sábado, 4 de abril de 2026

SOBRE "SEMANA SANTA" (Por Mabel Ana Solvas)

 

No se trata de atacar creencias ni de burlarse de quien siente algo genuino. Se trata de ir más allá de lo que nos enseñaron como única verdad. Porque una cosa es el mensaje… y otra muy distinta es lo que hicieron con él.
La llamada “Semana Santa” no es solo una tradición espiritual. Es también una narrativa que fue editada, intervenida y acomodada a lo largo del tiempo. No solo por fe, sino por intereses de toda índole: políticos, territoriales, ideológicos, de control. Intereses que no buscaban que el mensaje llegara limpio, directo, vivo, sino útil. Útil para ordenar masas, dirigir conductas y alinear pensamientos según conveniencia....
Y ahí es donde todo empieza a distorsionarse. Dicen que el mensaje era amor, pero lo convirtieron en culpa. Dicen que era liberación, pero lo transformaron en obediencia. Dicen que era despertar, pero lo redujeron a ritual. Te enseñaron a mirar hacia afuera, a esperar, a depender, a sentirte pequeño frente a algo que supuestamente venía a salvarte. Y en ese proceso, el mensaje original ,si es que alguna vez fue claro ,quedó cubierto, no porque se perdió, sino porque fue tapado por capas de interpretación diseñadas para que creas, pero no para que comprendas; para que sigas, pero no para que encarnes.
Porque no era conveniente que entiendas, era más útil que repitas. La cruz dejó de ser un símbolo para comprender procesos internos y pasó a ser un recordatorio constante de sufrimiento. La muerte dejó de ser transformación y se volvió miedo. La resurrección dejó de ser posibilidad y se convirtió en un evento único, lejano, inalcanzable. Así funciona la manipulación: toma algo profundo, lo simplifica, lo adapta y lo convierte en herramienta. Herramienta para dirigir emociones, para generar culpa, para evitar que cuestiones. Porque una mente culpable no investiga, solo obedece.
Pero hay algo que no pudieron tocar del todo...el Espíritu. No el alma condicionada, no la emoción guiada, no la mente programada. El espíritu no responde a la culpa, no necesita intermediarios, no se arrodilla ante narrativas. El espíritu reconoce, discierne, no repite… recuerda. Y cuando eso empieza a activarse, la estructura ya no encaja igual. Ya no necesitas que te expliquen qué sentir, ni que te digan qué creer, ni que te prometan salvación, porque entiendes que nunca se trató de que alguien viniera a salvarte, sino de que dejaras de olvidar lo que eres.
Entonces la pregunta ya no es si la historia es real o no, sino qué parte de todo esto fue diseñada para que nunca llegues a ti. No necesitas rechazar la Semana Santa ni aceptarla ciegamente, necesitas verla sin el filtro que te impusieron. Porque tal vez el problema no es lo que ocurrió, sino lo que hicieron con eso.Y entender algo claro: mientras la narrativa te mantenga mirando hacia afuera, repitiendo culpa, sosteniendo miedo y esperando redención, el espíritu queda en segundo plano. Y eso no fue un error, fue el objetivo. Porque un ser desconectado de su espíritu es fácil de guiar, de dividir y de controlar. Pero un ser que recuerda ya no entra en ese juego.
O sigues repitiendo la historia que te dieron, o empiezas a recuperar lo que nunca debiste entregar: tu conexión con el espíritu !!!!
Juliett Gutierrez

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