martes, 31 de agosto de 2021

APRENDE EL ARTE DE ESTAR SOLO (Por Anna Frias)

  La gente se apega, y cuanto más te apegas a la otra persona, más se asusta la otra persona, más ganas tiene de escapar, porque hay una gran necesidad interior de ser libres. El deseo de libertad es mucho mayor que cualquier otro deseo, es mucho más profundo que cualquier otro deseo. De ahí que uno pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda sacrificar la libertad, no forma parte de la naturaleza de las cosas. De ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad.
La soledad es un arte, todo el arte de la meditación. Estar completamente centrado en tu propio ser sin ansiar a la otra persona; estar en tal profundo reposo contigo mismo que no necesitas nada más, eso es la soledad. Te proporciona dicha eterna.
Si primero estás arraigado en tu ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno es completamente distinto. En este caso puedes compartir, puedes amar y también puedes disfrutar este amor. Incluso cuando es momentáneo, puedes danzar, puedes bailar, y cuando desaparece, desaparece; no miras atrás. Eres capaz de crear otro amor, de modo que no hay necesidad de apegarse. Das gracias a tu amante, das gracias al amor que ya no está ahí porque te enriqueció y te proporcionó algunos atisbos de la vida, te hizo más maduro.
No obstante, esto sólo será posible si estás algo arraigado en tu ser. Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base meditativa, sufrirás, cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla. Aprende el arte de estar solo, y dichosamente solo; entonces, todo será posible.
Osho

domingo, 29 de agosto de 2021

¿COMO DETENGO MIS PENSAMIENTOS NEGATIVOS? (Por Esmeralda Alvarez)

 

¿Cómo detengo mis pensamientos negativos?’ – es una pregunta que me han hecho muchas veces. Si alguna vez usted hizo esa pregunta puede sentir un enorme alivio al conocer la respuesta, ya que es muy sencilla. ¿Cómo puede detener sus pensamientos negativos? ¡Sembrando buenos pensamientos!
Cuando trata de detener los pensamientos negativos, se está enfocando en aquello que no desea – los pensamientos negativos – y los atraerá abundantemente. Jamás lograrán desaparecer si se enfoca en ellos. La parte de ‘detenerlos’ es irrelevante – puesto que está enfocado/a en los pensamientos negativos. No importa si trata de detener, controlar o apartar los pensamientos negativos, el resultado será siempre el mismo. Está enfocado/a en los pensamientos negativos y, de acuerdo con la ley de atracción, está invitando a su vida un gran número de ellos.
La verdad es siempre muy sencilla y fácil. Para detener los pensamientos negativos, ¡simplemente siembre pensamientos positivos! ¡Siembre buenos pensamientos deliberadamente! Está sembrando buenos pensamientos cuando practica diariamente el aprecio por todas las cosas que se presentan en su diario vivir. Aprecie su salud, su automóvil, su hogar, su familia, su trabajo, sus amistades, su entorno, sus comidas, sus mascotas y la magnífica belleza del día. Alabe, elogie y agradezca todas las cosas. ¡Cada vez que da ‘Gracias’ está generando un buen pensamiento!. A medida que vaya sembrando más y más pensamientos buenos, los negativos irán desapareciendo. ¿Por qué? Porque se estará enfocando en los buenos pensamientos y uno atrae aquello en lo que se enfoca.
Por eso, no debe prestar atención alguna a los pensamientos negativos. No se preocupe por ellos. Si llega alguno, genere la luz con ellos, no les dé importancia, y permita que sirvan para recordarle que debe tener más pensamientos buenos en ese mismo instante.
Cuantos más pensamientos buenos pueda sembrar en un día, tanto más rápidamente se irán transformando en cosas buenas. Si pasa todo el día hablando de las cosas buenas y dando ‘Gracias’ en todo momento, no podrán creer lo que les espera en el día de mañana. Tener buenos pensamientos con deliberación se asemeja a la siembra de semillas. Al tener buenos pensamientos, usted siembra buenas semillas en su interior y el Universo transformará esas semillas en un jardín del paraíso. ¿En qué forma se presentará ese jardín del paraíso? ¡Como su vida!
Rhonda Byrne

LOS CUATRO PILARES BASICOS DE LA METAFÍSICA SON (Por a verdad esencial no tiene palabras, Es el silencio dentro del silencio)

 

1- Todo es mente; en lo que piensas en eso te conviertes; así como piensas, así es lo que te rodea.
2-Dios no está lejos trepado en una nube, sino que vive y ha vivido siempre en tu corazón.
3-El remedio por excelencia para todo lo que te aqueja es el PERDÓN (algo que Jesús no paró de enseñar, pero la gente, 2000 años después, todavía no parece darle mucha importancia).
4-No estamos solos. En la actualidad hay un sinnúmero de Seres de Luz maravillosos asistiendo a la humanidad en su Sendero de Retorno al Padre.
La Metafísica no es una religión sino una filosofía PRÁCTICA de vida.

EL VALOR DE LAS COSAS (Por Nuestra Magia Interior)

 "Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
💖Con amor Nuestra Magia Interior.💖

viernes, 27 de agosto de 2021

¿COMO SE PIERDE LA VIDA? (Por Mauricio Sol)

 

*La vida se pierde de muchas formas:*
Se pierde cuando quieres vivir la vida de otros y no la tuya.
Se pierde criticando los errores de otros, y no reconociendo o mejorando los tuyos.
Se pierde cuando te lamentas a cada momento por haber fracasado y no buscar soluciones para poder triunfar.
Se pierde cuando te la pasas envidiando a los demás, y no superándote a ti.
Se pierde cuando te enfocas sólo en las cosas negativas, y dejas de disfrutar las cosas buenas.
La vida no se pierde cuando dejas de respirar, sino cuando dejas de ser feliz, por eso vive con el alma. ¡Siente con el corazón!
Si tan sólo nuestros ojos vieran almas en lugar de cuerpos ¡que diferente sería nuestro concepto de belleza!
Y si aprendieramos a sentir con el alma ¡que diferente sería nuestro concepto del amor!
Y si además aprendieramos que la felicidad es un camino no un destino... ¡que fácil sería ser felices!
Todo es cuestión de ver y sentir con el alma...
¡Mi paz es tu paz!

