Solemos esconder la envidia, pues entendemos que mostrarla en público no está bien visto.
La envidia se manifiesta cuando deseamos aquello que no tenemos, mientras otra persona lo posee. Realmente una persona envidiosa es una persona que sufre, que no se valora y que necesita trabajar en su autoestima. Cuando alguien experimenta este estado, siente que no es lo suficientemente bueno como para merecer aquello que anhela en otro, generalmente familiares, personas cercanas o amigos.
¿A quién no le ha pasado que aplaude una noticia cuando en el fondo de su corazón siente envidia?
Ya sea por el ascenso del compañero de trabajo que lleva menos tiempo en la empresa, por el matrimonio de la amiga que siempre estuvo soltera, por el viaje a Europa del primo que nunca trabaja, y más.
El anhelar lo que los demás poseen o son es una clara muestra de que en el fondo de nosotros mismos hay inseguridad, poca empatía y baja autoestima, factores que hacen que seamos incapaces de disfrutar los buenos momentos en la vida de otros.
Un elemento importante para poder superar la envidia es la aceptación; por eso, si eres consciente de que en ocasiones la has sentido, trabaja en dejar de compararte con los demás y enfócate en tus cualidades para ser cada vez mejor en lo que haces.
No pienses más en lo que tienes o no tienes, o en lo que consideras “justo” o “injusto”. Haz un esfuerzo consciente cuando sientas que la envidia está llegando y dirige tu atención a las cosas. ¡Crezcamos juntos!
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