La gente se apega, y cuanto más te apegas a la otra persona, más se
asusta la otra persona, más ganas tiene de escapar, porque hay una gran
necesidad interior de ser libres. El deseo de libertad es mucho mayor
que cualquier otro deseo, es mucho más profundo que cualquier otro
deseo. De ahí que uno pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda
sacrificar la libertad, no forma parte de la naturaleza de las cosas. De
ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad.
La soledad es un arte, todo el arte de la meditación. Estar
completamente centrado en tu propio ser sin ansiar a la otra persona;
estar en tal profundo reposo contigo mismo que no necesitas nada más,
eso es la soledad. Te proporciona dicha eterna.
Si primero estás
arraigado en tu ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno es
completamente distinto. En este caso puedes compartir, puedes amar y
también puedes disfrutar este amor. Incluso cuando es momentáneo, puedes
danzar, puedes bailar, y cuando desaparece, desaparece; no miras atrás.
Eres capaz de crear otro amor, de modo que no hay necesidad de
apegarse. Das gracias a tu amante, das gracias al amor que ya no está
ahí porque te enriqueció y te proporcionó algunos atisbos de la vida, te
hizo más maduro.
No obstante, esto sólo será posible si estás algo
arraigado en tu ser. Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base
meditativa, sufrirás, cada relación amorosa tarde o temprano se
convertirá en una pesadilla. Aprende el arte de estar solo, y
dichosamente solo; entonces, todo será posible.
Osho
martes, 31 de agosto de 2021
APRENDE EL ARTE DE ESTAR SOLO (Por Anna Frias)
domingo, 29 de agosto de 2021
¿COMO DETENGO MIS PENSAMIENTOS NEGATIVOS? (Por Esmeralda Alvarez)
LOS CUATRO PILARES BASICOS DE LA METAFÍSICA SON (Por a verdad esencial no tiene palabras, Es el silencio dentro del silencio)
EL VALOR DE LAS COSAS (Por Nuestra Magia Interior)
"Vengo, maestro, porque me siento
tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no
sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo
puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi
propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si
quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez
y después tal vez te pueda ayudar.
-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo
pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el
caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender
este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas
por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de
oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo
miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por
el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos
reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable
como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era
muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar,
alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el
joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y
rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se
cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso,
monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener
él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al
maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y
ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no
es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o
tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie
respecto del verdadero valor del anillo.
-Que importante lo que
dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber
primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero.
¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y
pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no
se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.
-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él
cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...
El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este
anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte
verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que
cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
💖Con amor Nuestra Magia Interior.💖
viernes, 27 de agosto de 2021
¿COMO SE PIERDE LA VIDA? (Por Mauricio Sol)
10 SEÑALES DE QUE EN ESTE MOMENTO ESTAS BIEN EN LA VIDA (Por Spnia Beristain)
jueves, 26 de agosto de 2021
EL EGO ESPIRITUAL (Por Asher Ibrahim)
martes, 24 de agosto de 2021
EL JUICIO Y LA CRÍTICA (Por Poniendo el Amor en movimiento)
Cuando juzgamos o criticamos empoderamos al ego. El juicio y la crítica
por lo regular viene desde la ignorancia, ya que quién conoce no juzga
aunque no comparta, incluso en ocasiones hasta comprende. El juzgar es
nuestro ego diciendo: "Soy mejor que tú, tu postura está mal porque es
diferente a la mía, por eso me doy el derecho de criticarte" lo que nos
lleva posteriormente a la necesidad de controlar a los demás para que se
ajusten a nuestras expectativas. El origen de todo esto es el miedo. El
miedo es la ausencia de amor propio. Como no me amo, siento un vacío
que creo que tengo que llenar con algo del exterior y si algo no se
ajusta a mis creencias pierdo la posibilidad de usarlo para llenarme,
por eso juzgo como mecanismo de defensa y así, poder moldear lo externo y
se ajuste perfectamente a mi vacío interior.
Sin embargo la sensación de esta falsa paz es efímera y de nuevo
recurro al control, el juicio y la crítica para saciar mi hambre de amor
y seguridad.
Hasta que no me ame no veré que aquello que busco afuera, lo llevo dentro.
Hasta que no me ame, no podré renunciar al miedo y la necesidad de control.
Hasta que no me ame, no podré dejar de lado a mi juez interior.
Hasta que me ame, podré ser verdaderamente libre, pues ya no habrá vacíos, ni espacio para ningún miedo.
Coach Claudia Hernández
lunes, 23 de agosto de 2021
VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO (Por Emma Fernandez)
VIVIR SIN REFLEXIONAR ES PELIGROSO
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
En mi opinión, vivir sin reflexionar es peligroso. También podría decir
que es vivir a medias, o que es pasar por las cosas de puntillas y sin
tocarlas, o que es de una superficialidad que atenta directamente contra
la intensidad que puede aportar la vida… en fin, metáforas que no
hablan directamente de lo que verdaderamente es Reflexionar.
REFLEXIONAR: Pensar atenta y detenidamente sobre algo.
PENSAR: Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio.
ATENDER: Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible.
ATENTO: Que tiene fija la atención en algo.
DETENIDAMENTE: Minuciosamente, con mucho cuidado.
Si uno no reflexiona –acerca de los asuntos que requieren reflexión-
puede llegar a cometer errores preocupantes, errores de los que uno
mismo será la víctima que los pague y sufra, errores que serían
evitables si uno prestara atención y cordura a sus asuntos importantes.