10 SEÑALES DE QUE EN ESTE MOMENTO ESTAS BIEN EN LA VIDA (Por Spnia Beristain)

 

1- Despertaste en una cama y tienes un techo sobre tu cabeza.
2- Hay comida en tu despensa.
3- Tienes un buen corazón.
4- Deseas el bien a los demás.
5- Tienes agua limpia.
6- Alguien piensa bien de ti.
7- Te esfuerzas por ser mejor persona.
8- Tienes calzado y ropa.
9- Tienes un Sueño.
10- Hoy Estás Respirando.
Sonia Beristain
***Sabagdy***

jueves, 26 de agosto de 2021

EL EGO ESPIRITUAL (Por Asher Ibrahim)

 

Compartiendo⭐
Te platico y te recuerdo un poquito.
El Ego Espiritual es más sutil que el ego mundano. Es muy fácil engañarse y pensar que un ser espiritual debe comportarse de una determinada manera, asistir a ciertos lugares, vestir de diferente forma, obedecer determinadas reglas y otras tantas cosas a las que piensan deben acceder por qué están dentro del camino espiritual.
Y es así como poco a poco vamos adquiriendo un disfraz sin darnos cuenta de que es solo otra máscara y que hacer todas esas cosas No nos vuelve espirituales.
La Espiritualidad consiste solamente en la práctica… pero no en la práctica de viejos preceptos religiosos, sino simplemente en practicar la vida.
Espiritualidad es la conexión con la fuente de la vida que te hace sentir que sientes, vibrando en la vida misma que es una experiencia consciente y armónica que fluye en el equilibrio de la existencia, desde el micro hasta el macrocosmos. Sin intentar ser más que otra especie, más que nada ni nadie. Aprendiendo y comprendiendo la vida en cada manifestacion en cada hermano animalito, en cada flor, en cada cosa que mira, que huele, que toca. Porque el ser que descubre su espiritualidad, toma conciencia de que lo divino está en todo lo que en sí mismo es y por ende es la vida, que es creadora y que resulta ser aquel Dios que buscó en el cielo o en las falsas doctrinas de muerte donde algún día clamó salvación, cuando de lo único que tiene que salvarse es del ego que lo ha engañado a ser lo que no es, saliendo del cautiverio que limita su ser, en la ignorancia de todo lo grande y hermoso que representa Ser Vida.
Hay personas que adquieren el disfraz espiritual y dejan de comer carnes, leen la biblia, el Coran, llenan sus casas de imágenes de santos, de buda, de campanas tibetanas etc... Empiezan a comportarse de acuerdo a la idea que ellos tienen la espiritualidad y se vuelven prisioneros de ese concepto. Eso no es más que un ego espiritual que quiere mostrarse ante los demás.
El Ser Espiritual no necesita de nada de eso porque encuentra el espacio sagrado dentro de si mismo.
La espiritualidad no es exhibicionista ni competitiva. La espiritualidad que te lleva a ser y pensar sin competir, sin intentar controlar, manipular o mantener una verdad, es una espiritualidad que te une con el todo. Cristalina, pura y desinteresada. Los intereses personales son el ego manifestado y la forma que tienen de mirarse a sí mismos como "los despiertos", es muy confusa, cuando el despertar es interior, y no por el hecho de usar un conocimiento para generar manipulación o en su defecto, para escudarse utilizando argumentaciones para rebatir.
El Ser Espiritual toma la vida como la gran escuela que es y por eso adquiere serenidad... La evolución espiritual es ir quitándonos esas máscaras que fuimos adquiriendo con nuestra educación y con las que nos sentimos identificados.
La Espiritualidad no es negarse nada y tampoco agregarse algo. Es simplemente vivir conscientemente.
Uno de los disfraces del ego donde se camufla muy bien, es el "ego espiritual". Ego que se escuda en la supuesta superioridad de creerse un ser que ha descubierto verdades, cuando en el fondo es un escudo del ego para defenderse del entorno e intentar disfrazarse en la cárcel del engaño e ilusión.
La espiritualidad no es creer en ídolos, ni tampoco anhelar ser salvados, sino una conexión interior que se da en todos aquellos que regresan a su naturaleza de Ser, sin intentar manipular emociones, pensamientos e ideas.
La espiritualidad es sentir la naturaleza vida, y así trasmitir paz en la que pueden reconocerse otros, porque pueden sentir la energía de vida, viva, amorosa y siempre alegre con la fuerza de la unidad del infinito de lo que es, en todo el contexto ilimitado.
Solo se
F
e
l
i
z

martes, 24 de agosto de 2021

EL JUICIO Y LA CRÍTICA (Por Poniendo el Amor en movimiento)

 Cuando juzgamos o criticamos empoderamos al ego. El juicio y la crítica por lo regular viene desde la ignorancia, ya que quién conoce no juzga aunque no comparta, incluso en ocasiones hasta comprende. El juzgar es nuestro ego diciendo: "Soy mejor que tú, tu postura está mal porque es diferente a la mía, por eso me doy el derecho de criticarte" lo que nos lleva posteriormente a la necesidad de controlar a los demás para que se ajusten a nuestras expectativas. El origen de todo esto es el miedo. El miedo es la ausencia de amor propio. Como no me amo, siento un vacío que creo que tengo que llenar con algo del exterior y si algo no se ajusta a mis creencias pierdo la posibilidad de usarlo para llenarme, por eso juzgo como mecanismo de defensa y así, poder moldear lo externo y se ajuste perfectamente a mi vacío interior.
Sin embargo la sensación de esta falsa paz es efímera y de nuevo recurro al control, el juicio y la crítica para saciar mi hambre de amor y seguridad.
Hasta que no me ame no veré que aquello que busco afuera, lo llevo dentro.
Hasta que no me ame, no podré renunciar al miedo y la necesidad de control.
Hasta que no me ame, no podré dejar de lado a mi juez interior.
Hasta que me ame, podré ser verdaderamente libre, pues ya no habrá vacíos, ni espacio para ningún miedo.
Coach Claudia Hernández

lunes, 23 de agosto de 2021

VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO (Por Emma Fernandez)

 VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
En mi opinión, vivir sin reflexionar es peligroso. También podría decir que es vivir a medias, o que es pasar por las cosas de puntillas y sin tocarlas, o que es de una superficialidad que atenta directamente contra la intensidad que puede aportar la vida… en fin, metáforas que no hablan directamente de lo que verdaderamente es Reflexionar.
REFLEXIONAR: Pensar atenta y detenidamente sobre algo.
PENSAR: Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio.
ATENDER: Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible.
ATENTO: Que tiene fija la atención en algo.
DETENIDAMENTE: Minuciosamente, con mucho cuidado.
Si uno no reflexiona –acerca de los asuntos que requieren reflexión- puede llegar a cometer errores preocupantes, errores de los que uno mismo será la víctima que los pague y sufra, errores que serían evitables si uno prestara atención y cordura a sus asuntos importantes.
En principio –y es necesario darse cuenta de ello- si uno no reflexiona es posible que ante los asuntos importantes actúe por impulsos -y los impulsos no siempre son acertados sino más bien lo contrario-, o quiera confiar en su intuición –y si no está entrenada llevará a errores-, o por no enfrascarse en la tarea de dedicar la atención que el asunto requiere acabe conformándose con la primera respuesta o solución que aparezca –que al carecer de la observación y reflexión que precisa tiene todas las posibilidades de no ser la adecuada-, o bien acaba conformándose con las opiniones ajenas que están basadas en las experiencias ajenas y que se forman sobre el conocimiento somero y parcial que los otros tienen acerca de nuestro asunto.
No reflexionar te obliga, entonces, a creer lo que digan los otros.
Y esto va mucho más allá de la solución de nuestros problemas y llega a afectar a todo lo que son nuestros principios elementales y nuestras filosofías políticas, religiosas o de la vida cotidiana.
Vivir con las opiniones ajenas nos empuja a descentrarnos de nuestro Ser y nuestras ideas propias, para engordar y priorizar un personaje que no somos nosotros mismos, sino que lo vamos construyendo con retazos que nos proporcionan los otros, en el que nos tenemos que meter con calzador para caber, y en el que tenemos que renunciar a lo que de verdad somos para acoplarnos a ese personaje.
Pensar, que es la base sobre la que se sustenta la reflexión, es un proceso de relacionar ideas, así que es necesario encontrar previamente las ideas personales sobre las que aplicar nuestra capacidad de discernir y seleccionar.
Y eso requiere tiempo y valentía.
Tiempo, porque no estamos entrenados y capacitados para encontrar respuestas ciertas en una décima de segundo, o ver una cosa desde distintos ángulos o puntos de vista, o comprobar que lo que se mira se mira con la mente y los ojos descondicionados, ecuánimes, inafectados por el pasado y lo pasado… y eso requiere Tiempo.
Valentía, porque afrontar el hecho de tomar nuestras propias decisiones, de tener nuestras propias ideas, de confiar en nuestras capacidades, y de ser nosotros mismo, requiere ser valiente.
VALIENTE: Eficaz y activo en su línea, física o moralmente. Excelente o muy valioso.
Reflexionar es un acto introspectivo, es saber manejar esa mirada interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo, es permitirse ser sabio y saber contactar con la sabiduría interna de la que todo ser humano dispone y a la que puede acceder sólo con reconocerla, confiar en ella y ejercitarla; es saber ser contemplativo, observador eficaz, meditador; es poder abstraerse de las opiniones ajenas, de las ideas viejas que nos inculcaron otros, de las cosas que se presuponen, de lo que está establecido y se repite sin saber quién lo estableció, sin cuestionarse si se está de acuerdo o no conformándose con la respuesta infantil de “porque sí”.
Reflexionar es aceptar el compromiso de vivir la vida, y estar atento continuamente a uno mismo, es tener activada la atención para darse cuenta de todo y sacar las enseñanzas que todo conlleva y poder elaborar a partir de ello nuestra auténtica personalidad, nuestro verdadero carácter, y nuestro destino.
Reflexionar es hacer grandiosa la vida, es desarrollar el autoconocimiento y la autoestima, es engrandecerse, y es cumplir el propósito personal y el mandato divino: Ser Uno Mismo.
Por todo ello, vivir sin reflexionar es peligroso.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales

¿PORQUÉ BUSCAS LA FELICIDAD? (Por José Pomares)

 

Todo el mundo busca la felicidad, porque no saben lo que es
la felicidad, porque si lo supieran, ya serían felices.
No habría necesidad de buscarlo. Simplemente lo vivirían.
Aquel que busca la felicidad no se conoce así mismo,
y por lo tanto no conoce la vida, permitiendo que su ego
lo guie. El ego es ignorante de la realidad existencial de la vida,y como tal, deja que el hombre inconscientemente se aferre a las superficialidades de una mente conflictiva.
Haciendole creer que la vida no tiene ningún significado,
y que debería buscar la felicidad más allá de su propio ser.
Distanciándose asi de su propia realidad existencial,
para aferrarse a una experiencia ilusoria.
Un niño por ejemplo es feliz, sin tener que buscar la felicidad.
El lo vive a cada instante sin pensar en ello, sin desearlo,
simplemente es feliz sin pretender ser diferente a lo que él es.
El niño sin saberlo, conoce mejor la vida que el adulto.
Sin embargo, los adultos les enseñan al niño a que sea feliz,
cuando ellos mismos no lo son, ni saben lo que es ser feliz.
Todo lo que consiguen es convertir al niño en un ser infeliz.
No te has dado cuenta de ello?
Y es así como empieza la cadena de felicidad a la infelicidad,
Nacemos felices y vivimos infelices.
Bajo ese comportamiento inconsciente de nosotros mismos,
queremos ser felices. ¿No es eso ridículo?
La vida en si es todo lo que buscas, pero no te das cuenta
de ello. La felicidad como parte de ella, Incluye todas
tus experiencias humanas, como la alegría, la tristeza,
la pena, el bienestar, el dolor, etc.
No están separados unos de otros, forman parte de la vida.
Si la vida eres tu y tú eres la vida y estás en el único instante
presente que tu vida se está desarrollando.
¿Qué otra cosa puedes buscar? ¿Acaso, el sufrimiento?
Indudablemente eso es lo que conseguimos.
No necesitamos aplausos ni premios para ser felices, sino
reconocimiento de nosotros mismos como seres conscientes
de nuestra propia realidad existencial.
La felicidad no es algo mental, algo que tengas que buscar
y aprender. Es un proceso de una experiencia presente
y consciente de tu ser.
No hemos nacido para conseguir nada, hemos nacido para
ser lo que ya somos. Felicidad.

ALGO SOBRE LA CONFIANZA (Por José Miranda)

 

Hola público, aquí estoy de nuevo con un tema muy interesante, cual es el poder confiar en alguien, y sentir que confían en nosotros, la calidad personal es directamente proporcional a nuestra fiabilidad, pero como ocurre con muchas de las cosas de nuestra vida, el ser persona fiable no es algo que se pueda adquirir en algún establecimiento, o que se pueda copiar, o que alguien nos pueda dar, cierto es que nos pueden ayudar a conseguirlo, pero el trabajo y los procesos de adquisición y conquista, hay que trabajárselo como ocurre con el resto de cualidades, virtudes, atributos, etc., y forma parte de los valores esenciales que engrandecen a las personas.
 
También cuenta con su opuesto la “desconfianza”, y esta realidad dentro de sus límites es útil porque nos preserva de engaños, fraudes y posibles daños a recibir, pero fuera de su círculo de aplicación es perjudicial en todos los sentidos.
 
El principal alimento de nuestra alma que es el afecto, cariño y amor y otras manifestaciones afectivas, y salvo alguna excepción, solo nacen y crecen en confianza, cuando nos relacionamos con alguien en el que no podemos confiar, porque al menos descuido nos miente, estafa, daña, etc. es muy difícil el que podamos llegar a amar, porque nos obliga a estar siempre en guardia y permanente estado de alerta, ya que sabemos que en cuanto nos descuidemos aprovechará la oportunidad para utilizarnos o aprovecharse de nosotros, y en este estado de desconfianza es casi imposible que las relaciones funcionen, mas bien intentaremos alejarnos de la persona en cuestión para poder vivir en confianza y relajados que es el estado natural de una convivencia sana, armónica y productiva.
 
La confianza o desconfianza es la fuerza de atracción o repulsión que nos acerca o aleja de alguien o algo, la confianza crea un clima de entrega y bienestar que hace de la vida un acontecimiento vello y hermoso, mientras que la desconfianza da lugar a todo lo contrario.
 
