Hola
lector, ¿has oído hablar alguna vez del niño que llevamos dentro?, Nuestro "niño interior" de seguro que sí, y es posible que casi todos en muchas ocasiones nos
hayamos comportado como niños a pesar de nuestra edad física.
A
mi me
ha ocurrido en ocasiones puntuales, y en algunas de ellas hube de pedir
perdón
o reparar algún agravio, por dejar a mi niño interior realizar actos, o
resolver circunstancias, que requerían la capacidad y actitud del
adulto,
maduro o anciano, y como visto desde este punto de vista la cosa parece
un
tanto complicada, he decidido analizar estos conceptos a mi forma y
manera, para así obtener el
máximo de esclarecimiento y comprensión al respecto, y poder colocar cada cosa en su
lugar, o por lo menos de forma aproximada.
En una
familia completa están los abuelos, los padres, los hijos, los nietos, etc.,
cada miembro ocupa un lugar de situación y rango, y cada cual tiene unas
necesidades específicas que cubrir, que pueden ser similares o diferentes según
las edades y etapa en la que se encuentra, y también cada cual aporta al
conjunto algo diferente y específico según sus conocimientos, capacidades y posibilidades de realización.
Cuando la
familia es completa, el conjunto de aportaciones debe cubrir todas las
necesidades de la misma, cada componente según su edad, capacitación y demás se encargará de
determinadas tareas y actuaciones que determinan su aportación al conjunto y también su aprendizaje.
Está
claro que sería un despropósito manda al niño a trabajar al taller o a la
oficina, y al adulto al colegio y a jugar, tampoco es viable poner en manos del
niño el dinero para el diario, y que él se encargue de administrar y de las compras, seguro que
compraría todo lo que a él le gusta sin tener en cuenta las necesidades a
cubrir en el conjunto familiar, no cuenta con madurez, capacidad ni responsabilidad para
ese cargo.
Tampoco
sería normal mandar al anciano al colegio y universidad y al niño lo jubilamos,
esta claro que cada miembro o componente de la familia se ocupará de tareas y asignaciones de
acuerdo con su edad, etapa y capacitación, y de esta forma todo funciona o
debería de funcionar de forma armónica.
En toda
familia deben de existir unas reglas y una disciplina a cumplir, que garanticen
el buen funcionamiento en beneficio del conjunto, y un orden de jerarquía
empezando por los fundadores o figuras centrales, máximos responsables de la
misma, y terminando por los más pequeños, aunque a la hora de decidir una
cuestión, todos aporten ideas, la decisión o veredicto final corresponde a los
cabezas de familia o responsables de su existencia, y el resto de los miembros
apoyarán las decisiones aunque no estén del todo de acuerdo.
Si en una
familia todos pueden disponer lo que hay que hacer, sería un caos y no
funcionaría, si cada uno puede comprar lo que le apetezca, no habría economía
que lo soporte, y sería la peor de las enseñanzas para los más pequeños.
Las
personas como cuando nos miramos al espejo, solo vemos una imagen, creemos que
somos solo uno, pero en realidad en el aspecto psicológico somos muchos conformando una unidad, existe el
niño, el adolescente, el adulto, el maduro el anciano, etc.
Al igual
que en la familia, que todos son necesarios, y todos aportan algo diferente
como complemento y equilibrio para el conjunto, en la persona ocurre un tanto
igual, también son todos necesarios, y cada personaje con su aportación contribuye al
complemento y equilibrio del conjunto.
Decíamos
que en la familia deben de existir unas reglas y disciplina orientadas a
garantizar la buena marcha del conjunto, pues en la persona ocurre algo similar,
cada día pasamos por muchos escenarios, y cada escenario nos trae
circunstancias diferentes a la que hemos de hacer frente, posiblemente cada
circunstancia necesite para su resolución capacidades y actitudes distintas, y
es a nuestro Ser como responsable y director de nuestra vida, el que
haciendo uso de nuestra conciencia y otras capacidades, y de forma automática determina el personaje mas adecuado y apto
para cada evento o circunstancia, y el resto de los personajes aceptarán la
elección con humildad.
El niño
que llevamos dentro nos da en ocasiones ese “toque” de frescura, de ingenuidad,
de inocencia, nos ayuda a mantener la capacidad de asombro y contribuye en gran
manera a la prolongación de la juventud y otras muchas cualidades que
complementan, enriquecen y equilibran nuestra personalidad, pero no podemos
dejar que ese niño tome partido en las decisiones importantes de nuestra vida,
porque no posee la instrucción y capacidades que se necesitan, los niños también son caprichosos, egoístas, chantajistas y a veces
hasta crueles, cuando no consiguen lo que quieren, cogen la rabieta y no les
importa montar una escena de llanto, pataleo o lo que haga falta con tal de
conseguir lo que pretenden. Continúa en la 2ª parte.
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