1. Aprender a decir
no, sin esperar que otras personas adivinen tus verdaderas razones
ocultas. Sé más claro en tus intenciones. Ganarás mejores relaciones
personales.
2. Reducir el número de pensamientos negativos,
abrir la ventana del pensamiento positivo. Dar un giro mental en tu
filosofía de vida. No ponerte en lo peor antes de tiempo, relativizar
las dificultades y apreciar todo aquello que fluye.
3. Vivir el ocio. Porque en la vida no todo es trabajar. Y aunque no
lo creas, también estás trabajando aunque estés de vacaciones, si
mentalmente estás conectado a la rutina de oficina. Si te cuesta
desconectar del teléfono del trabajo.
4. Caminar, romper
con la barrera del sedentarismo, ponerte en movimiento porque cuando lo
haces también pones en práctica la gimnasia mental. Caminar es vital
para ti tanto si pasas ocho horas sentado en la oficina, como si estás
de piel. La esencia natural del cuerpo es la actividad.
5.
Comer sano. Porque cuando lo haces cuidas tu corazón. Y eso no significa
renunciar al placer de caprichos tan deliciosos como el chocolate. Sin
embargo, el estilo de tu dieta también puede activar tus defensas o, por
el contrario, robarte energía.
6. Dejar de tomarte las
cosas de un modo personal. Creer que todo tiene que ver contigo. Si
estás en este punto, recuerda que los demás no dan tanta importancia a
tus cosas como tú mismo.
7. Fomentar el contacto con la
naturaleza, respirar el aire puro de espacios verdes que te hacen
conectar con el valor ecológico del mundo.
8. Cuidar tus
relaciones personales porque cuando fomentas los lazos sociales también
creas un arraigo de pertenencia en tu vida. Todo esto es autoestima. El
hecho de saber que puedes llamar por teléfono a un amigo para hablar
cuando estás pasando un mal momento, es un tesoro. También para
compartir las buenas noticias de la vida. Por tanto, no te encierres en
el individualismo.
9. Aprovecha todo lo positivo de las
nuevas tecnologías: puedes trabajar desde casa, emprender online, crear
tu propio blog, leer tus revistas favoritas, estar en contacto con
amigos a través de redes sociales, buscar trabajo… En definitiva,
utiliza internet para todo aquello que puede abrirte puertas. Cosas
buenas que vienen acompañadas del beneficio de la diferencia
tecnológica.
10. Escuchar música. Los efectos de la
musicoterapia son notables. La música reduce el estrés, eleva el estado
de ánimo, produce emociones agradables, te da fuerza para tomar
decisiones, te inspira gracias a esas bandas sonoras que cuentan
historias con las que puedes sentirte muy identificado. ¡Más de lo que
imaginas! En definitiva, ganas resiliencia.
A partir de estos
puntos, lo que te sugiero es que elijas alguno en el que quieres
empezar a centrarte. Es decir, aquel aspecto que quieres reforzar.
Autor desconocido
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