lunes, 27 de abril de 2026

SI NO ES RECÍPROCO `¡VUELA! SAL DE AHÍ (Por Javier Lopez)

 

Si no es recíproco, ¡vuela! Sal de ahí. Desaparece de donde no se te valora ni se te ve. ¿Qué haces ahí? ¿Qué estás esperando? ¿Amor, cariño, afecto, correspondencia?... ¿No ves que el otro no da para más? ¿No ves que para él no eres importante? ¿No ves que cuando dejaste de interesarte regularmente por él se quedó en modo “off”? Apagado. Desconectado. Desaparecido... OFF. ¿Lo entiendes? Es hora de que despiertes. Y de que te des cuenta de que tú no puedes sostener todo el peso en las relaciones. Se trata de un patrón muy tóxico, tanto para ti como para quien se relaciona contigo.
La solución no es que des aún más para recibir, por fin, “algo” a cambio. La solución es, primero, que tomes conciencia de este patrón. Porque realmente no se trata del otro, sino de ti mismo. Das de más, cuidas de más, te interesas de más… Y el otro pasa a ser como un niño en el regazo de su mamá. En ese momento, las cosas dejan de estar equilibradas. Ya no son saludables. El otro siempre recibe (lo acostumbraste a ello), y tú siempre das, con la vana esperanza de que algún día la interacción “se equilibre”… Y no. Lo siento: puedes estar toda la vida esperando, pero eso nunca sucederá. Porque el desequilibrio está en ti. El vacío está en ti. La tendencia a dar en exceso está en ti. Y por ello atraes personas que resuenan con esa programación: personas que solo desean ser cuidadas, atendidas, escuchadas, sostenidas…, pero que seguramente no te darán lo mismo de vuelta, pues son igual de inconscientes emocionalmente que tú. Personas rotas por dentro, que no entienden lo que es un vínculo sano y solo saben recibir o hablar de sí mismas, de su vida, de sus problemas, de sus “tonterías”, etc. ¡Bravo! Al fin lo estás comprendiendo…
La segunda parte de la solución es que cortes. Que digas hasta aquí. Ni siquiera hace falta que avises al otro y lo pongas en antecedentes. El otro está acostumbrado a tu versión “mamá”, y eso es lo que espera de ti. No cometas el error de esperar eternamente que cambie, porque seguramente no va a hacerlo ni a comprender lo que te estoy explicando. Se mueve desde la más absoluta inmadurez. No sabe vincularse de forma sana. Por eso, en su día, “te enganchaste” con él. Porque resonasteis. Pero ahora tú has crecido. Ves las cosas de modo distinto, desde una perspectiva más amplia. Y seguramente será inútil que le digas: “Oye, que yo también existo”. Recuerda: estás hablando con un "niño", y el niño solo quiere que nada cambie y seguir viviendo en su mundo ideal… ¿Te suena? Pues tendrás que enfrentarte a la realidad: el otro, seguramente, no va a cambiar. Va a seguir esperando lo mismo de ti. En el peor de los casos, incluso, te echará en cara que te atrevas a pedirle más atención y te llamará “egoísta”. Es un niño… Un niño que tú atrajiste a tu vida. Así que ya sabes. Otro mundo te espera. Otro tipo de relaciones te esperan. Otras personas aparecerán en tu horizonte… Pero has de estar dispuesto a soltar, a perdonar(te) y a abrirte a lo nuevo desde esta conciencia. No te autoengañes: dejarás de relacionarte con personas inmaduras cuando realmente hayas crecido.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López

No hay comentarios:

Publicar un comentario