domingo, 18 de febrero de 2018

COMO SER MAS PACIENTE (Por Emma Fernandez)

Cómo ser más paciente

Nunca ha sido fácil ser paciente, pero probablemente ahora es más difícil que nunca antes en la historia. En un mundo en donde la información y los mensajes pueden ser enviados a cualquier parte del mundo de manera instantánea, todo está disponible con tan solo dar un par de clicks al ratón. Afortunadamente, la paciencia es una virtud que puede ser cultivada y nutrida con el tiempo. Estarás gratamente sorprendido al ver cómo la relajación y la paz mental pueden impactar la calidad de tu vida.

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Averiguar qué es lo que te hace ser impaciente

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    Descubre por qué tienes tanta prisa. Por ejemplo: esperar a que empiece una fiesta importante. Tendemos a perder la paciencia cuando estamos haciendo varias tareas al mismo tiempo o cuando tenemos una agenda muy apretada, esperando a que el día pase en tan solo unos minutos de ajetreo y caos.
    • Si te estás exigiendo demasiado, deberías de reconsiderar tu lista de cosas por hacer antes de intentar cambiar tu reacción natural ante las situaciones abrumadoras.
    • Trata de organizar tus tareas de manera en que hagas solo una sola cosa, sin dejar espacios libres en los que te sientas ansioso por hacer algo.
    • Si puedes, delega responsabilidades a otras personas. Esto puede ser una prueba para tu paciencia, pero tienes que aprender a compartir la carga.
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    Identifica los factores que a menudo te hacen perder la paciencia. Por ejemplo: ¡Cuando no estás haciendo nada! La impaciencia es insidiosa, y si te sientes ansioso, preocupado o infeliz, tal vez no quieras darte cuenta de que lo que está originando esos sentimientos es la impaciencia. El estar consciente de esto ayuda a disminuir la frecuencia de la impaciencia.
    • ¿Qué eventos, personas, frases o circunstancias parecen siempre influenciar en que pierdas la calma? Siéntate y haz una lista de las cosas que te hacen sentir ansioso, tensionado o frustrado. En el corazón de todos esos motivos están las realidades que nos cuesta aceptar. Para ti, ¿cuáles son esas realidades?

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    Busca los patrones. El estar consciente de tu impaciencia también te dará la oportunidad de aprender de ella e incluso descubrir la relación o circunstancia que no es constructiva ni saludable, y tal vez de darte cuenta de que sí tienes el poder para cambiarla. Analízalo bien para después puedes pensar de manera lógica sobre el problema y decidir si tu paciencia es útil o se justifica. Lo más común es que no lo sea ni se justifique, pero si te das cuenta de eso, podrás encontrar la manera para arreglar la raíz del problema en lugar de simplemente sentirte estresado por él.

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Escribirlo

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    Lleva un diario. Durante 1 o 2 semanas, cuando tengas el sentimiento apresurado y la sensación de la impaciencia, escribe lo que sea que esté relacionado con ese sentimiento (por ejemplo: 1 de julio: clase de astronomía). Asegúrate de tomar notas constantes y consecutivas cada vez que te sientas así.
    • Notarás que estás más consciente (y consecuentemente más preparado para) el sentimiento de la impaciencia. También podrás observar la sensación de la impaciencia objetivamente así como los eventos que la provocaron.
    • Tal vez llegues a la conclusión de que las circunstancias que acompañaron al sentimiento no te ocasionan angustia – el sentimiento en sí es lo que la ocasiona. En estos casos, podrás controlar mejor la impaciencia cuando te invada.

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Superar la impaciencia

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    Supera los ataques de impaciencia. En el largo plazo, el desarrollo de la paciencia requiere un cambio en la actitud hacia la vida, pero puedes progresar inmediatamente aprendiendo a relajarte cuando te sientas impaciente. Toma un par de respiros profundos e intenta despejar tu mente. Concéntrate en tu respiración y podrás volver a tus casillas.
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    Deja que las cosas pasen si realmente no puedes hacer nada con los motivos que desatan tu impaciencia. Si no puedes hacer nada para resolver lo que te provocó la impaciencia, simplemente deja que las cosas pasen. Es más fácil decirlo que hacerlo, sí, pero es posible y es la única cosa sana que puedes hacer.
    • Es probable que en un inicio te sea difícil dejar lo que realmente es importante para ti, por ejemplo, estar esperando a ser contactado después de una entrevista de trabajo. Sin embargo, debes abandonar la impaciencia en las situaciones poco trascendentales (es decir, estar esperando en la fila en el supermercado).
    • Si haces un esfuerzo para ser más paciente en situaciones relativamente intrascendentes y de corto plazo, vas a desarrollar gradualmente la fortaleza para ser paciente incluso en las situaciones más difíciles y retadoras.

