Cuando la pobreza no se soluciona trabajando, sino eligiendo mejor a la víctima.
Es una verdad incómoda, pero el mundo la grita a diario: La sociedad juzga la pobreza del hombre y la mujer con varas muy distintas.
Cuando un hombre está quebrado, se mira al espejo y sabe cuál es su responsabilidad. Sabe que el mundo no le debe nada y que si quiere salir del hoyo, tiene que trabajar, construir y sacrificarse. Su pobreza es un estado que solo él puede cambiar.
Pero existe un tipo de mujer que ve su pobreza no como una falta de ingresos propios, sino como un "ERROR DE CASTING".
Para ella, no es pobre porque no trabaje o no tenga ambición; es pobre porque "eligió al hombre equivocado". Su plan financiero no es una carrera o un negocio, es encontrar al hombre que le solucione la vida.
Esta mentalidad es peligrosa, caballero. Una mujer que cree que su estabilidad económica depende de tu billetera y no de su esfuerzo, no es una compañera: es un pasivo financiero esperando ser adoptado.
Ella no busca un compañero de equipo para construir un imperio; busca un patrocinador para que la saque del barrio. Y ten cuidado: Una mujer que no sabe generar riqueza, es experta en gastar la ajena.
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