En principio –y es necesario darse cuenta de ello- si uno no reflexiona
es posible que ante los asuntos importantes actúe por impulsos -y los
impulsos no siempre son acertados sino más bien lo contrario-, o quiera
confiar en su intuición –y si no está entrenada llevará a errores-, o
por no enfrascarse en la tarea de dedicar la atención que el asunto
requiere acabe conformándose con la primera respuesta o solución que
aparezca –que al carecer de la observación y reflexión que precisa tiene
todas las posibilidades de no ser la adecuada-, o bien acaba
conformándose con las opiniones ajenas que están basadas en las
experiencias ajenas y que se forman sobre el conocimiento somero y
parcial que los otros tienen acerca de nuestro asunto.
No reflexionar te obliga, entonces, a creer lo que digan los otros.
Y esto va mucho más allá de la solución de nuestros problemas y llega a
afectar a todo lo que son nuestros principios elementales y nuestras
filosofías políticas, religiosas o de la vida cotidiana.
Vivir
con las opiniones ajenas nos empuja a descentrarnos de nuestro Ser y
nuestras ideas propias, para engordar y priorizar un personaje que no
somos nosotros mismos, sino que lo vamos construyendo con retazos que
nos proporcionan los otros, en el que nos tenemos que meter con calzador
para caber, y en el que tenemos que renunciar a lo que de verdad somos
para acoplarnos a ese personaje.
Pensar, que es la base sobre la
que se sustenta la reflexión, es un proceso de relacionar ideas, así que
es necesario encontrar previamente las ideas personales sobre las que
aplicar nuestra capacidad de discernir y seleccionar.
Y eso requiere tiempo y valentía.
Tiempo, porque no estamos entrenados y capacitados para encontrar
respuestas ciertas en una décima de segundo, o ver una cosa desde
distintos ángulos o puntos de vista, o comprobar que lo que se mira se
mira con la mente y los ojos descondicionados, ecuánimes, inafectados
por el pasado y lo pasado… y eso requiere Tiempo.
Valentía,
porque afrontar el hecho de tomar nuestras propias decisiones, de tener
nuestras propias ideas, de confiar en nuestras capacidades, y de ser
nosotros mismo, requiere ser valiente.
VALIENTE: Eficaz y activo en su línea, física o moralmente. Excelente o muy valioso.
Reflexionar es un acto introspectivo, es saber manejar esa mirada
interior que se dirige a los propios actos o estados de ánimo, es
permitirse ser sabio y saber contactar con la sabiduría interna de la
que todo ser humano dispone y a la que puede acceder sólo con
reconocerla, confiar en ella y ejercitarla; es saber ser contemplativo,
observador eficaz, meditador; es poder abstraerse de las opiniones
ajenas, de las ideas viejas que nos inculcaron otros, de las cosas que
se presuponen, de lo que está establecido y se repite sin saber quién lo
estableció, sin cuestionarse si se está de acuerdo o no conformándose
con la respuesta infantil de “porque sí”.
Reflexionar es aceptar
el compromiso de vivir la vida, y estar atento continuamente a uno
mismo, es tener activada la atención para darse cuenta de todo y sacar
las enseñanzas que todo conlleva y poder elaborar a partir de ello
nuestra auténtica personalidad, nuestro verdadero carácter, y nuestro
destino.
Reflexionar es hacer grandiosa la vida, es desarrollar
el autoconocimiento y la autoestima, es engrandecerse, y es cumplir el
propósito personal y el mandato divino: Ser Uno Mismo.
Por todo ello, vivir sin reflexionar es peligroso.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
¿PORQUÉ BUSCAS LA FELICIDAD? (Por José Pomares)
ALGO SOBRE LA CONFIANZA (Por José Miranda)
domingo, 22 de agosto de 2021
PUBLICACIÓN DE: Sabiduría para la vida
Durante
años, las palabras de los demás nos han transmitido chismes y nos han
lanzado hechizos, pero lo mismo ha hecho la manera en que utilizamos las
palabras con nosotros mismos. Nos hablamos constantemente, y la mayor
parte del tiempo decimos cosas como:” Estoy gordo. Soy feo. Me hago
viejo. Soy estúpido, nunca entiendo nada. Nunca seré lo suficientemente
bueno. “ Es necesario que empecemos a comprender lo que son las palabras
y lo que hacen. Si entiendes esto verás cuantos
cambios ocurren en tu vida. En primer lugar, cambios en tu manera de
tratarte y de tratar a otras personas, especialmente aquellas que más
quieres.
La impecabilidad de tus palabras también te proporcionará
inmunidad frente a cualquier persona que te lance un hechizo. Solamente
recibirás una idea negativa si tu mente es un campo fértil para ella.
DIFERENCIA ENTRE MENTE Y SABIDURÍA INNATA (Por Emma Fernandez)
Es necesario comenzar este artículo aclarando que nada de lo que
contiene dispone de una base científica demostrable, que no está basado
en experimentos contrastados, que no hay intelectuales que lo avalen,
sino que posiblemente se trata exclusivamente de una elucubración mental
que no pasaría ninguna prueba analítica rigurosa. Quiero decir que no
tiene mayor importancia, que es sólo un divertimento de mi pensamiento, y
que no tengo intención ni deseo de convencer a nadie de que lo que voy a
escribir es cierto.