Pero en la vida de una persona existen ambos sentimientos y posibilidades y cada cual cumple con su cometido, muchas veces hemos oído decir: “si no fuera tan confiado no le ocurrirían esas cosas” “no se puede ser tan confiado ante tales circunstancias o personas”.
 
En próximas publicaciones iremos tratando algunos de los muchos factores que intervienen en la creación de un clima de confianza, y en la destrucción o impedimento de su creación, entre los más importantes está “la mentira” a la cual le dedicaremos lo que haga falta dedicarle, porque a través de las imperfecciones y debilidades humanas, se va instalado en todos nosotros y controla nuestras vidas conduciéndolas por senderos de confusión, oscuridad, sufrimiento y dolor.
 
Pero ocurre que por falta de análisis y también porque en los procesos de nuestra educación siempre ha estado presente, en mayor o menos medida todos mentimos o hemos mentido sin concederle demasiada importancia, naturalmente que si nos preguntasen que si somos mentirosos diríamos que no, que nosotros decimos siempre la verdad, es una de las formas de autoengaño, pero de este tema hablaremos de forma extendida en otro momento, y por hoy es todo, saludos.

domingo, 22 de agosto de 2021

PUBLICACIÓN DE: Sabiduría para la vida

 Durante años, las palabras de los demás nos han transmitido chismes y nos han lanzado hechizos, pero lo mismo ha hecho la manera en que utilizamos las palabras con nosotros mismos. Nos hablamos constantemente, y la mayor parte del tiempo decimos cosas como:” Estoy gordo. Soy feo. Me hago viejo. Soy estúpido, nunca entiendo nada. Nunca seré lo suficientemente bueno. “ Es necesario que empecemos a comprender lo que son las palabras y lo que hacen. Si entiendes esto verás cuantos cambios ocurren en tu vida. En primer lugar, cambios en tu manera de tratarte y de tratar a otras personas, especialmente aquellas que más quieres.
La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará inmunidad frente a cualquier persona que te lance un hechizo. Solamente recibirás una idea negativa si tu mente es un campo fértil para ella.

DIFERENCIA ENTRE MENTE Y SABIDURÍA INNATA (Por Emma Fernandez)

 Es necesario comenzar este artículo aclarando que nada de lo que contiene dispone de una base científica demostrable, que no está basado en experimentos contrastados, que no hay intelectuales que lo avalen, sino que posiblemente se trata exclusivamente de una elucubración mental que no pasaría ninguna prueba analítica rigurosa. Quiero decir que no tiene mayor importancia, que es sólo un divertimento de mi pensamiento, y que no tengo intención ni deseo de convencer a nadie de que lo que voy a escribir es cierto.
Aunque… quién sabe… igual tiene algo de verdad…no lo sé… en cualquier caso te invito a leerlo. Si ves que algo resuena en tu interior de algún modo y no te parece tan descabellado… estupendo. Y si no es así olvídalo fácilmente y no dejes que perturbe tus creencias muy arraigadas.
En mi opinión, las ideas, los pensamientos, las especulaciones, los conceptos, las imaginaciones, las invenciones, las creencias, y todos esos productos cerebrales o intelectuales o que son el resultado de las reflexiones, nos llegan de dos sitios básicamente: de la mente o del corazón.
Y como hay tal confusión entre las personas acerca de lo que es mente y lo que es pensamiento, y del origen de las cosas que se nos presentan dentro de “la cabeza”, cuento lo que a mí me funciona para distinguir.
Creo que pensar es un proceso de relacionar ideas, pero hecho SIEMPRE en una mente condicionada, con unos prejuicios que nos hacen repetir continuamente lo mismo sin que nos hayamos puesto a considerar si las ideas de hace treinta años siguen vigentes, o si nos hemos estancado en ellas sin permitirlas-permitirnos evolucionar; si las hemos actualizado para que sean coherentes con lo que somos en este momento actual, si están regidas por miedos reales o imaginarios, si se basan sólo en los conocimientos intelectuales y pensamos desde el complejo y la mente pequeña y limitada; no revisamos si son ideas equivocadas o castradoras o timoratas o sin sentido o muertas; nos conformamos con saber que son “nuestras” y, además, no las queremos perder porque son las únicas que conocemos y ni siquiera somos conscientes a veces de que podemos tirarlas por la borda, liberarnos de su estrechez de miras, rebelarnos contra su esclavitud, y mandarlas-mandarnos a la mierda en ese sentido.
La mente es, o dice ser, racional. En principio, eso quiere decir cuadriculada y limitada. Además, la mente se considera independiente de nosotros y con plena libertad para hacer sus elucubraciones del modo que considere oportuno y presentándonos después sus creaciones y conclusiones como si fueran nuestras propias. Y, encima, nos creemos que son nuestras y las acatamos como si realmente lo fueran. Se nos olvida en demasiadas ocasiones que la mente es un instrumento a nuestro servicio, una herramienta para utilizar conscientemente, y no es nuestra directora, quien nos manda, y menos aún infalible. Y que sus conclusiones son suyas y no nuestras.
Veo la mente en ese sentido bastante limitada, excesivamente condicionada, no del todo fiable –todos hemos podido comprobar la cantidad de “errores” y “equivocaciones” que comete-, y que es un poco complicado relacionarse bien con ella.
Por otra parte -y de esto sí que soy realmente consciente, o sea que lo saco de la divagación que es el resto de lo escrito-, todos –repito: todos- disponemos de una sabiduría innata, con la que ya nacemos, que en opinión de unos es un regalo o don divino, y en opinión de otros es la sabiduría acumulada en encarnaciones anteriores.
Así como la mente la situamos simbólicamente en la cabeza, esta sabiduría innata la situamos en el corazón.
Así que es el corazón –otros lo llaman intuición- quien tiene la capacidad de “pensar” mejor que la mente, la habilidad para tomar decisiones con más precisión, y además evita todos los conflictos mentales, todo ese darle vueltas a las cosas una y otra vez, y todas las dudas acerca de la incapacidad de uno para pensar bien por la falta de costumbre bien por creerse poco inteligente.
El corazón y la intuición afinados –y se afinan aún más cuando les permitimos expresarse y les demostramos confianza- son muy atinados, aprecian lo visible y lo invisible, disponen de ecuanimidad, y deciden sin nuestra intervención invasiva por lo tanto de un modo más certero.
Hay cosas que es mejor pensarlas y cosas que es mejor sentirlas. Y la sabiduría está en saber distinguir cuándo una cosa, cuándo la otra, y cuando tener en cuenta a ambas al mismo tiempo. Y para eso no hay –o no conozco- una fórmula universal. Son la atención, la experiencia, y la propia sabiduría innata quienes dan pistas de cuál utilizar en cada momento.
Repito: no hagas caso de lo que has leído. O sí…
Te dejo con tus reflexiones…
(Y si te ha gustado, te agradeceré que lo compartas. Gracias)

sábado, 21 de agosto de 2021

¿QUIEN SOY? ¿DE DONDE VENGO?..... (Por Peter Ramos)

 

