jueves, 23 de mayo de 2024

NUESTROS PERSONAJES INTERNOS 1ª Parte (Por José Miranda)

 

 Hola lector,  ¿has oído hablar alguna vez del niño que llevamos dentro?, Nuestro "niño interior"  de seguro que sí, y es posible que casi todos en muchas ocasiones nos hayamos comportado como niños a pesar de nuestra edad física.
 
A mi me ha ocurrido en ocasiones puntuales, y en algunas de ellas hube de pedir perdón o reparar algún agravio, por dejar a mi niño interior realizar actos, o resolver circunstancias, que requerían la capacidad y actitud del adulto, maduro o anciano, y como visto desde este punto de vista la cosa parece un tanto complicada, he decidido analizar estos conceptos a mi forma y manera, para así obtener el máximo de esclarecimiento y comprensión al respecto, y poder colocar cada cosa en su lugar, o por lo menos de forma aproximada.

En una familia completa están los abuelos, los padres, los hijos, los nietos, etc., cada miembro ocupa un lugar de situación y rango, y cada cual tiene unas necesidades específicas que cubrir, que pueden ser similares o diferentes según las edades y etapa en la que se encuentra, y también cada cual aporta al conjunto algo diferente y específico según sus conocimientos, capacidades y posibilidades de realización.
 
Cuando la familia es completa, el conjunto de aportaciones debe cubrir todas las necesidades de la misma, cada componente según su edad, capacitación y demás se encargará de determinadas tareas y actuaciones que determinan su aportación al conjunto y también su aprendizaje.
 
Está claro que sería un despropósito manda al niño a trabajar al taller o a la oficina, y al adulto al colegio y a jugar, tampoco es viable poner en manos del niño el dinero para el diario, y que él se encargue de administrar y de las compras, seguro que compraría todo lo que a él le gusta sin tener en cuenta las necesidades a cubrir en el conjunto familiar, no cuenta con madurez, capacidad ni responsabilidad para ese cargo.
 
Tampoco sería normal mandar al anciano al colegio y universidad y al niño lo jubilamos, esta claro que cada miembro o componente de la familia se ocupará de tareas y asignaciones de acuerdo con su edad, etapa y capacitación, y de esta forma todo funciona o debería de funcionar de forma armónica.
 
En toda familia deben de existir unas reglas y una disciplina a cumplir, que garanticen el buen funcionamiento en beneficio del conjunto, y un orden de jerarquía empezando por los fundadores o figuras centrales, máximos responsables de la misma, y terminando por los más pequeños, aunque a la hora de decidir una cuestión, todos aporten ideas, la decisión o veredicto final corresponde a los cabezas de familia o responsables de su existencia, y el resto de los miembros apoyarán las decisiones aunque no estén del todo de acuerdo.
 
Si en una familia todos pueden disponer lo que hay que hacer, sería un caos y no funcionaría, si cada uno puede comprar lo que le apetezca, no habría economía que lo soporte, y sería la peor de las enseñanzas para los más pequeños.
 
Las personas como cuando nos miramos al espejo, solo vemos una imagen, creemos que somos solo uno, pero en realidad en el aspecto psicológico somos muchos conformando una unidad, existe el niño, el adolescente, el adulto, el maduro el anciano, etc.
 
Al igual que en la familia, que todos son necesarios, y todos aportan algo diferente como complemento y equilibrio para el conjunto, en la persona ocurre un tanto igual, también son todos necesarios, y cada personaje con su aportación contribuye al complemento y equilibrio del conjunto.
 
Decíamos que en la familia deben de existir unas reglas y disciplina orientadas a garantizar la buena marcha del conjunto, pues en la persona ocurre algo similar, cada día pasamos por muchos escenarios, y cada escenario nos trae circunstancias diferentes a la que hemos de hacer frente, posiblemente cada circunstancia necesite para su resolución capacidades y actitudes distintas, y es a nuestro Ser como responsable y director de nuestra vida, el que haciendo uso de nuestra conciencia y otras capacidades, y de forma automática determina el personaje mas adecuado y apto para cada evento o circunstancia, y el resto de los personajes aceptarán la elección con humildad.
 
El niño que llevamos dentro nos da en ocasiones ese “toque” de frescura, de ingenuidad, de inocencia, nos ayuda a mantener la capacidad de asombro y contribuye en gran manera a la prolongación de la juventud y otras muchas cualidades que complementan, enriquecen y equilibran nuestra personalidad, pero no podemos dejar que ese niño tome partido en las decisiones importantes de nuestra vida, porque no posee la instrucción y capacidades que se necesitan, los niños también son caprichosos, egoístas, chantajistas y a veces hasta crueles, cuando no consiguen lo que quieren, cogen la rabieta y no les importa montar una escena de llanto, pataleo o lo que haga falta con tal de conseguir lo que pretenden.  Continúa en la 2ª parte.

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