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Ver todo el panorama

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    Recuérdate a ti mismo que las cosas toman tiempo. Las personas que son impacientes son personas que insisten en que las cosas se hagan "en este momento" y no les gusta perder el tiempo. Sin embargo, algunas cosas no pueden apresurarse.
    • Piensa en tus recuerdos más felices. Es probable que sean momentos en los cuales tu paciencia haya sido retribuida, como cuando trabajaste constantemente hacia una meta que no tenía gratificación inmediata o cuando te tomó tiempo extra poder pasar tiempo con un ser querido. ¿Tendrías esos recuerdos si hubieras sido impaciente? Lo más seguro es que no.
    • Casi cualquier cosa buena en le vida toma tiempo y dedicación, y si eres impaciente, lo más probable es que te rindas en las relaciones, metas y otras cosas que consideras importantes. Las buenas cosas no siempre vienen para aquellos que esperan, pero las cosas buenas no siempre suceden inmediatamente.
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    Recuerda lo que realmente importa. No te concentres en que lo que importa en esta vida provoca impaciencia. Mueve al mundo hacia la paz, sé amable, generoso y perdona a los demás, sé agradecido por lo que es y aprovecha al máximo lo que más importa. Cuando otras cosas menos importantes te provoquen impaciencia, tómate el tiempo de recordar cualquier cosa que reduzca la tendencia de querer algo diferente en este justo momento.
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    Siempre recuerda que al final obtendrás lo que quieres. Para entender y aceptar esto se requiere madurez y paciencia Si trabajas duro en algo, esto puede ser verdad, pero la mayoría del tiempo tienes que ser paciente para obtener lo que quieres.
    • Para otros, esto puede ser muy fácil, pero lo único que importa es que sepas que estás trabajando en ti mismo, incluso en tiempos oscuros.
    • Recuerda que la paciencia es una habilidad mental que nunca olvidarás, así que valora la paciencia como un paso muy importante en tu vida. La impaciencia no es algo de lo cual se deba de estar orgulloso, sino que es algo que debes mejorar, antes de que afecte de manera grave tu vida.
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    Ten siempre una actitud positiva. Ser siempre positivo es un imperativo para ser paciente. Recuerda que la vida no es una carrera, es un viaje que debe ser saboreado en cada paso del camino.

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Relajarte

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    Espera lo inesperado. Sí, tienes planes, pero las cosas no siempre salen de la manera en que uno las planea. Acepta el giro y las vueltas de la vida con gracia. Procura tener siempre expectativas realistas. No solo en cuanto a las circunstancias, sino también al comportamiento de los demás.
    • Si te encuentras enojado por algo que hizo tu hijo o con tu esposa porque derramó accidentalmente alguna bebida, quizá no seas consciente del hecho de que las personas no son perfectas. Incluso si la ocasión no es un incidente aislado sino causado por negligencia y descuidos repetidos, perder la paciencia no hará que las cosas mejoren. Eso es algo que debe resolverse hablando al respecto y con autocontrol.
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    Date un descanso. El significado de esto es doble.
    • Primero, toma un par de minutos para no hacer nada absolutamente. Solo siéntate en silencio y piensa. No mires la televisión, tampoco leas. No hagas nada. Puede ser difícil en un inicio e incluso tal vez te sientas impaciente después de 1 o 2 minutos, pero al tomarte un tiempo libre puedes calmarte y eso es importante para desarrollar la actitud necesaria para ser paciente.
    • Segundo, deja de aferrarte a ti y al mundo a tu alrededor a estándares inalcanzables. Claro, todos seríamos pacientes si los bebés no lloraran, si los platos no se rompieran, si las computadoras no se descompusieran y si las personas no cometieran errores, pero eso nunca va a pasar. Esperar que el mundo sea perfecto es como golpear tu cabeza contra la pared. ¡Date un descanso!

