sábado, 25 de mayo de 2024

NUESTROS PERSONAJES INTERNOS 3ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 2ª parte.      Yo siempre que voy a unos grandes almacenes o áreas comerciales, hago un esquema mental del motivo por el cual voy, y lo que necesito, y también refresco en mi memoria las necesidades mas apremiantes a cubrir con mis recursos, y estos ejercicios los suelo hacer porque conozco el poder de fascinación que sobre mí tiene mi niño interior, y cuando estoy dentro me olvido de mi situación real, y siempre termino comprando alguna chorrada que después me ocupa un sitio en casa y apenas o para nada la necesito, pero en el momento que la estoy comprando parece que de ella dependiera parte de mi futura felicidad, y es debido a la fantasía y poder de sugestión y fascinación que sobre nosotros tiene nuestro niño interior.

 Algunas de las discusiones o rencillas que a veces tienen lugar entre nosotros y nuestros familiares, vecinos y amigos, por cosas que carecen de la mas mínima importancia, pueden ser protagonizadas por nuestros niños interiores, de hecho muchas veces habremos dicho o oído decir: “se comportan como si fuesen niños” siempre discutiendo por tonterías sin importancia, pero que duda cabe que una discusión es una discusión, y nada bueno se puede desprender de ella, sobre todo cuando empiezan los acaloramientos y las subidas de tono, y casi siempre se terminan pronunciando palabras que dañan, y después aunque se reconozca que era una cosa sin importancia, siempre queda algo que te dice: pero aquella vez me digo tal cosa, y todas estas realidades obran en perjuicio de las relaciones.
 
 Cuando somos niños, hay ocasiones en las que requerimos la atención de nuestros padres u otras personas, y si no nos atienden, montamos el numerito o la escena que mas logros nos ha concedido, o fingimos que tenemos un dolor o una enfermedad, etc., en definitiva, que utilizamos medios de presión para que el adulto deje de hacer lo que está haciendo, nos dedique su atención, y nos conceda nuestras peticiones.
 
En las etapas de adolescente, adulto, maduro anciano y alguna mas si es que la hay, si a nuestro niño interior le dejamos libertad incondicional, no dudará en utilizar aquellos medios de presión que en su día le daban buenos resultados, y de hecho, yo creo que todos hemos protagonizado o presenciado casos similares o parecidos al que acabo de hacer referencia, “y sigo advirtiendo” ¡ojo al dato con el niñito que llevamos dentro! Por supuesto que hay que quererlo y cuidarlo, pero también hay que vigilarlo y educarlo, si pasamos del tema y se convierte en un niño caprichoso y mal educado y con total libertad, después es a nosotros a quien nos toca aguantarlo, porque lo llevamos dentro y no nos podemos desprender de él.
 
No solo hemos de querer y cuidar al niño interior, de igual manera procederemos con el adolescente, adulto, maduro, anciano, el carrocilla y el carcamal, todos forman parte de nosotros, y todo nuestro cariño y atenciones es para repartir entre todos, para que se sientan en familia y no se celen y se anden a pelear y a armar el conflicto.
 
Existen algunos casos en la sociedad de personas que de alguna forma se niegan a madurar, se encuentran muy cómodos en la niñez y no desean pasar página, esta situación se puede agravar cuando los padres son excesivamente protectores y intentan evitar que sus hijos realicen actos que conlleven algún tipo de riesgo, al quererlos proteger tanto, les privan de vivencias y realizaciones que forman parte de los procesos de aprendizaje y maduración, y el resultado es que son personas que llegan a la edad de adultos, y son como niños grandes  que siguen dependientes y necesitando que sus padres les conduzcan de la mano por los caminos de la vida.  Continúa en la 4ª parte.  Saludos.

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