QUIEN SOY?
DE DONDE VENGO?
QUE HAGO AQUÍ?
A DONDE VOY?
Me daré las gracias una y mil veces por haberme dado la oportunidad de creer en la posibilidad de crecer y evolucionar.
Me daré las gracias sin cesar por leer, por estudiar, por escribir, por publicar, por ayudar.
Gracias a todo este mundo, a toda esta realidad...
estoy hoy aquí.
Probablemente si no hubiera sido gracias a esto, me hubiera vuelto loco y hubiera vivido toda mi vida en los infiernos y en la más absoluta oscuridad.
Me daré las gracias siempre, y daré las gracias a las personas que proyecte en mi camino, para que me enseñarán y me mostrarán lo que tanto necesitaba conocer.
Gracias a todas estas circunstancias, a todas esas personas y gracias a mi fortaleza y voluntad sigo aqui.
De donde vengo?
Del todo.
A donde voy?
A casa.
Que hago aquí?
Crecer, experimentar, evolucionar, florecer...
Quien soy?
Un ser, una esencia, un alma, sirviéndose de un cuerpo material para poder experimentar todo lo que necesito hasta que sea el momento de regresar a mi verdadero hogar.
🙏
Web

viernes, 20 de agosto de 2021

ME PARECE QUE NO ENTIENDO BIEN MI VIDA (Por Emma Fernandez)

 En mi opinión, esta frase –que se me ha repetido muchas veces a lo largo de los años, incluso cuando ya creía entender qué es esto de vivir- se nos presenta a todos a lo largo de la vida –aunque a cada persona se le aparece con otras palabras que reflejan el mismo desconcierto-.
Nos reclama nuestra atención y nos exige que aclaremos el asunto porque, de vez en cuando, en una especie de inventario personal que surge en nuestro interior, somos conscientes de lo perdidos que estamos, del desastre de organización que hay en nuestra vida, de la cantidad de cosas que deberíamos resolver y no hacemos, del derroche continuo de nuestro limitado tiempo de estancia en este mundo, y se nos presenta una leve y no muy convencida idea de que tenemos que tomar decisiones, hacer cambios, deshacernos de viejas cosas y reformarnos, reeducarnos, dar un giro importante a nuestro modo de vivir… y empezar a VIVIR.
La idea de que hay que hacer cambios está muy bien. Seguramente la habremos copiado de alguien, o tal vez sea que por fin hemos prestado atención a ese sabio que todos tenemos incorporado de serie al que no prestamos mucha atención. El caso es que cuando se presenta la duda, la propuesta de revisión, generalmente no sabemos por dónde empezar y aparece cualquier distracción que nos evita seguir pensando en ello. Tiene que aparecer un drama importante para que entonces sí lo tomemos en serio y nos tomemos en serio.
No entiendo muchas cosas.
No entiendo que aparezcan buenos propósitos en mi mente o en mi voluntad pero que luego no haga nada por convertirlos en realidad.
No entiendo que me equivoque una y otra vez en lo mismo.
No entiendo que deje pasar mi vida sin aprovecharla cuando resulta que eso no es lo que quiero hacer.
No entiendo que mis buenos propósitos se desvanezcan tan rápidamente.
No entiendo que me encuentre estancado en el mismo punto que estaba hace unos años. Incluso creo haber dado pasos atrás.
No entiendo mi desatención a las cosas importante y que le otorgue importancia a cosas que no la tienen.
No entiendo que no me respete yo mismo.
No entiendo mi tolerancia en cosas que han de ser para mí intolerables.
No entiendo que no lea o aprenda más, que no medite más, que no reflexione más sobre los asuntos fundamentales, que aplace continuamente lo que debiera ser inaplazable, que soporte con indolencia mis continuos vaivenes y que no haga lo que quiero hacer…
No entiendo que no me enfrente definitivamente a esta incompetencia por mi parte, que no tome decisiones firmes que realmente sean firmes, que no revise mi escala de valores y ponga en los primeros lugares lo que ha de estar en los primeros lugares.
No entiendo mi irresponsabilidad, mi desatención hacia mí, mi falta de compromiso.
Lo que sí entiendo es que esto no va bien, que estoy derrochando mi vida de un modo imperdonable, que los años pasados se han ido acumulando y considero que he perdido mucho tiempo, que esto no es lo que quiero para mí, que si no empiezo ya a poner orden en mi vida… tendré mucho de lo que arrepentirme después, cuando ya sea demasiado tarde y no tenga remedio.
No sé lo que harás tú, pero yo voy a empezar a hacerlo bien.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales

EL PODER DE LAS PALABRAS (Por El portal de la Mente

 

Las palabras irresponsables pueden: encender discordias y fuegos dificiles de apagar...
Una palabra cruel: puede arruinar o derribar todo lo que se habia edificado en una vida...
Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le clavaramos un cuchillo en el corazon...
Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona...
Una palabra amable: pude suavizar las cosas y modificar la actitud de otros...
Una palabra alegre: puede totalmente cambiar la fragancia y los colores de nuestro dia...
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga,y traer luz a nuestro dia...
Una palabra de AMOR: puede sanar el corazon herido...
Porque las palabras tienen vida.
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, perdonar o condenar, de empujar al exito o al fracaso.
¿Como hablamos de los demas?
¿Que les transmiten nuestras palabras?
¿Que me digo a mi mismo?
¿Hacia donde me conduce mi dialogo interno?

HUÍR ES UNA MALA DECISIÓN (Por Emma Fernandez)

 En mi opinión, esa reacción mitad humana y mitad cobarde de salir huyendo cuando nos enfrentamos a una situación que no es de nuestro agrado no nos beneficia de ningún modo… y sí nos perjudica.
Entiendo -y hasta recomiendo- aplazar la toma de algunas decisiones si uno se da cuenta de que no está en un momento de clara objetividad, si cree que su estado alterado le puede llevar a encontrar soluciones erradas por nacer de la desesperación, del miedo, de la impaciencia, o del desconocimiento, así que si se puede esperar un poco es muy recomendable no hacer las cosas “en caliente” si no estamos absolutamente seguros.
Huir es aplazar los asuntos a resolver. Es una mala decisión.
Resolver implica afrontar y buscar la solución.
Huir del conflicto es autorizar a que ese “lo que sea” siga estancado o creciendo mientras que no se resuelve por falta de responsabilidad.
Vivir implica tanto disfrutar de las partes agradables de la vida como de aquellos obstáculos puntuales que hay que solucionar para que no sigan incordiando. Y así hay que hacerlo.
Todo lo que ocurre parece que ocurre por algo y para algo, y aceptar y asumir esto hace más fácil superar los malos momentos sin huir.
Las huidas tienen algo de lo que no se suele ser muy consciente, y es el hecho de que cuando uno huye no lo hace de los problemas sino de sí mismo. Huye porque no se siente seguro en la situación que se le ha presentado. Huye porque no quiere afrontar las consecuencias de una decisión no acertada. Un poco de amor propio –aunque es mejor si es mucho en vez de poco- ayuda a asumir las consecuencias.
Y la contrariedad de las huídas es…que cuando se llega al lugar de destino uno y sus asuntos también están allí, con lo que no se resuelven alejándose, sino que siguen vivos y a nuestro lado.
En la vida se van a presentar, sin duda, situaciones ásperas que no van a ser fáciles ni de nuestro agrado. Conviene tener claro que hay que afrontarlas, que hay que resolverlas, que no hay que huir. Y enfrentarse a eso forma parte de vivir.
Busca soluciones en vez de buscar modos de huir.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales

miércoles, 18 de agosto de 2021

UN SALUDO Y ALGO MÁS (Por José Miranda)

 

Hola queridas gentes, ¿Qué tal estáis? Ya hace algunos días que me siento algo flojo, y también inapetente debe ser cosa del calor, y como no me aptece hacer nada me dedico a leer y compartir. 