Aunque… quién sabe… igual tiene algo de
verdad…no lo sé… en cualquier caso te invito a leerlo. Si ves que algo
resuena en tu interior de algún modo y no te parece tan descabellado…
estupendo. Y si no es así olvídalo fácilmente y no dejes que perturbe
tus creencias muy arraigadas.
En mi opinión, las ideas, los
pensamientos, las especulaciones, los conceptos, las imaginaciones, las
invenciones, las creencias, y todos esos productos cerebrales o
intelectuales o que son el resultado de las reflexiones, nos llegan de
dos sitios básicamente: de la mente o del corazón.
Y como hay tal
confusión entre las personas acerca de lo que es mente y lo que es
pensamiento, y del origen de las cosas que se nos presentan dentro de
“la cabeza”, cuento lo que a mí me funciona para distinguir.
Creo
que pensar es un proceso de relacionar ideas, pero hecho SIEMPRE en una
mente condicionada, con unos prejuicios que nos hacen repetir
continuamente lo mismo sin que nos hayamos puesto a considerar si las
ideas de hace treinta años siguen vigentes, o si nos hemos estancado en
ellas sin permitirlas-permitirnos evolucionar; si las hemos actualizado
para que sean coherentes con lo que somos en este momento actual, si
están regidas por miedos reales o imaginarios, si se basan sólo en los
conocimientos intelectuales y pensamos desde el complejo y la mente
pequeña y limitada; no revisamos si son ideas equivocadas o castradoras o
timoratas o sin sentido o muertas; nos conformamos con saber que son
“nuestras” y, además, no las queremos perder porque son las únicas que
conocemos y ni siquiera somos conscientes a veces de que podemos
tirarlas por la borda, liberarnos de su estrechez de miras, rebelarnos
contra su esclavitud, y mandarlas-mandarnos a la mierda en ese sentido.
La mente es, o dice ser, racional. En principio, eso quiere decir
cuadriculada y limitada. Además, la mente se considera independiente de
nosotros y con plena libertad para hacer sus elucubraciones del modo que
considere oportuno y presentándonos después sus creaciones y
conclusiones como si fueran nuestras propias. Y, encima, nos creemos que
son nuestras y las acatamos como si realmente lo fueran. Se nos olvida
en demasiadas ocasiones que la mente es un instrumento a nuestro
servicio, una herramienta para utilizar conscientemente, y no es nuestra
directora, quien nos manda, y menos aún infalible. Y que sus
conclusiones son suyas y no nuestras.
Veo la mente en ese sentido
bastante limitada, excesivamente condicionada, no del todo fiable
–todos hemos podido comprobar la cantidad de “errores” y
“equivocaciones” que comete-, y que es un poco complicado relacionarse
bien con ella.
Por otra parte -y de esto sí que soy realmente
consciente, o sea que lo saco de la divagación que es el resto de lo
escrito-, todos –repito: todos- disponemos de una sabiduría innata, con
la que ya nacemos, que en opinión de unos es un regalo o don divino, y
en opinión de otros es la sabiduría acumulada en encarnaciones
anteriores.
Así como la mente la situamos simbólicamente en la cabeza, esta sabiduría innata la situamos en el corazón.
Así que es el corazón –otros lo llaman intuición- quien tiene la
capacidad de “pensar” mejor que la mente, la habilidad para tomar
decisiones con más precisión, y además evita todos los conflictos
mentales, todo ese darle vueltas a las cosas una y otra vez, y todas las
dudas acerca de la incapacidad de uno para pensar bien por la falta de
costumbre bien por creerse poco inteligente.
El corazón y la
intuición afinados –y se afinan aún más cuando les permitimos expresarse
y les demostramos confianza- son muy atinados, aprecian lo visible y lo
invisible, disponen de ecuanimidad, y deciden sin nuestra intervención
invasiva por lo tanto de un modo más certero.
Hay cosas que es
mejor pensarlas y cosas que es mejor sentirlas. Y la sabiduría está en
saber distinguir cuándo una cosa, cuándo la otra, y cuando tener en
cuenta a ambas al mismo tiempo. Y para eso no hay –o no conozco- una
fórmula universal. Son la atención, la experiencia, y la propia
sabiduría innata quienes dan pistas de cuál utilizar en cada momento.
Repito: no hagas caso de lo que has leído. O sí…
Te dejo con tus reflexiones…
(Y si te ha gustado, te agradeceré que lo compartas. Gracias)
sábado, 21 de agosto de 2021
¿QUIEN SOY? ¿DE DONDE VENGO?..... (Por Peter Ramos)
viernes, 20 de agosto de 2021
ME PARECE QUE NO ENTIENDO BIEN MI VIDA (Por Emma Fernandez)
En mi opinión, esta
frase –que se me ha repetido muchas veces a lo largo de los años,
incluso cuando ya creía entender qué es esto de vivir- se nos presenta a
todos a lo largo de la vida –aunque a cada persona se le aparece con
otras palabras que reflejan el mismo desconcierto-.
Nos reclama
nuestra atención y nos exige que aclaremos el asunto porque, de vez en
cuando, en una especie de inventario personal que surge en nuestro
interior, somos conscientes de lo perdidos que estamos, del desastre de
organización que hay en nuestra vida, de la cantidad de cosas que
deberíamos resolver y no hacemos, del derroche continuo de nuestro
limitado tiempo de estancia en este mundo, y se nos presenta una leve y
no muy convencida idea de que tenemos que tomar decisiones, hacer
cambios, deshacernos de viejas cosas y reformarnos, reeducarnos, dar un
giro importante a nuestro modo de vivir… y empezar a VIVIR.
