LO NEGATIVO A VECES ES POSITIVO
En mi opinión, cuando
calificamos un asunto como negativo –y en demasiadas ocasiones lo
hacemos precipitada y equivocadamente-, estamos desterrando ese asunto
al lugar de las cosas dramáticas e indeseadas, de modo que ya no podrá
defenderse o justificarse haciéndonos ver que, tras la aparente
incomodidad que nos aporta, también lleva implícita –de algún modo- una
experiencia o una lección que a corto o medio plazo, y si se le presta
la atención precisa, puede enseñarnos su otra cara… que es donde se
encuentra la parte que podríamos denominar como positiva.
En la
mayoría de ocasiones, en cuanto surge algo que nos incomoda, lo que sea,
nos ponemos a la defensiva, o directamente guerreros repeliendo un
ataque enemigo, y ya no somos capaces de ver más allá de lo que capta
nuestra mente cómoda, la que no quiere conflictos.
Y eso que ya
hemos oído en demasiadas ocasiones que “cada mala experiencia conlleva
aparejada una lección”, o que “de todo se aprende”, o que “no hay mal
que por bien no venga”, pero a nuestra comodidad no le vienen bien estas
lecciones que, en ocasiones, nos parecen demasiado caras.
Sin suficiente criterio ecuánime tratamos de evitar cualquier situación que nos incomode.
Pero las cosas que aparentan ser solamente negativas, cuando las
vivimos a conciencia, sin prejuicios y con él ánimo de aprender siempre y
de evolucionar constantemente, nos aportan algo positivo: nos hacen
detenernos a pensar, a replantearnos cosas, a reconocer lo que hacemos
mal o lo que consentimos, o a ver de un modo consciente lo que hacemos
de un modo inconsciente.
Lo negativo a veces sólo es incómodo o
perturbador, pero lo rechazamos instintiva y completamente, sin separar
la parte de utilidad que pudiese tener. Rechazamos el paquete completo.
Lo negativo nos puede dar claves de lo que tenemos que hacer o
arreglar, nos invita a preguntarnos por qué nos parece negativo, y si es
negativo en todo su conjunto o sola una de sus partes, y quién y por
qué dentro de nosotros propicia ese rechazo, si lo que no nos gusta es
lo que nos enseña, o solamente es el modo en que nos presenta la
lección.
Ese replanteamiento de la cosa que nos parece negativa
–ya sea un ataque a nuestro ego o un proyecto que no ha culminado como
deseábamos-, nos está proponiendo desarrollar otros sistemas de
actuación ante las contrariedades, o a tomarnos las cosas de un modo
menos personal, desdramatizándolas; nos lleva de algún modo al saber
vivir y saber estar, al aprendizaje que nos conduce a un posterior
bienestar…
Si lo vemos con atención, y des-identificados del
asunto, cuando aparece algo que nos desagrada es una invitación a
revisarlo. Desde un punto de vista esotérico podría estar ofreciéndote
que te plantees una pregunta: “¿Qué me está queriendo decir esto
negativo?”, y al mismo tiempo también ofrece una propuesta: “Tengo que
hacer algo para resolver esto”.
Propongo afrontar estos asuntos
en los que interviene lo que aparenta ser negativo, revisar las cosas
que nos duelen, observar el por qué de los desagrados, comprender el
porqué de las molestias y los malestares.
Que aprendamos de todo ello y no lo despachemos antes de que nos presenten sus credenciales.
Que las cosas que nos duelen no nos duelan de un modo gratuito.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si le ha gustado ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario