Cuando no estamos despiertos, ni somos conscientes pasamos por alto todo aquello que enferma a nuestro ser y a nuestra alma, pues no nos damos cuenta de ello.
El resentimiento, el odio, la ira y el rencor, son esos venenos que nos tomamos esperando que a otro le causen daño, cuestión que desde luego no ocurre, pues el único afectado es aquel que no logra erradicar de su ser, ese tipo de sentimientos.
No vale la pena y no sirve de nada que guardemos ese tipo de sentimientos en contra de otra persona, pues a ésta no le afecta en forma alguna, en cambio a nosotros, nos puede llevar a tomar decisiones erradas y cometer actos de los que nos podamos arrepentir después.
Lo mejor será, ser comprensivos y utilizar palabras impecables, no tomarse nada personal, no suponer cosas, soltar aquello que pretenda dañarnos, y claro hacer las cosas lo mejor posible. Tal cual lo dice don Miguel Ruíz en los cuatro acuerdos. Hagamoslo nos irá bien. GML.
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