La
idea de que hay que hacer cambios está muy bien. Seguramente la habremos
copiado de alguien, o tal vez sea que por fin hemos prestado atención a
ese sabio que todos tenemos incorporado de serie al que no prestamos
mucha atención. El caso es que cuando se presenta la duda, la propuesta
de revisión, generalmente no sabemos por dónde empezar y aparece
cualquier distracción que nos evita seguir pensando en ello. Tiene que
aparecer un drama importante para que entonces sí lo tomemos en serio y
nos tomemos en serio.
No entiendo muchas cosas.
No entiendo
que aparezcan buenos propósitos en mi mente o en mi voluntad pero que
luego no haga nada por convertirlos en realidad.
No entiendo que me equivoque una y otra vez en lo mismo.
No entiendo que deje pasar mi vida sin aprovecharla cuando resulta que eso no es lo que quiero hacer.
No entiendo que mis buenos propósitos se desvanezcan tan rápidamente.
No entiendo que me encuentre estancado en el mismo punto que estaba hace unos años. Incluso creo haber dado pasos atrás.
No entiendo mi desatención a las cosas importante y que le otorgue importancia a cosas que no la tienen.
No entiendo que no me respete yo mismo.
No entiendo mi tolerancia en cosas que han de ser para mí intolerables.
No entiendo que no lea o aprenda más, que no medite más, que no
reflexione más sobre los asuntos fundamentales, que aplace continuamente
lo que debiera ser inaplazable, que soporte con indolencia mis
continuos vaivenes y que no haga lo que quiero hacer…
No entiendo
que no me enfrente definitivamente a esta incompetencia por mi parte,
que no tome decisiones firmes que realmente sean firmes, que no revise
mi escala de valores y ponga en los primeros lugares lo que ha de estar
en los primeros lugares.
No entiendo mi irresponsabilidad, mi desatención hacia mí, mi falta de compromiso.
Lo que sí entiendo es que esto no va bien, que estoy derrochando mi
vida de un modo imperdonable, que los años pasados se han ido acumulando
y considero que he perdido mucho tiempo, que esto no es lo que quiero
para mí, que si no empiezo ya a poner orden en mi vida… tendré mucho de
lo que arrepentirme después, cuando ya sea demasiado tarde y no tenga
remedio.
No sé lo que harás tú, pero yo voy a empezar a hacerlo bien.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
EL PODER DE LAS PALABRAS (Por El portal de la Mente
HUÍR ES UNA MALA DECISIÓN (Por Emma Fernandez)
En mi opinión, esa reacción mitad
humana y mitad cobarde de salir huyendo cuando nos enfrentamos a una
situación que no es de nuestro agrado no nos beneficia de ningún modo… y
sí nos perjudica.
Entiendo -y hasta recomiendo- aplazar la toma
de algunas decisiones si uno se da cuenta de que no está en un momento
de clara objetividad, si cree que su estado alterado le puede llevar a
encontrar soluciones erradas por nacer de la desesperación, del miedo, de
la impaciencia, o del desconocimiento, así que si se puede esperar un
poco es muy recomendable no hacer las cosas “en caliente” si no estamos
absolutamente seguros.
Huir es aplazar los asuntos a resolver. Es una mala decisión.
Resolver implica afrontar y buscar la solución.
Huir del conflicto es autorizar a que ese “lo que sea” siga estancado o
creciendo mientras que no se resuelve por falta de responsabilidad.
Vivir implica tanto disfrutar de las partes agradables de la vida como
de aquellos obstáculos puntuales que hay que solucionar para que no
sigan incordiando. Y así hay que hacerlo.
Todo lo que ocurre
parece que ocurre por algo y para algo, y aceptar y asumir esto hace más
fácil superar los malos momentos sin huir.
Las huidas tienen
algo de lo que no se suele ser muy consciente, y es el hecho de que
cuando uno huye no lo hace de los problemas sino de sí mismo. Huye
porque no se siente seguro en la situación que se le ha presentado. Huye
porque no quiere afrontar las consecuencias de una decisión no
acertada. Un poco de amor propio –aunque es mejor si es mucho en vez de
poco- ayuda a asumir las consecuencias.
Y la contrariedad de las
huídas es…que cuando se llega al lugar de destino uno y sus asuntos
también están allí, con lo que no se resuelven alejándose, sino que
siguen vivos y a nuestro lado.
En la vida se van a presentar,
sin duda, situaciones ásperas que no van a ser fáciles ni de nuestro
agrado. Conviene tener claro que hay que afrontarlas, que hay que
resolverlas, que no hay que huir. Y enfrentarse a eso forma parte de
vivir.
Busca soluciones en vez de buscar modos de huir.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
miércoles, 18 de agosto de 2021
UN SALUDO Y ALGO MÁS (Por José Miranda)
Hola queridas gentes, ¿Qué tal estáis? Ya hace algunos días que me siento algo flojo, y también inapetente debe ser cosa del calor, y como no me aptece hacer nada me dedico a leer y compartir.
Es impresionante la sabiduría y posibilidades de aprendizaje y ayuda que se encuentran en algunas publicaciones, y algunas de ellas de personas sencillas que ni tan siquiera se consideran espirituales, está claro que la LUZ se filtra por toda rendija y se manifiesta allí donde le brindan una posibilidad.