Consejos

  • Mantente en el presente y concéntrate en la tarea que estés haciendo. Tal vez pienses que tienes muchas cosas que hacer hoy, pero lo único que tienes que hacer es lo que está enfrente de ti. El sentido de plenitud que tendrás al terminar la tarea reducirá el estrés y te dará un sentido de logro.
  • Recuerda, por cada minuto que estás enojado pierdes 60 segundos de felicidad.
  • Ser paciente con los demás es una manera de respetarlos. Nadie es perfecto, y si quieres ser un buen padre, jefe, esposo o amigo, es importante reconocer esto y ser paciente con los demás. "No sufras por las pequeñas cosas" es un buen lema. Tú y todos a tu alrededor estarán más relajados y se podrán llevar mejor.
  • Cuando puedas cambiar tu actitud para ser una persona paciente, descubrirás que la paciencia te ayudará a soportar cualquier tribulación, sin importar cuánto dure o su dificultad. Y lo más importante, tal vez la paciencia te ayude a lograr tus metas.
  • No es fácil desarrollar paciencia y hay que estar muy motivado para ser más paciente. Sin embargo, puedes y debes hacerlo. La paciencia puede reducir los niveles de estrés, mejorar la salud y longevidad, y dar más felicidad. Cuando te encuentres a ti mismo siendo impaciente, piensa en los efectos positivos de la paciencia y recuerda que la impaciencia solo empeora las cosas.
  • El aburrimiento hace que ser paciente esa difícil. Si estás esperando en el consultorio del doctor y lo único que haces es concentrarte en el reloj, difícilmente serás paciente. Sin embargo, si lees un libro o resuelves un crucigrama, el tiempo volará (o al menos pasará menos lento). Si no tienes nada que hacer mientras esperas, solo aprecia el hecho de que no tienes nada que hacer. En un mundo que gira tan rápido, las oportunidades de no hacer nada son muy raras y debes valorar el tiempo en el que las cosas sin importancia no te molestan.
  • Una frase de la novela de James Clavell's, Shogun: "El karma es el principio del conocimiento. Después está la paciencia. La paciencia es muy importante. Los fuertes son los pacientes. La paciencia significa aguantar tu inclinación de tus siete emociones: odio, adoración, alegría, ansiedad, enojo, tristeza, miedo. Si no das lugar a las siete emociones, serás paciente, entonces aprenderás todas las cosas y estarás en armonía con la eternidad".
  • En lugar de enojarte por la distracción (por ejemplo, por el llanto de un bebé en un vuelo largo), procura ser un observador pasivo. Si haces que el observar las cosas y los eventos sin juzgarlos o formar una opinión sea una práctica diaria, podrás reconocer y aceptar algo sin que te moleste con mayor facilidad.
  • Una manera de aliviar el estrés es escribir al respecto. Algunos estudios han demostrado que las personas que escriben sobre sus emociones tienden a estar más calmadas y a aprender a aceptar las emociones que están experimentando, así que la próxima vez que te sientas enojado, escribe al respecto y medita sobre el porqué te sentiste tan enojado.
  • Muchas personas han descubierto que la meditación y el yoga ayudan a aumentar la paciencia.
  • Sé paciente, nunca molestes a alguien cuando no están yendo rápido. Toma tiempo.

Advertencias

  • La paciencia no debe de ser una excusa para la procrastinación. La paciencia puede ayudarte a estar bien con el hecho de no hacer nada, pero es importante entender que la ociosidad ocasiona estrés e impaciencia.
  • Sé paciente con las personas que tienen poca paciencia. Si esas personas te molestan mucho, inventa una excusa para estar en otro lugar y tomar un descanso de su comportamiento ansioso.

jueves, 8 de febrero de 2018

NO CAMBIES, NO TE CONVIERTAS EN ÁLGUIEN IDEAL (por Emma Fernandez)

