domingo, 24 de agosto de 2025

PUBLICACIÓN DE: Ramon Calderon.

 La ciencia tradicional asume que toda la realidad se traduce a la realidad física. Las dimensiones espirituales -lo que yo llamaría dimensiones no físicas- quedan borradas del mapa.
Los individuos influyentes y pioneros con los que he hablado sentían que no hemos llegado a la cumbre del desarrollo humano, que estamos conectados con la totalidad de la vida y no separada de ella, y que la totalidad del espectro de nuestra conciencia abarca tanto la dimensión física como multitud de dimensiones no físicas de la realidad.
En esencia, esta visión del nuevo mundo implica verse a uno mismo, a los demás y a la totalidad de la vida, no con los ojos de nuestro pequeño yo terrenal, que nació en el tiempo y vive en el tiempo, sino a través de los ojos del alma, de nuestro Ser, el Verdadero Ser. Una a una, muchas personas están dando el salto a esta órbita superior. El mensaje de Eckhart es: el problema de la humanidad está profundamente arraigado en la mente misma, o más bien, en nuestra errónea identificación con ella.
La mente se aferra a las experiencias pasadas, o proyectando su propia película casera, anticipa lo que está por venir. Raras veces nos encontramos descansando en la profundidad oceánica del aquí y ahora. Porque es aquí -en el ahora- dónde encontrarnos nuestro Verdadero Yo, que está más allá de nuestro cuerpo físico, de nuestras cambiantes emociones y de nuestra mente parlanchina.
La gloria suprema de la evolución humana no reside en nuestra capacidad de razonar y pensar, el intelecto es sólo un punto más del camino. Nuestro destino final es reconectar con nuestro Ser esencial y expresarnos desde nuestra realidad extraordinaria y divina, en el mundo físico ordinario, momento a momento. Esto es fácil de decir, pero son pocos los que han llegado a los lejanos confines del desarrollo humano.

Extractos del prólogo del Poder del Ahora por:
Russell E. Dicarlo, autor de "Towards a New World Wiew"

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