Yo aprendo también de las sombras, porque no cabe duda de que ambas existen, y al igual que el día y la noche forman un ciclo de vida, pienso que la luz y las sombras son dos extremos de la misma cosa y cada una nos ofrece enseñanzas diferentes y complementarias.
No nos olvidemos de que estamos en la “escuela”, y tenemos que tratar todas las materias que componen el “curso de formación espiritual” que en definitiva no es otra cosa que poner el mayor nivel de voluntad y amor en todas y cada una de nuestras actuaciones de nuestro diario vivir, tanto si son de nuestro agrado y apetencia como si no, cuando hay que hacerlo, hay que hacerlo, recordemos el dicho, “a mayor dificultad, mayor esfuerzo”.
También os recuerdo que la Naturaleza y la propia vida es como un frontón agradecido, que todo lo que arrojemos sobre ambos, nos será devuelto, y a veces con su correspondiente cosecha, es todo por el momento, un saludo.
martes, 17 de agosto de 2021
¿REALMENTE EL UNIVERSO CONSPIRA? (Por El Librero de Gutenberg)
¿Realmente el Universo Conspira?
Te invito a estar muy atento a
todo lo que sucede en tu vida; a las personas, a los buenos y malos
momentos, pero sobre todo, a no dejar pasar las señales que el universo
te envía para llegar a la meta...
Paulo Coelho, escritor brasileño cita en varias de sus obras la siguiente frase:
el universo conspira para que lo logres.”
¿Realmente el universo conspira para que lo logres?
Y yo te respondo definitivamente: Sí conspira.
Cuando tu deseas lograr algo en la vida, esta pone de manifiesto ante tus ojos las oportunidades para lograrlo, ocurren diversos hechos o situaciones que te llevan a conseguirlo.
Debemos estar atentos a los destellos de luz que se pondrán enfrente de nosotros y no dejarlos pasar de largo.
Cuando tu deseas convertirte en un profesionista exitoso aparecerán ante ti; lugares, momentos y personas que contribuirán de alguna u otra forma a que llegues a la meta.
Si deseas con todo tu ser avanzar, en el momento indicado aparecerán señales a las cuales debes de estar muy atento para no dejarlas pasar.
Señales que te enviarán las personas con las cuales convives, o bien con gente nueva, que te dejará cosas positivas y a la vez negativas pero que de alguna u otra manera contribuirán a que tus logros se vean cristalizados,
así como también situaciones precisas que te colocarán en la ruta adecuada hacia el éxito, sin olvidar los momentos particulares que irás viviendo día a día y que no puedes dejar que pasen sin pena ni gloria.
El universo conspirará una y otra vez hasta lograr que tú cumplas tus propósitos de vida.
Procura estar muy atento con todas las personas que conozcas actualmente; ya sean viejos conocidos o nuevas amistades, relaciones de trabajo, fijando tu atención a los momentos de alegría, paz, calma, e incluso de tristeza, situaciones agradables o desagradables; ya que de cada una obtendrás algo positivo para subir cada día en la montaña de tus sueños hasta conquistar la cima, mientras que de lo negativo solo tomarás aquello que te permita crecer en tu búsqueda; y lo que no ayude a tu propósito, procura desecharlo para que no te afecte, no te perjudique, y mucho menos te corte las alas de superación, pues puedes llegar a sentirte fuera de lugar, a sentirte sin ganas de querer llegar a la cima de la montaña de tus sueños.
Los sueños se alimentan con tu entusiasmo por llegar a cumplir tu misión de vida.
Te invito a estar muy atento a todo lo que sucede en tu vida; a las personas, a los buenos y malos momentos, pero sobre todo, a no dejar pasar las señales que el universo te envía para llegar a la meta.
Recuerda: que si te propones un logro lo harás, ya que el universo realmente conspira en tu favor. Atrévete...
UN CUENTO PARA EL ALMA Los zapatos
✨🌈✨ (Por La Magia y el Amor De Los Angeles
Un estudiante universitario salió un día a dar un paseo con un
profesor, a quien los alumnos consideraban su amigo debido a su bondad
para quienes seguían sus instrucciones.
Mientras caminaban, vieron en el camino un par de zapatos viejos y
supusieron que pertenecían a un anciano que trabajaba en el campo de al
lado y que estaba por terminar sus labores diarias.
El alumno dijo al profesor:
Hagámosle una broma; escondamos los zapatos y ocultémonos detrás de esos arbustos para ver su cara cuando no los encuentre.
Mi querido amigo -le dijo el profesor-, nunca tenemos que divertirnos a expensas de los pobres.
Tú eres rico y puedes darle una alegría a este hombre. Coloca una
moneda en cada zapato y luego nos ocultaremos para ver cómo reacciona
cuando las encuentre.
Al ponerse el abrigo deslizó el pie en el zapato, pero al sentir algo adentro, se agachó para ver qué era y encontró la moneda. Pasmado, se preguntó qué podía haber pasado. Miró la moneda, le dio vuelta y la volvió
a mirar.
Luego miró a su alrededor, para todos lados, pero no se veía a nadie. La guardó en el bolsillo y se puso el otro zapato; su sorpresa fue doble al encontrar la otra moneda.
Sus sentimientos lo sobrecogieron; cayó de rodillas y levantó la vista al cielo pronunciando un ferviente agradecimiento en voz alta, hablando de su esposa enferma y sin ayuda y de sus hijos que no tenían pan y que debido a una mano desconocida no morirían de hambre.