NO CAMBIES, NO TE CONVIERTAS EN ALGUIEN IDEAL
En mi opinión, ese propósito de cambiar que todos nos hemos plantado en más de una ocasión, si no está muy bien encaminado y no se tiene claro qué y cómo y por qué se va a cambiar, nos puede llevar a incurrir en un error importante.
Cuando hacemos ese propósito es porque hemos descubierto algún aspecto nuestro que no nos gusta, o porque hemos visto en otros algo que nos gustaría adoptar y ponerlo en el lugar de lo que nosotros tenemos.
Sabemos que las personas no estamos del todo satisfechas con respecto a cómo somos, actuamos, pensamos, decidimos… así que no podemos evitar pensar que si hiciésemos ciertos cambios podríamos acercarnos más al ideal de perfección.
Lo ideal –según dice el diccionario- es algo que no existe sino en el pensamiento, algo que se acopla perfectamente a una forma o arquetipo, que es excelente o perfecto en su línea.
A la vista de esto, conviene tener mucho cuidado con ese Yo Ideal al que aspiramos, que aparenta ser símbolo de la perfección, dechado de virtudes y excelencias, engañoso e irreal exponente del esplendor y la magnificencia.
El riesgo que conlleva hacerlo es grave.
Cuando se pretende ese cambio en realidad en lo que se está pensando es en cambiar el modelo o el personaje que estamos viviendo en este momento por otro que parece mejor, pero… eso en realidad es cambiar un personaje por otro, poner otro modelo en el modelo que estamos usando en este momento. No es ser uno mismo.
El modelo o personaje que estamos manifestando en este momento no somos nosotros –y esto es imprescindible tenerlo claro-, así que antes de ponerse a crear otro nuevo y distinto, conviene descubrir cuánto de nosotros hay realmente en el que estamos mostrando
Porque si el cambio hacia ese Yo Ideal lo estamos haciendo sobre el Yo Idea –la idea que nos hemos formado de nosotros de quiénes somos en función de lo que los otros nos han dicho acerca de nosotros-, seguimos fomentando vivir como quienes no somos.
Es imprescindible averiguar la respuesta a “¿Quién soy yo?”, descubrir al real, conocerle/conocernos, comenzar –por fin- a relacionarnos con nuestra realidad –sea la que sea-. Realizarnos.
La expresión natural y real de quienes somos verdaderamente es lo más cercano a nuestra perfección –y no a la perfección según un modelo ajeno-.
Se impone como tarea obligatoria deshacernos del personaje, del modelo impuesto, de todo lo falso que nos ha podido servir hasta ahora pero que atenta contra nuestra naturaleza, y de las ideas o mandatos que usamos aunque no sean nuestros; se impone quitarnos todo aquello que nos oprime, ese actor que usurpa nuestra esencia y particularidad, ese impostor que representa que somos nosotros.
Y una vez que lleguemos al que de verdad somos, y nos deshagamos del resto, entonces es cuando podemos comenzar la tarea de cambiar, que no sería cambiar sino empezar a ser, de verdad, uno mismo.
Todos los seres humanos tenemos en nuestra esencia nada más que virtudes y cualidades, y la mayoría de ellas no las hemos desarrollado hasta su máxima capacidad.
Desarrollar toda nuestra generosidad no dejaría espacio para el egoísmo, y desarrollar toda nuestra humildad no dejaría espacio para el orgullo.
Así que –en mi opinión- no se trata de hacer cambios, sino que se trata de conocer quién es uno, y que sea ese uno quien vaya evolucionando en el propio encuentro con su perfeccionamiento consciente, o por lo menos acercándose lo máximo posible a él.
NO CAMBIES. SIMPLEMENTE, SÉ TÚ MISMO.
Pero tú de verdad. Afronta la duda y pregúntate “¿Quién soy yo?”, o “¿Quién NO soy yo en este personaje que estoy representando?”.
SÉ REALMENTE TÚ MISMO. ESE ES EL GRAN CAMBIO.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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miércoles, 7 de febrero de 2018

ESTAMOS LLENOS DE INSATISFACCIONES (Por Emma Fernandez)

