domingo, 24 de mayo de 2020

LECCIONES DE UN SABIO FEO (Por Tefilo Hermano cósmico)


El rabino Joshua no era un hombre guapo. Claro que eso importaba poco, porque tenía otras muchas cualidades. Ante todo, Joshua era un gran sabio y un excelente profesor. Cuando tenía que darle una lección a alguien, sus palabras se clavaban como flechas en el corazón de quien lo oía.
Un día, la hija del emperador Adriano se quedó mirando al rabino Joshua y exclamó: - ¡Qué lástima que tanta sabiduría esté encerrada en un recipiente tan feo!
Cualquier otro habría respondido con una burla o insulto, pero el rabino Joshua no era así. En lugar de defenderse atacando, le preguntó a la hija del emperador:
-Vuestro padre tiene una bodega enorme, ¿verdad? ¿Sabéis en qué tipo de recipientes guarda el vino?
-En tinajas de barro, por supuesto.
-Pero el vulgo también guarda el vino en tinajas de barro… Dada vuestra importancia, deberíais almacenar el vino en recipientes de un material más noble, en tinajas de oro y plata.
La muchacha pensó que el rabino tenía razón, así que fue a hablar con su padre y le propuso que guardara los vinos en recipientes de oro y plata. El emperador, que tenía cosas más importantes en qué pensar, le contestó que así lo haría, pues nunca le negaba nada a su hija. Todo el vino de la bodega, pues, fue guardado en vasijas de oro y plata.
Al poco tiempo, el vino se avinagró. Entonces, el emperador fue en busca de su hija y le preguntó: -¿Quién te aconsejó guardar el vino en tinajas de oro y plata?
-El rabino Joshua.
Adriano mandó llamar de inmediato al rabino y, en cuanto lo vio aparecer, le dijo: -¿Por qué le aconsejaste a mi hija guardar el vino en tinajas de oro y plata? Según parece, el vino sólo se conserva bien en recipientes de barro.
-Así es – respondió el rabino, que añadió mirando a la hija del emperador- : El vino suele guardarse en los recipientes más modestos. Del mismo modo, el cuerpo de un hombre feo puede albergar a un hombre muy sabio. Ahora ya lo sabes.
Fue un buen día para la hija del emperador que de una frase aprendió dos lecciones.
Nunca debemos juzgar a nadie por su apariencia, la verdadera belleza se encuentra en el interior.
Pal Arim Amor

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