El estudiante quedó profundamente afectado y se le llenaron los ojos de
lágrimas.
Ahora- dijo el profesor- ¿no estás más complacido que si le hubieras
hecho una broma?
El joven respondió:
Usted me ha enseñado una lección que jamás olvidaré. Ahora entiendo algo que antes no entendía: es mejor dar que recibir.
EL SUFRIMIENTO 2ª Parte (Por Emma Fernandez)
Viene de la 1ª parte. Si alguien te está molestando, fastidiando,
sacando de quicio, piensa… Cuando le has dado permiso para que te
moleste, te fastidie, te saque de quicio?, ¿Con que le has dado poder
sobre tu vida, eh? Le has entregado la llave de tu libertad, y ahora te
diviertes cuando él te divierte y te fastidias cuando él te fastidia,
¿no es eso? Pues ¡Valiente persona estás tú hecha! Echarle a otros la
culpa del propio malestar de uno es un escape, un mecanismo de defensa
psicológico, un tratar de quitarse la responsabilidad de los hombres y
echársela encima a los demás, un hacerse la victima inocente e indefensa
que nada puede hacer más que sufrir pacientemente lo que otros
despiadadamente le echan encima.
Si has de tomar medidas para
contrarrestar el sufrimiento que te ha producido o pueda producirte,
tómalas y arregla el asunto de persona a persona; pero lo que no vale es
quedares sentado sin hacer nada más que quejarte a los cuatro vientos
de la injusticia de que eres objeto, y pretender que te tengamos lástima
y te demos la razón. De ninguna manera”.
Todo lo leído explica
convincentemente la necesidad de revisar nuestra forma de actuar con
respecto al sufrimiento, y la nula necesidad de persistir en esa
actitud.
Con la honradez que debe caracterizar a todos los
buscadores, preguntemos dentro de nosotros, desglosando cada uno de los
tipos y motivos de sufrimiento que padecemos, cuál es la realidad que se
esconde tras ellos, ¿Qué busco con ese sufrimiento?, ¿Qué espero
recibir a cambio?, ¿Porqué no paro la incesante conversación del
sufrimiento en su búsqueda de encontrar justificaciones?
He
averiguado que muchas, muchísimas veces, se usa el sufrimiento como
chantaje para que los demás se fijen en nosotros. ¿Será ese mi caso?,
¿Estoy buscando que la gente no se fijen mí por mí, sino por cuánto
sufro, qué desgraciado soy, qué cruel es la vida conmigo?,
¿Será que
pretendo llamar la atención con cualquier motivo y he aceptado éste
como bueno?, ¿Debo seguir buscando otro motivo por el que sufrir?...
Después de lo escrito sobre el sufrimiento, después de intentar aclarar
lo que no es sufrimiento, ahora quiero decir que hay otro tipo de
sufrimiento que hemos de distinguir con perfecta claridad, y es un
sentimiento creativo, enriquecedor, útil, necesario. Este sufrimiento no
es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se
remansa. Con un poco de atención y honradez, se pueden distinguir.
Si fuésemos capaces de entender las enfermedades y el sufrimiento como
procesos de transformación física y psíquica, ganaríamos una visión más
profunda y menos desviada de los procesos psicosomáticos y
psicoespirituales, y empezaríamos a darnos cuenta de las muchas
oportunidades que ofrecen el sufrimiento y la muerte del ego. Para las
culturas tradicionales, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte son
manifestaciones de la sabiduría inherente del cuerpo, a la que basta con
rendirnos para alcanzar áreas de percepción capaces de revelar el
verdadero fundamento de nuestra existencia terrenal.
Este
sufrimiento se podría considerar como la puerta que permite el acceso a
otro plano, por eso es un asunto delicado consolar a los demás, sobre
todo si no lo solicitan, porque se puede estar eliminando la oportunidad
de descubrimiento y aprendizaje que les aporta.
El resistirse a
la vida en su irse abriendo al devenir origina un gran sufrimiento.
Cuanto más cerca está el hombre del grado de evolución que le permitiría
percibir la voluntad del SER, más le atormenta la negativa de su
yo-egoísta, que no quiere ceder el sitio, obedecer, abandonarlo todo al
SER. Y es aún más desdichado si, al no comprender el sentido de los
repetidos asaltos del SER, se cree obligado a soportar valerosamente esa
tensión; de esa forma no se da cuenta de que su actitud heroica y
apasionada es justamente lo que engreda su sufrimiento.
No hay
palabras que separen los dos estados de sufrimiento, solamente el
sentido afinado sabe distinguirlos; hay pequeños y sutiles matices… en
el primer caso sabemos, aunque no queramos reconocerlo, que es más una
cabezonada o una rabieta lo que nos hace seguir sufriendo… en el segundo
caso no hay motivo, nada que pueda ser el nacimiento del sufrimiento…
en el primer caso, no hay un resultado, nada que justifique haberlo
pasado… en el segundo caso, aunque no se vea inmediatamente lo que ha
pasado en el interior mientras se estaba sufriendo, hay una seguridad
absoluta en que se han estado colocando cosas en su sitio, en que se
tenia que estar “AQUÍ Y AHORA” pendiente del sufrimiento, observando que
células se estremecían, qué pensamientos caducos se morían, sintiendo
como se estaba realizando la puesta a punto, sabiendo con una certeza
que vencía a las dudas que “algo” o “alguien” cuidaba con exquisito mimo
el proceso, y que la sabiduría del cuerpo reclamaba esa parada en la
actividad cotidiana para expresarse, para resolver asuntos aplazados e
inaugurar una nueva etapa… en el primer caso, siempre hay
arrepentimiento… en el segundo caso, siempre hay paz.