Es impresionante la sabiduría y posibilidades de aprendizaje y ayuda que se encuentran en algunas publicaciones, y algunas de ellas de personas sencillas que ni tan siquiera se consideran espirituales, está claro que la LUZ se filtra por toda rendija y se manifiesta allí donde le brindan una posibilidad.

Yo aprendo también de las sombras, porque no cabe duda de que ambas existen, y al igual que el día y la noche forman un ciclo de vida, pienso que la luz y las sombras son dos extremos de la misma cosa y cada una nos ofrece enseñanzas diferentes y complementarias.

No nos olvidemos de que estamos en la “escuela”, y tenemos que tratar todas las materias que componen el “curso de formación espiritual” que en definitiva no es otra cosa que poner el mayor nivel de voluntad y amor en todas y cada una de nuestras actuaciones de nuestro diario vivir, tanto si son de nuestro agrado y apetencia como si no, cuando hay que hacerlo, hay que hacerlo, recordemos el dicho, “a mayor dificultad, mayor esfuerzo”.

También os recuerdo que la Naturaleza y la propia vida es como un frontón agradecido, que todo lo que arrojemos sobre ambos, nos será devuelto, y a veces con su correspondiente cosecha, es todo por el momento, un saludo.  

martes, 17 de agosto de 2021

¿REALMENTE EL UNIVERSO CONSPIRA? (Por El Librero de Gutenberg)

 ¿Realmente el Universo Conspira?
Te invito a estar muy atento a todo lo que sucede en tu vida; a las personas, a los buenos y malos momentos, pero sobre todo, a no dejar pasar las señales que el universo te envía para llegar a la meta...
Paulo Coelho, escritor brasileño cita en varias de sus obras la siguiente frase:

“Cuando deseas alcanzar u obtener algo en la vida,
el universo conspira para que lo logres.”
¿Realmente el universo conspira para que lo logres?
Y yo te respondo definitivamente: Sí conspira.
Cuando tu deseas lograr algo en la vida, esta pone de manifiesto ante tus ojos las oportunidades para lograrlo, ocurren diversos hechos o situaciones que te llevan a conseguirlo.
Debemos estar atentos a los destellos de luz que se pondrán enfrente de nosotros y no dejarlos pasar de largo.
Cuando tu deseas convertirte en un profesionista exitoso aparecerán ante ti; lugares, momentos y personas que contribuirán de alguna u otra forma a que llegues a la meta.
Si deseas con todo tu ser avanzar, en el momento indicado aparecerán señales a las cuales debes de estar muy atento para no dejarlas pasar.
Señales que te enviarán las personas con las cuales convives, o bien con gente nueva, que te dejará cosas positivas y a la vez negativas pero que de alguna u otra manera contribuirán a que tus logros se vean cristalizados,
así como también situaciones precisas que te colocarán en la ruta adecuada hacia el éxito, sin olvidar los momentos particulares que irás viviendo día a día y que no puedes dejar que pasen sin pena ni gloria.
El universo conspirará una y otra vez hasta lograr que tú cumplas tus propósitos de vida.
Procura estar muy atento con todas las personas que conozcas actualmente; ya sean viejos conocidos o nuevas amistades, relaciones de trabajo, fijando tu atención a los momentos de alegría, paz, calma, e incluso de tristeza, situaciones agradables o desagradables; ya que de cada una obtendrás algo positivo para subir cada día en la montaña de tus sueños hasta conquistar la cima, mientras que de lo negativo solo tomarás aquello que te permita crecer en tu búsqueda; y lo que no ayude a tu propósito, procura desecharlo para que no te afecte, no te perjudique, y mucho menos te corte las alas de superación, pues puedes llegar a sentirte fuera de lugar, a sentirte sin ganas de querer llegar a la cima de la montaña de tus sueños.
Los sueños se alimentan con tu entusiasmo por llegar a cumplir tu misión de vida.
Te invito a estar muy atento a todo lo que sucede en tu vida; a las personas, a los buenos y malos momentos, pero sobre todo, a no dejar pasar las señales que el universo te envía para llegar a la meta.
Recuerda: que si te propones un logro lo harás, ya que el universo realmente conspira en tu favor. Atrévete...

UN CUENTO PARA EL ALMA Los zapatos

 🌈  (Por La Magia y el Amor De Los Angeles
Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad para quienes seguían sus instrucciones.
Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al lado y que estaba por terminar sus labores diarias.
El alumno dijo al profesor:
Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.
Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres.
Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona cuando las encuentre.

Eso hizo y ambos se ocultaron entre los arbustos cercanos. El hombre pobre, terminó sus tareas, y cruzó el terreno en busca de sus zapatos y su abrigo.
Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió
a mirar.
Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda.
Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.
El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de
lágrimas.
Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras
hecho una broma?
El joven respondió:
Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir.

EL SUFRIMIENTO 2ª Parte (Por Emma Fernandez)

