Buenos
días gentes, durante los próximos días vamos a versar de la
"procreación" y como siempre lo primero es dejar claro que solo se trata
de mi versión particular, y voy a empezar por las cuestiones del
apareamiento y sus misterios, el tema es sin duda bastante
polémico, porque en torno al mismo giran un incalculable número de
variados intereses, y para cada persona significa algo diferente, cada
cual lo vemos y conceptuamos según nuestro nivel, cómo lo sentimos y
vivimos, y lo que a
continuación expongo está claro que es mi versión particular.
La
mayor parte de todos los seres humanos nos movemos según nuestros
gustos, preferencias e intereses, necesitamos una motivación para
emprender una labor o proyecto o lo que sea con la debida ilusión, y
esta realidad ya la conocía el Arquitecto de la Creación cuando estaba
diseñando el cuerpo humano, es por eso que siendo consciente de la
necesidad de la creación de la familia como fuente de nacimiento del
cariño, amor y otros valores, y todas las labores y sacrificios que de forma
voluntaria y gustosa se llevan a cabo a favor de todos los componentes
del conjunto.
Es como si la unidad la dividió en dos mitades, a una le llamó mujer y
a la otra hombre, ambas por separado en algunos de sus aspectos y otras
realidades son incompletas, y juntas forman un conjunto completo, lo
que a uno le falta lo tiene el otro, y es por eso que a partir de un
nivel de desarrollo de nuestro cuerpo y psiquis se producen unos
movimientos y activaciones hormonales y reacciones electro psíquicas y anímicas, y
ambos se sienten atraídos el uno hacia el otro y con necesidad de mezclar sus energías e
intercambiar fluidos corporales, psíquicos, químicos y anímicos, es a lo que llamamos la
"llamada de la Naturaleza", y a la práctica en sí, el “apareamiento”,
practicar sexo, y de forma más fina y sublime "hacer el amor".
Pero
el Arquitecto sabía que si no mediaban intereses de arrastre, el ser
humano se terminaría extinguiendo, por eso envolvió a todo lo que
conforma el “acontecimiento” con el papel de regalo que a todos nos
fascina, y que se llama “placer”, de principio se siente una atracción
como no hay otra igual, porque en torno a ella existe un componente
mágico que escapa a todo control racional y mental, un corazón desbocado
no atiende ni entiende de razones ni protocolos, va en picado directo
al objetivo y punto.
De esta forma estaba garantizado todo lo que gira
en torno a la “procreación”, el ser humano no se extinguiría, porque a
partir de cierta edad todos pensamos y sentimos la necesidad de
mezclarnos con nuestro complemento, y de forma automática se sitúa en
orden preferente según nuestra escala de valores y prioridades, después
aparece el sentimiento materno y paterno, que sumado a la periódica
necesidad de intercambio a través del apareamiento, da lugar al
principio y base de la formación de la familia.
En
lo referente a la práctica del sexo o el apareamiento, con el propósito
de crear ambiente favorable e impresionar para facilitar que la otra
persona acceda a nuestras demandas, le llamamos "hacer el amor", y
aunque en algunas ocasiones pueda existir ese amor que mencionamos, la
mayoría de las veces lo que se expresa y manifiesta en estas prácticas,
son energías y valores muy diferentes, y en casos particulares opuestas
al amor.
Para
la realización de cualquier práctica amorosa se necesita que exista el
amor, y el amor para su nacimiento y crecimiento necesita de una
relación prolongada en el tiempo, basada en el cariño, el respeto y el mutuo deseo de
bien del uno hacia el otro.
La
práctica del sexo tiene como fundamento y punto de partida otras
realidades y necesidades, forma parte del "Proyecto Divino" para la
continuación de las especies, es también método de complemento para la
estabilización de energías psico-fisiológicas, y ayuda en gran manera
como medio de unión o cohesión entre los participantes, y se suele
practicar, tanto si existe el amor entre los participantes del evento,
como si no, de hecho muchas de las veces que se practica, es motivado
por el deseo carnal y disfrute personal a través del placer, y la
persona con la que lo estamos practicando solo significa el medio y nada
mas, resulta frío el reconocerlo pero esa es la realidad.
El
apareamiento, o práctica de sexo, es algo "sagrado" y deberíamos
tenerle un gran respeto y valoración y hasta "veneración" porque se
trata de algo realmente bello, hermoso y sublime, y corresponde a uno de
los mas grandes actos de "Magia". Y a la persona con la que estamos
compartiendo el "evento", hemos de sentirla parte de nosotros mismos a
través de la Mágica fusión en la "Fragua del verdadero Amor" Y por hoy
lo dejo, saludos. Continua en la 2ª parte.
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