lunes, 29 de mayo de 2017

LA ALEGRIA, LA TRISTEZA Y MUCHAS OTRAS COSAS (Por José Miranda)



Estando en conversación con una persona que suele leer mis escritos, le di a elegir el titulo de mi próximo tema, y eligió la alegría.

Como tema es muy interesante, pero no puedo escribir sobre la alegría sin hablar de la tristeza, puesto que son dos extremos de una misma cosa, y cuando analizamos, investigamos y elaboramos conceptos sobre algo, hay que hacerlo en su totalidad, por eso en el título incluyo los dos conceptos.

El conocimiento que poseemos de la alegría y la tristeza es mínimo, no es tema de moda, ni popular, ni despierta gran interés entre las gentes, cualquier programa “basura” de cotilleo donde las afiladas lenguas despellejan a los demás, cuenta con gran audiencia, y cuando se habla acerca de la alegría, el amor, la bondad, etc., solemos decir (salvo la excepción), que es un rollo y un camelo, y sobre todo muy aburrido.
 
En esta sociedad podemos observar todo tipo de ejemplos, personas optimistas, de carácter y rasgo psicológico muy alegre, y en el otro extremo personas que apenas salen del pesimismo, la tristeza, desolación, etc., y naturalmente existen los términos medios que es de lo que mas abunda.
 
A lo largo del desarrollo del tema, intentare definir y explicar que entendemos por alegría, con qué se confunde, falsos y auténticos conceptos de la misma y sobre todo, porqué se acerca a unas personas y se aleja de otras.
 
Y naturalmente, como siempre, afirmo que solo es mi opinión acerca del tema en cuestión, entiendo y respeto el resto de opiniones por diferentes y opuestas que sean, aunque no las comparta, buena parte de los argumentos que utilizo son recopilaciones de ideas y conceptos ajenos modificados y adaptados a mi estilo, el saber no es exclusiva de nadie, todos desde nuestro ángulo de percepción y observación, únicos y exclusivos, elaboramos nuestros conceptos que pueden ser parecidos o muy diferentes, pero nunca iguales, y con ello aportamos nuestro granito de arena, y la suma de todos los granos de arena forman el desierto o la playa.
 
Si cogemos un puñado de arena y un microscopio y observamos todos los granos de arena, nos daremos cuenta de que son parecidos pero diferentes, no encontraremos dos exactamente iguales, pero todos forman parte del conjunto y son igual de importantes.
El definir la alegría en pocas palabras me resulta muy difícil puesto que es la manifestación y consecuencia de muchas conquista de virtudes, atributos, capacidades, aptitudes, etc.
 
Yo al igual que muchas otras personas en tiempos pasados creía que tanto la alegría como otras virtudes o capacidades, las otorgaba Dios al nacer, pero en la medida que iba madurando se me hacia imposible creer que un Dios que representa el Amor, la justicia, la misericordia y todo el bien habido y por haber, no podía dar a unos la alegría, el optimismo, la simpatía, etc., y a otros todo lo contrario, tenían que existir otras razones o realidades que encuadradas dentro del marco de la Justicia Divina dieran lugar a esta desigualdad, pero que en realidad es la expresión y manifestación del Amor Divino que a través de sus leyes aplica la justicia y misericordia, y da a cada cual la cosecha de su siembra o de sus actuaciones, y según su naturaleza y efectos podemos apreciar por nosotros mismos si nuestro actuar es correcto y positivo o necesitamos aprender nuevos conceptos y nuevas formas y efectuar cambios y modificaciones.
 
Y ahora tu te puedes estar preguntando: ¿y qué culpa tiene un bebé que acaba de nacer de ser un bebé alegre o triste?, todos o casi todos hemos conocido a niños que son muy alegres y sonrientes, y por el contrario, a otros que están casi siempre llorando y tristes, y el motivo no pueden ser las consecuencias de lo que han hecho, puesto que acaban de nacer y todavía no han actuado ni para bien ni para mal.
 