 Viene de la 1ª parte.        Si alguien te está molestando, fastidiando, sacando de quicio, piensa… Cuando le has dado permiso para que te moleste, te fastidie, te saque de quicio?, ¿Con que le has dado poder sobre tu vida, eh? Le has entregado la llave de tu libertad, y ahora te diviertes cuando él te divierte y te fastidias cuando él te fastidia, ¿no es eso? Pues ¡Valiente persona estás tú hecha! Echarle a otros la culpa del propio malestar de uno es un escape, un mecanismo de defensa psicológico, un tratar de quitarse la responsabilidad de los hombres y echársela encima a los demás, un hacerse la victima inocente e indefensa que nada puede hacer más que sufrir pacientemente lo que otros despiadadamente le echan encima.
Si has de tomar medidas para contrarrestar el sufrimiento que te ha producido o pueda producirte, tómalas y arregla el asunto de persona a persona; pero lo que no vale es quedares sentado sin hacer nada más que quejarte a los cuatro vientos de la injusticia de que eres objeto, y pretender que te tengamos lástima y te demos la razón. De ninguna manera”.
Todo lo leído explica convincentemente la necesidad de revisar nuestra forma de actuar con respecto al sufrimiento, y la nula necesidad de persistir en esa actitud.
Con la honradez que debe caracterizar a todos los buscadores, preguntemos dentro de nosotros, desglosando cada uno de los tipos y motivos de sufrimiento que padecemos, cuál es la realidad que se esconde tras ellos, ¿Qué busco con ese sufrimiento?, ¿Qué espero recibir a cambio?, ¿Porqué no paro la incesante conversación del sufrimiento en su búsqueda de encontrar justificaciones?
He averiguado que muchas, muchísimas veces, se usa el sufrimiento como chantaje para que los demás se fijen en nosotros. ¿Será ese mi caso?, ¿Estoy buscando que la gente no se fijen mí por mí, sino por cuánto sufro, qué desgraciado soy, qué cruel es la vida conmigo?,
¿Será que pretendo llamar la atención con cualquier motivo y he aceptado éste como bueno?, ¿Debo seguir buscando otro motivo por el que sufrir?...
Después de lo escrito sobre el sufrimiento, después de intentar aclarar lo que no es sufrimiento, ahora quiero decir que hay otro tipo de sufrimiento que hemos de distinguir con perfecta claridad, y es un sentimiento creativo, enriquecedor, útil, necesario. Este sufrimiento no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se remansa. Con un poco de atención y honradez, se pueden distinguir.
Si fuésemos capaces de entender las enfermedades y el sufrimiento como procesos de transformación física y psíquica, ganaríamos una visión más profunda y menos desviada de los procesos psicosomáticos y psicoespirituales, y empezaríamos a darnos cuenta de las muchas oportunidades que ofrecen el sufrimiento y la muerte del ego. Para las culturas tradicionales, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte son manifestaciones de la sabiduría inherente del cuerpo, a la que basta con rendirnos para alcanzar áreas de percepción capaces de revelar el verdadero fundamento de nuestra existencia terrenal.
Este sufrimiento se podría considerar como la puerta que permite el acceso a otro plano, por eso es un asunto delicado consolar a los demás, sobre todo si no lo solicitan, porque se puede estar eliminando la oportunidad de descubrimiento y aprendizaje que les aporta.
El resistirse a la vida en su irse abriendo al devenir origina un gran sufrimiento. Cuanto más cerca está el hombre del grado de evolución que le permitiría percibir la voluntad del SER, más le atormenta la negativa de su yo-egoísta, que no quiere ceder el sitio, obedecer, abandonarlo todo al SER. Y es aún más desdichado si, al no comprender el sentido de los repetidos asaltos del SER, se cree obligado a soportar valerosamente esa tensión; de esa forma no se da cuenta de que su actitud heroica y apasionada es justamente lo que engreda su sufrimiento.
No hay palabras que separen los dos estados de sufrimiento, solamente el sentido afinado sabe distinguirlos; hay pequeños y sutiles matices… en el primer caso sabemos, aunque no queramos reconocerlo, que es más una cabezonada o una rabieta lo que nos hace seguir sufriendo… en el segundo caso no hay motivo, nada que pueda ser el nacimiento del sufrimiento… en el primer caso, no hay un resultado, nada que justifique haberlo pasado… en el segundo caso, aunque no se vea inmediatamente lo que ha pasado en el interior mientras se estaba sufriendo, hay una seguridad absoluta en que se han estado colocando cosas en su sitio, en que se tenia que estar “AQUÍ Y AHORA” pendiente del sufrimiento, observando que células se estremecían, qué pensamientos caducos se morían, sintiendo como se estaba realizando la puesta a punto, sabiendo con una certeza que vencía a las dudas que “algo” o “alguien” cuidaba con exquisito mimo el proceso, y que la sabiduría del cuerpo reclamaba esa parada en la actividad cotidiana para expresarse, para resolver asuntos aplazados e inaugurar una nueva etapa… en el primer caso, siempre hay arrepentimiento… en el segundo caso, siempre hay paz.
Te dejo con tus reflexiones…

lunes, 16 de agosto de 2021

NO HAY PROBLEMAS, SOLO HAY ASUNTOS POR RESOLVER (Por Emma Fernandez)

 NO HAY PROBLEMAS, SÓLO HAY ASUNTOS QUE RESOLVER.
PROBLEMA, según el diccionario de la RAE:
1. m. Cuestión que se trata de aclarar.
2. m. Proposición o dificultad de solución dudosa.
3. m. Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin.
4. m. Disgusto, preocupación.
5. m. Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos.
En mi opinión, no hay problemas.
Sólo hay asuntos que se presentan y conviene resolver.
Y punto.
Y si fueras capaz de comprender esto, y luego lo integraras en ti, el hecho de saber claramente la diferencia entre ambas cosas te quitaría un gran peso de encima, tomar decisiones te resultaría mucho menos gravoso, y de pronto podrías ver las cosas con otro color y comprenderías que la vida no es un campo de batalla.
No hay que luchar contra la vida.
Hay que vivir.
Y vivir implica resolver los asuntos que se van presentando y para ello hay que tomar decisiones y proceder.
Simplemente el hecho de llamar “problemas” a los asuntos que hay que resolver, ya implica una tensión cargada de nerviosismo e intranquilidad porque tener que “ENFRENTARSE a un problema” predispone a una situación de incertidumbre, por las dudas de si uno estará a la altura y será capaz de resolverlo, pero es que, además, casi siempre asociamos la palabra “problema” a algo grave, a algo que nos supera, a algo que preferiríamos eludir –y lo hacemos cada vez que podemos, aplazándolo todo lo posible y más-, y cuando ya es inevitable y nos “enfrentamos” lo hacemos desde el pavor y en inferioridad de condiciones.
Será todo lo que inconsciente que sea, pero nos afecta sin que nos demos cuenta del origen de ello, casi sin que podamos evitarlo, y su efecto es demoledor.
El gran problema está frente a ti… y tú eres tan pequeño… tan inexperto y tan poca cosa contra tan gran enemigo…
Porque esa es otra, desde el principio “el problema” es el enemigo y pone a uno en tensión y siente el riesgo, el peligro, la dificultad, mientras que “el asunto a resolver” es una tarea que no lleva ninguna negatividad pre-dispuesta.
Se trata de tomar decisiones del modo más racional y aséptico posible.
Sí, ya lo sé, una cosa es la teoría y otra es la práctica.
Sí, ya lo sé, a uno le cuesta des-implicarse porque uno está implicado. Uno es quien va a tener que afrontar el resultado de la decisión que se tome con respecto al asunto, y, a veces, uno con esa decisión se está jugando su futuro laboral o amoroso, o en esa decisión va a haber otros implicados afectados, o hay dos alternativas que pueden ser buenas y no se sabe cuál es mejor, o se puede pensar que la que aparenta ser la buena parece tan buena que posiblemente se escape algo negativo que uno no es capaz de ver. Si es buena, tal vez tenga truco, se llega a pensar.
Pero así es la vida… cada día se toman un montón de decisiones, aunque no nos demos cuenta. Cada día resolvemos un montón de asuntos. No siempre se acierta con las decisiones, y eso hay que aceptarlo sin drama.
No acertar -que no es lo mismo que equivocarse... ¡atención a esto!- es una de las posibilidades en cualquier toma de decisiones y hay que quitar el dramatismo al hecho de no acertar con lo adecuado. (Aunque eso nos lleva a otro sitio: el hecho de que una decisión aparente no ser acertada ahora puede que con el tiempo nos demuestre lo contrario. Y viceversa)
Es mejor vivir eliminando todos los dramas posibles, y rebajando lo gravoso que puede ser vivir en una tensión continua porque nos parece que el Mundo y la Vida están contra nosotros.
Es más cómodo –y tal vez mejor- aceptar con resignación, tolerancia, estoicismo, conformidad, paciencia, o pasividad (tú elige la palabra que te diga que no te duele porque lo comprendes) que “los problemas” no existen, que hay asuntos que resolver y que cuando lo hagas lo harás del modo que consideres mejor o adecuado, y que si no se resuelven del modo mejor o adecuado lo aceptarás sin enojarte contigo por ello, sin menospreciarte, sin menoscabar tu valía, y sin permitir que afecte a tu Autoestima y tu relación contigo mismo.
(En un pueblo oí decir una expresión para cuando algo no sale según estaba previsto: “Una mata que no ha echao”. Una mata de una planta que no ha dado fruto. Pero hay muchas otras que sí lo dan)
Te dejo con tus reflexiones…

