En mi opinión, la Autoestima es la
base de la personalidad, y es el pilar sobre el que se mantiene toda
nuestra estructura, de modo que una persona con baja o nula Autoestima,
por muy exitoso o brillante que sea o aparente ser, en el fondo no
disfrutará de la sensación de paz o placer que todo ello le puede
aportar.
La Autoestima es el concepto que uno tiene de sí mismo.
Lo que uno opina de sí mismo. Esto quiere decir que por mucho que los
otros insistan en destacar nuestras cualidades y bondades, si nosotros
no somos absolutamente conscientes de ellas y las valoramos, no las
vamos a disfrutar.
Quienes la tienen baja, o no la tienen, se van
a enfrentar al mundo en inferioridad de condiciones, desde un estado
desagradable y ciertamente pesimista, desde una sensación de decepción
de sí mismo, con el ánimo derrotado, sintiendo que no vale y que los
esfuerzos están destinados al fracaso.
Tener Autoestima es tener
FE en sí mismo, y es uno de los pasos imprescindibles para que la
relación consigo mismo sea interesante, fructífera y satisfactoria.
Si no tenemos Autoestima nos conviene escuchar y creer a los que creen
en nosotros, a los que son capaces de vernos de un modo más objetivo que
como lo hacemos nosotros. La motivación externa, si es sincera, es
importante… y necesaria.
“YO CREO EN TI” –dicho por una persona
que sea de nuestra confianza- tiene un gran poder. Implanta seriamente
el pensamiento de que tal vez sea cierto que uno vale más de lo que cree
o es mejor de lo que cree.
Uno ha de pensar: “si el otro cree en
mí, será porque ve valores que yo no soy capaz de reconocer”. Lo cual
es lo habitual en este tipo de personas.
La falta de objetividad
de quien padece falta de Autoestima le hace ver solamente –o por lo
menos de un modo más destacado-su lado negativo y le impide ver la
realidad auténtica.
Recuperarla, o implantarla, es una tarea imprescindible, obligatoria, enriquecedora.
Cada uno ha de hacer lo que pueda. Lo más habitual es recurrir a
artículos en internet o grabaciones en youtube, pero mejor que eso, y
mejor que libros, es un buen psicólogo, o un buen curso impartido por
alguien de absoluta confianza y profesionalidad, donde haya un trabajo
personal con implicación directa, y que no se quede en la teoría ni en
la retahíla de frases positivas pero carente de efectividad.
Si
no son posibles el psicólogo o el curso, se puede recurrir al contacto
con otro humano que nos escuche y nos dé su opinión o sus sugerencias,
alguien a quien sabemos que le importamos pero que al mismo tiempo –y
esto es condición indispensable- nos merezca confianza su opinión porque
representa para nosotros la sinceridad.
Tener apoyo y palabras
de aliento -sin que suene a excesivos e inmerecidos halagos, ni que
parezca demasiado fantasioso o empalagoso- es muy conveniente… y hasta
necesario.
En la falta de Autoestima uno está convencido de ser
un caso perdido. Convencido de que no merece la pena hacer nada por él
–y esto es un claro síntoma de falta de AE- y convencido de que haga lo
que haga no va a servir para nada -otro claro síntoma-.
Es muy
conveniente plantearse pequeños cambios –que resultan ser grandes
cambios- y realizarlos. Esos pequeños cambios en el inconsciente se
interpretan como logros, sin entretenerse en especificar si son pequeños
o grandes, y conseguir el primero anima a conseguir el segundo. En lo
inconsciente, uno se empieza a convencer de que es posible.
Esta
es una propuesta: Buscar y encontrar los motivos que le han llevado a
uno a carecer de una sana Autoestima, porque si se puede descubrir el
origen es muy posible que se puedan desmontar todos los argumentos que
han llevado a esa situación. Al mismo tiempo, reforzarla y ponerla en su
sitio mediante un psicólogo, un curso, un trabajo personal… cualquier
cosa que se haga a favor de equilibrarla será algo bueno. En eso, por
supuesto, es imprescindible la colaboración personal íntegra y
continuada, con el convencimiento de que uno se merece estar bien y ser
valorado y valioso.
Puedo garantizar que cualquier esfuerzo que
uno haga por sanar su Autoestima será compensado largamente. Uno es el
primer y principal beneficiario.
La vida, desde una sana Autoestima, se ve de otro modo.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, inscríbase aquí:
http://buscandome.es/index.php?page=59
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.