Te dejo con tus reflexiones…
lunes, 16 de agosto de 2021
NO HAY PROBLEMAS, SOLO HAY ASUNTOS POR RESOLVER (Por Emma Fernandez)
NO HAY PROBLEMAS, SÓLO HAY ASUNTOS QUE RESOLVER.
PROBLEMA, según el diccionario de la RAE:
1. m. Cuestión que se trata de aclarar.
2. m. Proposición o dificultad de solución dudosa.
3. m. Conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin.
4. m. Disgusto, preocupación.
5. m. Planteamiento de una situación cuya respuesta desconocida debe obtenerse a través de métodos científicos.
En mi opinión, no hay problemas.
Sólo hay asuntos que se presentan y conviene resolver.
Y punto.
Y si fueras capaz de comprender esto, y luego lo integraras en ti, el
hecho de saber claramente la diferencia entre ambas cosas te quitaría un
gran peso de encima, tomar decisiones te resultaría mucho menos
gravoso, y de pronto podrías ver las cosas con otro color y
comprenderías que la vida no es un campo de batalla.
No hay que luchar contra la vida.
Hay que vivir.
Y vivir implica resolver los asuntos que se van presentando y para ello hay que tomar decisiones y proceder.
Simplemente el hecho de llamar “problemas” a los asuntos que hay que
resolver, ya implica una tensión cargada de nerviosismo e intranquilidad
porque tener que “ENFRENTARSE a un problema” predispone a una situación
de incertidumbre, por las dudas de si uno estará a la altura y será
capaz de resolverlo, pero es que, además, casi siempre asociamos la
palabra “problema” a algo grave, a algo que nos supera, a algo que
preferiríamos eludir –y lo hacemos cada vez que podemos, aplazándolo
todo lo posible y más-, y cuando ya es inevitable y nos “enfrentamos” lo
hacemos desde el pavor y en inferioridad de condiciones.
Será
todo lo que inconsciente que sea, pero nos afecta sin que nos demos
cuenta del origen de ello, casi sin que podamos evitarlo, y su efecto es
demoledor.
El gran problema está frente a ti… y tú eres tan pequeño… tan inexperto y tan poca cosa contra tan gran enemigo…
Porque esa es otra, desde el principio “el problema” es el enemigo y
pone a uno en tensión y siente el riesgo, el peligro, la dificultad,
mientras que “el asunto a resolver” es una tarea que no lleva ninguna
negatividad pre-dispuesta.
Se trata de tomar decisiones del modo más racional y aséptico posible.
Sí, ya lo sé, una cosa es la teoría y otra es la práctica.
Sí, ya lo sé, a uno le cuesta des-implicarse porque uno está implicado.
Uno es quien va a tener que afrontar el resultado de la decisión que se
tome con respecto al asunto, y, a veces, uno con esa decisión se está
jugando su futuro laboral o amoroso, o en esa decisión va a haber otros
implicados afectados, o hay dos alternativas que pueden ser buenas y no
se sabe cuál es mejor, o se puede pensar que la que aparenta ser la
buena parece tan buena que posiblemente se escape algo negativo que uno
no es capaz de ver. Si es buena, tal vez tenga truco, se llega a pensar.
Pero así es la vida… cada día se toman un montón de decisiones, aunque
no nos demos cuenta. Cada día resolvemos un montón de asuntos. No
siempre se acierta con las decisiones, y eso hay que aceptarlo sin
drama.
No acertar -que no es lo mismo que equivocarse...
¡atención a esto!- es una de las posibilidades en cualquier toma de
decisiones y hay que quitar el dramatismo al hecho de no acertar con lo
adecuado. (Aunque eso nos lleva a otro sitio: el hecho de que una
decisión aparente no ser acertada ahora puede que con el tiempo nos
demuestre lo contrario. Y viceversa)
Es mejor vivir eliminando
todos los dramas posibles, y rebajando lo gravoso que puede ser vivir en
una tensión continua porque nos parece que el Mundo y la Vida están
contra nosotros.
Es más cómodo –y tal vez mejor- aceptar con
resignación, tolerancia, estoicismo, conformidad, paciencia, o pasividad
(tú elige la palabra que te diga que no te duele porque lo comprendes)
que “los problemas” no existen, que hay asuntos que resolver y que
cuando lo hagas lo harás del modo que consideres mejor o adecuado, y que
si no se resuelven del modo mejor o adecuado lo aceptarás sin enojarte
contigo por ello, sin menospreciarte, sin menoscabar tu valía, y sin
permitir que afecte a tu Autoestima y tu relación contigo mismo.
(En un pueblo oí decir una expresión para cuando algo no sale según
estaba previsto: “Una mata que no ha echao”. Una mata de una planta que
no ha dado fruto. Pero hay muchas otras que sí lo dan)
Te dejo con tus reflexiones…
domingo, 15 de agosto de 2021
EL SUFRIMIENTO 1ª Parte (Por emma Fernandez)
“La principal razón por la que las personas no son felices es porque
se complacen insanamente en sus sufrimientos”, dijo el Maestro.
Y
contó cómo, viajando él cierta noche en la litera superior de un vagón
de ferrocarril, le era imposible conciliar el sueño porque en la litera
inferior había una mujer que no dejaba de gemir: “¡Que sed tengo, Dios
mío, qué sed tengo…!”