En mi opinión, hay demasiadas personas que se aferran a las insatisfacciones y permiten que les obnubilen de tal modo que no son capaces de darse cuenta de que no tienen la importancia tan grande, y en la mayoría de los casos artificial, que les adjudican.
Esas mismas personas tienen tendencia a magnificar las cosas que les pasan, o las que no les llegan a pasar, y todo lo que no salga tal como desean es un atentado directo a su integridad personal y emocional, que se ven resentidas con la misma intensidad que si les pasara un ciclón por encima.
La vida no es perfecta y en la vida no pasan las cosas como cada uno desea, y esto hay que asumirlo sin frustración, sin pataleta, sin sentirse víctima de los hados o del destino.
Es así.
Y mientras antes se acepte, menos sufrimiento habrá que padecer.
La mayoría de las insatisfacciones son berrinches infantiles del ego, que no ve satisfechas sus demandas, sus ilusiones.
Y conviene recordar que las ilusiones son conceptos sin una base firme de realidad; son solamente sugerencias de una imaginación sin consciencia de las dificultades o las imposibilidades, son esperanzas que parecen atractivas, pero les damos un tratamiento de cosas que se han de cumplir… ¡sólo porque la hemos imaginado!
Es una auténtica –y trágica- inconsciencia confiar en que por haber deseado una cosa, ésta se vaya a materializar.
Y es una absurdez darle categoría de autenticidad a algo que solo tiene lugar en el pensamiento.
El deseo ha de estar acompañado por la energía, la voluntad, la constancia, el trabajo…
Es una actitud con mucha infantilidad la de pedir lo que se desea con la misma inocencia –y con el mismo esfuerzo nulo- que se le pide algo a los Reyes Magos.
La vida es algo más serio que creer en que algo ajeno va a venir a resolver los problemas principales, las necesidades importantes; es una equivocación de consecuencias graves la de dejarla inconscientemente en manos del azar o del destino o de la casualidad, o confiar en que son los hados y los ángeles los que harán la tarea que cada uno ha de realizar por y para sí mismo.
No es lícito ansiar algo, quedarse quieto esperando que todo confabule en favor propio para que le sea concedido, y en el caso –más que probable- de que no se cumpla, rendirse a una pataleta furiosa, o a una frustración que no debería llegar a producirse.
El hecho de esforzarse por lograr algo, y alcanzarlo, tiene un doble premio: el haberlo conseguido y el aumento correspondiente en la autoestima.
A lo largo de la vida nos llegarán satisfacciones provocadas por personas o sucesos ajenos a nosotros, y han de ser muy bien venidas y agradecidas, pero la práctica totalidad de las cosas que queremos nos las tenemos que procurar por nosotros mismos, con esfuerzo, con dedicación e insistencia, con pasión y sin desánimo.
Es preferible ser muy selectivo a la hora de poner el cumplimiento de nuestras satisfacciones en algo ajeno –no podemos responsabilizarnos por lo que hagan o no los otros-, y también hay que vigilar que no las dejemos en manos de las utopías porque, como ya sabemos, tienen mayor tendencia a no cumplirse.
Y es conveniente valorar el impacto que las insatisfacciones nos producen. Aunque se trata de sentimientos, que son difíciles –pero no imposibles- de controlar, por el propio bien es mejor no darles una importancia excesiva. Es mejor que nos pongamos a salvo de su nefasto efecto.
Cuidarnos es una tarea primordial, y evitarnos los sufrimientos e insatisfacciones innecesarios, también.
Es bueno des-dramatizar la vida y no permitir que las insatisfacciones nos alteren y amarguen la existencia.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
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domingo, 4 de febrero de 2018

EL DÍA DE LA AMISTAD (Por José Miranda)

Facebook me ha recordado que es el día de la amistad, y me ha sugerido que estaría bien que os felicitara por formar parte de mi círculo de amistades, la sugerencia esta bien, pero yo para nada soy detallista, es algo que no me brota de forma natural, y creo que la amistad, el cariño, el amor y todo lo que conforma lo mas importante de nuestras vidas, debe de estar presente en todo momento, es parecido a la respiración, no existe el día de la respiración, y es tan importante que si nos falta dejamos de existir como personas, por eso la tenemos siempre presente.
La amistad es algo que de no existir la vida no sería igual, el contar con amigos de verdad es una de las mayores riquezas, son seres individuales ajenos a nosotros que a través de los hilos conductores de la amistad nos conecta formando el círculo de la hermandad fraterna, y yo creo que el día de la amistad es a partir de cada amanecer, y mis felicitaciones es el gusto y la voluntad que me mueve a compartir con mi prójimo todo aquello que a mi me ha aportado felicidad o un bien en cualquier modo o forma, también en mis amistades encuentro ayuda, orientación, acogida, calor y esa satisfacción sin igual que se vive cuando te sientes aceptado tal cual tú eres.
La amistad forma parte de lo ilimitado, es por eso que no la podemos tratar en su amplitud y longitud, y aunque sea de forma virtual, podeis contar con la mía mientras ande por estos mundos, y posíblemente despues también, porque aunque mi cuerpo deje de existir, mi Ser sigue formando parte de la Vida y del círculo de hermandad, fraternidad y amistades. Felices 365 días cada año y las 6 horas restantes también.