Vamos a pensar que solo vivimos un día, un solo día, ¿qué podríamos hacer en un solo día? ¿que podríamos aprender?, la respuesta sería que en un solo día no hay tiempo para casi nada, por eso el Creador dispuso que viviéramos muchos años, de esta forma nacemos y vivimos nuestro primer día, dormimos y recuperamos las energías físicas y vitales, y después viene el día siguiente, y se vuelve a repetir el ciclo un día tras otro hasta el final del trayecto.
 
El primer día empezamos con los contadores a cero, no conocemos casi nada de la vida, pero se ponen en marcha y momento a momento vamos gravando y viviendo experiencias y al término del día ya tenemos algo, pero ese algo por sí solo no significa apenas nada.
 
Al día siguiente al despertarnos nuestros contadores no están a cero, ya han registrado información y experiencia, y el registro o resultado del día anterior, es el punto de partida del día actual.
 
De esta forma, día tras día, momento a momento, vamos llenando nuestros archivos de información y experiencia, y ello nos va capacitando para ir dejando de ser dependientes.
 
El desarrollo de nuestras facultades, capacidades y el cúmulo de información y experiencia, conforman nuestra personalidad, y el desarrollo de ésta, nos permite llegar a ser autosuficientes, no dependientes, ya podemos caminar por los senderos de la vida sin que nuestros padres nos tengan que llevar de la mano.
 
Pero para que todos estos procesos de desarrollo en todos los sentidos lleguen a cumplirse, se necesitaron muchos días, semanas, meses, años, etc., repetimos, en un solo día, poco o casi nada hubiéramos podido conseguir.
 
 Cada día que despertamos, las páginas de nuestra historia, los niveles de aprendizaje y capacitación, etc., son diferentes, porque se le van sumando los logros de cada día, tanto en experiencia, tenencias de posibles, como las consecuencias que derivan de nuestro actuar diario, por eso nuestro patrimonio cada día es mayor.

 Si solo hubiéramos vivido un solo día, no tendríamos patrimonio porque el desarrollo normal de muchos de los procesos, necesitan días, semanas, meses, años, etc., y para contar con la información y experiencia, tiene que cumplirse el proceso completo.

Una persona no solo es un armazón de carne y hueso autopropulsada, el armazón de carne y hueso solo es el vehículo físico que sirve de morada a un alma y un espíritu que por razones de aprendizaje y capacitación necesita un medio de poder tener realidad y poder manifestarse en este mundo físico.
 
Para no tener que mencionar siempre el alma y el espíritu, vamos a utilizar el término SER que conforma a ambos y alguna otra realidad mas.
 
Lo que para una persona significa un día, para el Ser solo es como un momento, y lo que para una persona es toda su vida, para el Ser es como un día.
 
A lo largo de la primera vida de una persona, el Ser aprende sus primeras lecciones en concordancia con lo que ha experimentado, y cuando termina el periodo existencial de la persona, el Ser retorna al lugar donde estaba antes de actuar como persona, y lo que aprendió le supone un ascenso y mejora de las condiciones en su lugar de estancia y ubicación.
 
Pero lo que aprendió en una vida humana, apenas significa nada en relación con lo mucho que le queda por aprender, del mismo modo que la persona lo que aprende en un día tampoco significa apenas nada, pero se van sumando lo de un día con el siguiente y así sucesivamente llega a conocer lo necesario para su desenvolvimiento personal.
 
El Ser va sumando las experiencias de cada vida humana, todas ellas diferentes, vivirá como hombre, mujer, en la pobreza, en la riqueza, en libertad, en esclavitud, en la ignorancia, en la lucidez, etc.
En principio será casi un salvaje, porque siempre se empieza de abajo hacia arriba, y con lo que va aprendiendo e incorporando en su memoria y condición psíquica y espiritual, irá mejorando las condiciones de cada nueva existencia, lo mismo que una persona con el conocimiento que va acumulando va mejorando y aumentando las posibilidades de mejora día a día.
 
Como personas, cuando despertamos por la mañana, cada día contamos con todo lo que hemos acumulado en nuestros días anteriores, tanto en positivo como en negativo.

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