
en el momento de ingreso se inicia un caminar por un sendero que dentro
de un
orden específico nos hace pasar por todos los procesos que, a modo de
teórica y
práctica, iremos capacitándonos para al final obtener nuestro título de
electricista, y ya somos aptos para ejercer dicha especialidad.
Se trata de un
caminar por un sendero donde se encuentran los conocimientos, materiales y
oportunidad de practicar hasta conseguir la formación necesaria, el punto de
partida es el propósito de que quiero ser electricista, después fijo el rumbo por
el sendero a seguir para conseguirlo, y procuro no salirme ni desviarme del
mismo, porque si me fascino con otra especialidad y me salgo hacia otra dirección,
después vuelvo a retornar, me vuelvo a salir para otro lado, vuelvo de nuevo a
retornar, etc., terminaré confundido sin saber lo que quiero y no avanzaré en
ningún sentido, gasto mi tiempo y mi energía de aquí para allá, y de allá para
aquí dando vueltas como una peonza para no conseguir nada.
Por eso lo
importante de fijar un rumbo en dirección a la meta de nuestro propósito, y
procurar mantenerlo a pesar de los vientos huracanados y tempestades que nos
puedan sorprender, todo sendero posee sus niveles de dificultad que en sí, son
las adversidades a superar y que forman parte de las asignaturas de la “escuela
de la vida”, hay una frase muy acertada que dice: “a mayor dificultad, mayor
esfuerzo” y es así como se consiguen las metas propuestas.
Continúa en la 2ª parte, saludos.
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