miércoles, 27 de diciembre de 2023

RUMBO HACIA MI DESTINO 1ª Parte (Por José Miranda)

 

Hola gentes, muchas veces he afirmado que la Vida es un continuo caminar que nos permite cubrir la distancia que separan la luz de la oscuridad, el conocimiento de la ignorancia, la capacidad de la incapacidad, el ser útil o inútil, etc.
 
Si yo me propongo hacer una instalación eléctrica necesito de un electricista, no me vale una persona cualquiera, tiene que poseer todos los conocimientos y práctica, que el trabajo a realizar y materiales a emplear, demandan o requieren, para que la obra cuente con todas las garantías necesarias.
 
La diferencia que existe entre un electricista y otra persona cualquiera, es el conocimiento y la práctica que se necesita para construir o reparar todo tipo de instalaciones que encuadra la especialidad, cuando ingresamos en la escuela-taller donde se aprende esta especialidad, el punto de partida es la ignorancia, puesto que no sabemos nada respecto de la profesión o especialidad, en el momento de ingreso se inicia un caminar por un sendero que dentro de un orden específico nos hace pasar por todos los procesos que, a modo de teórica y práctica, iremos capacitándonos para al final obtener nuestro título de electricista, y ya somos aptos para ejercer dicha especialidad. 
 
Se trata de un caminar por un sendero donde se encuentran los conocimientos, materiales y oportunidad de practicar hasta conseguir la formación necesaria, el punto de partida es el propósito de que quiero ser electricista, después fijo el rumbo por el sendero a seguir para conseguirlo, y procuro no salirme ni desviarme del mismo, porque si me fascino con otra especialidad y me salgo hacia otra dirección, después vuelvo a retornar, me vuelvo a salir para otro lado, vuelvo de nuevo a retornar, etc., terminaré confundido sin saber lo que quiero y no avanzaré en ningún sentido, gasto mi tiempo y mi energía de aquí para allá, y de allá para aquí dando vueltas como una peonza para no conseguir nada. 
 
Por eso lo importante de fijar un rumbo en dirección a la meta de nuestro propósito, y procurar mantenerlo a pesar de los vientos huracanados y tempestades que nos puedan sorprender, todo sendero posee sus niveles de dificultad que en sí, son las adversidades a superar y que forman parte de las asignaturas de la “escuela de la vida”, hay una frase muy acertada que dice: “a mayor dificultad, mayor esfuerzo” y es así como se consiguen las metas propuestas.
 
Adaptando esta teoría a nuestras vidas, podemos apreciar que cada una de las existencias sucesivas, es un propósito de conquista de una especialidad, que nuestro Ser necesita para completar sus estudios espirituales, y en todas y cada una de nuestras existencias traemos un rumbo a seguir, lo que pasa es que la mayoría de todos nosotros estamos desorientados y no sabemos ni tan siquiera quienes somos, y a donde nos dirigimos, hay mucho ruido, mucha oferta, y nos señalan de continuo muchas direcciones que en apariencia ofrecen atractivos, y que después terminan siendo laberintos de los que nos cuesta salir. 
Continúa en la 2ª parte, saludos.

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