Una y otra vez se oía aquella lastimera voz,
hasta que, finalmente, el Maestro descendió sigilosamente por la
escalerilla, salió del departamento, recorrió todo el pasillo del vagón
hasta llegar a los servicios, llenó de agua dos grandes vasos, regresó
con ellos y se los dio a la atormentada mujer: “¡Aquí tiene, señora:
agua!”
“Muchas gracias señor, que Dios le bendiga…”
El Maestro
volvió a su litera, se acomodó en ella… Y estaba punto de conciliar el
sueño cuando, de pronto, oyó de nuevo la lastimera voz: “¡Que sed tenía,
Dios mío, qué sed tenia…!
(Del libro “un minuto para el absurdo”, de Tony de Mello.)
El sufrimiento es una actitud evitable e innecesaria. Atrás quedaron
todas las teorías que defendían los cambios mediante el sufrimiento, a
la vista de que se consiguen mejores resultados con el amor.
El
sufrimiento es confundido muy a menudo con el dolor con el que tiene
claras diferencias. El dolor (del diccionario: sensación molesta
experimentada por una parte u órgano del cuerpo, transmitida al cerebro
por terminaciones nerviosas sensitivas) es “sentible”, se nota
inequívocamente; afecta directamente al cuerpo y además es producto de
una marca o señal que hace apreciar el origen del mismo. El dolor es
físico, es irrespetuoso con las personas y afecta a todos, sea cual sea
su nivel evolutivo o intelectual.
El sufrimiento se refiere a otra cosa. Según el diccionario, “sentir un daño moral”.
El sufrimiento es evitable porque no tiene entidad por sí mismo, sino
que es totalmente mental; nos ataca, se instala en nosotros,
habitualmente nos rendimos, ya que desconocemos la posibilidad de
vencerlo con la compresión, y, sobre todo, se puede vencer con la
claridad, con tener claro que el sufrimiento es, simplemente, la no
aceptación de la realidad.
Si yo sufro con cualquier situación,
la que sea, es porque se opone a mis deseos, a mis ilusiones, a lo que
yo quisiera. Es porque está en contra del Yo Ideal o del Yo Idea. Es
porque no quiero admitir y reconocer que eso, lo que sea, “es”, a mi
pesar y en mi contra.
Considero que sufrir por una situación es el precio de no haber luchado antes por ella.
Sé que durante un tiempo no podremos evitarlo, por lo menos hasta que
conozcamos íntimamente su inexistencia; que, mientras, tendremos alguna
cosa que sufrir; en ese caso suframos con alegría, ya que es posible.
Entender el sufrimiento es acabar con él.
Hemos conseguido que sufrir sea la más fácil de las actividades humanas y ser feliz, la mas difícil. Curioso. Y triste.
La vida, por sí, no es problemática ni sufrida; la vida carece de
adjetivos hasta que se los colocamos. El sufrimiento no está en la vida,
no está en la realidad, está en ti. El sufrimiento solo vive en una muy
pequeña parcela del “Yo confuso”. El sufrimiento es una obra de la
mente.
Vemos un ejemplo: imagina cómo te sientes cuando alguien
te insulta… ¿Por qué sufres? El insulto no es más que una palabra que se
la lleva el tiempo, no se puede tocar, no puede hacer marca, no existe.
Si alguien te insulta y no tiene razón, simplemente te desconoce y se
ha equivocado. ¿Qué cambia de ti si una persona que te desconoce se
equivoca al emitir un juicio?, ¿Acaso no sigues siendo la misma persona
aunque el otro se equivoque con una palabra?
Además, piénsalo, nadie te trastorna, te trastornas tú mismo.
Sería una lástima que dejáramos en poder de los demás la capacitad de
hacernos felices, de hacernos sufrir, de permitirnos tener o no
esperanza…
Tony de Mello entendía perfectamente todo esto. Me permito citaros textualmente párrafos completos:
“Todos llevamos dentro de la cabeza un modelo de la realidad que nos ha
sido inoculado por la tradición, la formación, la costumbre y los
prejuicios. Cuando los sucesos de la vida y la conducta de las personas
que están a nuestro alrededor son como el modelo, permanecemos
tranquilos y nos parece que todo marcha bien; pero cuando no son como el
modelo, nos alborotamos por dentro. El tal modelo, para colmo, es
accidental y arbitrario. Cae en la cuenta de eso, y nada volverá a
trastornarte.
El trastorno personal, mi sufrimiento, no viene de la
realidad objetiva fuera de mí, sino del pre condicionamiento dentro de
mí. Quita el condicionamiento, y el trastorno desaparece. Mi manera de
ver y de pensar, mis juicios y mis principios, aun mis gustos y mis
preferencias, son el resultado del largo proceso de vivir en el complejo
familia-colegio-iglesia-sociedad que ha moldeado mi mente y ha
decretado cómo debo reaccionar “espontáneamente” ante hechos y
situaciones. Reconocer que mis sufrimientos vienen de mi mismo es el
primer paso para remediarlos.
Hay algo que te hace sufrir a ti y,
sin embargo, no le hace sufrir a otra persona. Eso quiere decir que la
causa del sufrimiento no está en la realidad objetiva, sino en tu manera
de percibirla. El modelo que llevas dentro de tu cabeza es distinto del
que otro lleva en la suya, y así fue como el mismo incidente a ti te
afectó y a él no.