domingo, 15 de agosto de 2021

EL SUFRIMIENTO 1ª Parte (Por emma Fernandez)

 “La principal razón por la que las personas no son felices es porque se complacen insanamente en sus sufrimientos”, dijo el Maestro.
Y contó cómo, viajando él cierta noche en la litera superior de un vagón de ferrocarril, le era imposible conciliar el sueño porque en la litera inferior había una mujer que no dejaba de gemir: “¡Que sed tengo, Dios mío, qué sed tengo…!”
Una y otra vez se oía aquella lastimera voz, hasta que, finalmente, el Maestro descendió sigilosamente por la escalerilla, salió del departamento, recorrió todo el pasillo del vagón hasta llegar a los servicios, llenó de agua dos grandes vasos, regresó con ellos y se los dio a la atormentada mujer: “¡Aquí tiene, señora: agua!”
“Muchas gracias señor, que Dios le bendiga…”
El Maestro volvió a su litera, se acomodó en ella… Y estaba punto de conciliar el sueño cuando, de pronto, oyó de nuevo la lastimera voz: “¡Que sed tenía, Dios mío, qué sed tenia…!
(Del libro “un minuto para el absurdo”, de Tony de Mello.)
El sufrimiento es una actitud evitable e innecesaria. Atrás quedaron todas las teorías que defendían los cambios mediante el sufrimiento, a la vista de que se consiguen mejores resultados con el amor.
El sufrimiento es confundido muy a menudo con el dolor con el que tiene claras diferencias. El dolor (del diccionario: sensación molesta experimentada por una parte u órgano del cuerpo, transmitida al cerebro por terminaciones nerviosas sensitivas) es “sentible”, se nota inequívocamente; afecta directamente al cuerpo y además es producto de una marca o señal que hace apreciar el origen del mismo. El dolor es físico, es irrespetuoso con las personas y afecta a todos, sea cual sea su nivel evolutivo o intelectual.
El sufrimiento se refiere a otra cosa. Según el diccionario, “sentir un daño moral”.
El sufrimiento es evitable porque no tiene entidad por sí mismo, sino que es totalmente mental; nos ataca, se instala en nosotros, habitualmente nos rendimos, ya que desconocemos la posibilidad de vencerlo con la compresión, y, sobre todo, se puede vencer con la claridad, con tener claro que el sufrimiento es, simplemente, la no aceptación de la realidad.
Si yo sufro con cualquier situación, la que sea, es porque se opone a mis deseos, a mis ilusiones, a lo que yo quisiera. Es porque está en contra del Yo Ideal o del Yo Idea. Es porque no quiero admitir y reconocer que eso, lo que sea, “es”, a mi pesar y en mi contra.
Considero que sufrir por una situación es el precio de no haber luchado antes por ella.
Sé que durante un tiempo no podremos evitarlo, por lo menos hasta que conozcamos íntimamente su inexistencia; que, mientras, tendremos alguna cosa que sufrir; en ese caso suframos con alegría, ya que es posible.
Entender el sufrimiento es acabar con él.
Hemos conseguido que sufrir sea la más fácil de las actividades humanas y ser feliz, la mas difícil. Curioso. Y triste.
La vida, por sí, no es problemática ni sufrida; la vida carece de adjetivos hasta que se los colocamos. El sufrimiento no está en la vida, no está en la realidad, está en ti. El sufrimiento solo vive en una muy pequeña parcela del “Yo confuso”. El sufrimiento es una obra de la mente.
Vemos un ejemplo: imagina cómo te sientes cuando alguien te insulta… ¿Por qué sufres? El insulto no es más que una palabra que se la lleva el tiempo, no se puede tocar, no puede hacer marca, no existe. Si alguien te insulta y no tiene razón, simplemente te desconoce y se ha equivocado. ¿Qué cambia de ti si una persona que te desconoce se equivoca al emitir un juicio?, ¿Acaso no sigues siendo la misma persona aunque el otro se equivoque con una palabra?
Además, piénsalo, nadie te trastorna, te trastornas tú mismo.
Sería una lástima que dejáramos en poder de los demás la capacitad de hacernos felices, de hacernos sufrir, de permitirnos tener o no esperanza…
Tony de Mello entendía perfectamente todo esto. Me permito citaros textualmente párrafos completos:
“Todos llevamos dentro de la cabeza un modelo de la realidad que nos ha sido inoculado por la tradición, la formación, la costumbre y los prejuicios. Cuando los sucesos de la vida y la conducta de las personas que están a nuestro alrededor son como el modelo, permanecemos tranquilos y nos parece que todo marcha bien; pero cuando no son como el modelo, nos alborotamos por dentro. El tal modelo, para colmo, es accidental y arbitrario. Cae en la cuenta de eso, y nada volverá a trastornarte.
El trastorno personal, mi sufrimiento, no viene de la realidad objetiva fuera de mí, sino del pre condicionamiento dentro de mí. Quita el condicionamiento, y el trastorno desaparece. Mi manera de ver y de pensar, mis juicios y mis principios, aun mis gustos y mis preferencias, son el resultado del largo proceso de vivir en el complejo familia-colegio-iglesia-sociedad que ha moldeado mi mente y ha decretado cómo debo reaccionar “espontáneamente” ante hechos y situaciones. Reconocer que mis sufrimientos vienen de mi mismo es el primer paso para remediarlos.
Hay algo que te hace sufrir a ti y, sin embargo, no le hace sufrir a otra persona. Eso quiere decir que la causa del sufrimiento no está en la realidad objetiva, sino en tu manera de percibirla. El modelo que llevas dentro de tu cabeza es distinto del que otro lleva en la suya, y así fue como el mismo incidente a ti te afectó y a él no.