Te voy a hacer una pegunta ahora mismo, a
bocajarro, y tienes sólo un segundo para contestar. Solamente un segundo
de plazo para contestar. No hagas trampas. Pero no pienses, sólo
responde lo primero que sientas. Con sinceridad y honestidad.
¿Preparado? Sólo un segundo y con honestidad... ¿Eres feliz?
Si
has respondido afirmativamente, felicidades, enhorabuena, me alegro por
ti. Si has respondido “moderadamente feliz”, o “creo que sí”, también te
aplaudo.
Si tu respuesta ha sido negativa o se te ha pasado el
tiempo porque tenías que pensártelo, será mejor que sigas leyendo, por
si lo que sigue te aclara algo.
En mi opinión, uno de los motivos que impiden al ser humano ser feliz es el hecho de que no sabe qué es ser feliz.
Hay una gran confusión semántica o de concepto que lleva a una confusión de ideas.
Hay quienes quieren basar la felicidad en el hecho de poseer cosas, y
todos sabemos que la posesión de un bien no produce la felicidad por sí
misma. Alegra al ego, contenta al orgullo, satisface socialmente, agrada
hasta que se enfría la ilusión de la posesión, pero… no aporta una
felicidad duradera e imperecedera. Es un espejismo.
Tampoco sirve
la definición que se daba antes de felicidad: “Satisfacción, gusto,
contento”. Sigue sin ser cierto. Uno puede sentir satisfacción por algún
motivo pero insatisfacción por muchos otros, lo cual le impide ser
feliz, puede sentirse a gusto en cierto momento o con cierta cosa –pero
eso no le hace íntegramente feliz-, o tal vez sentir cierto contento
–pero no está contento siempre, y aunque estuviera contento tampoco eso
implicaría ser feliz-.
Es importante, muy importante,
imprescindible, que cada uno se pregunte –y, sobre todo, se responda con
mucha claridad, mucha precisión y mucha honestidad- la pregunta qué es
ser feliz para sí mismo.
¿QUÉ ES PARA MÍ LA FELICIDAD? No qué es
para el resto de la humanidad. No cuál es una definición más o menos
razonable. Tampoco es suficiente con decir una frase célebre recitada de
memoria.
La pregunta es: ¿QUÉ ES PARA MÍ LA FELICIDAD?
El error primordial al definir qué es para uno ser feliz, o qué es para
uno la felicidad, es que va englobando en la respuesta todo aquello de
lo que carece. Piensa, equivocadamente, que será feliz si tiene más
dinero –en el caso de que no lo tenga-, si estuviese casado –en el caso
de que no lo esté-, o si estuviese casado con otra –si no le satisface
la esposa que tiene-, si tuviera otro trabajo –si no le gusta el que
tiene-. Todas esas respuestas hablan de lo que le falta a uno, pero no
de lo que realmente le hace feliz.
Porque… ¿Qué es ser feliz?
¿Auto-realizarse?, ¿Alcanzar las metas que uno se proponga?, Ser auto-suficiente?, ¿Evitar el dolor?, ¿No tener problemas?
Cualquiera de estas preguntas lleva una trampa implícita. No conducen a
la respuesta apropiada. Pueden acabar siendo divagaciones mentales o
conduciendo a una respuesta intelectualoide que deje una sensación de
que una ha encontrado la respuesta que ningún sabio o científico
anterior encontró.
Otras preguntas:
¿La felicidad es un sentimiento real, una sensación, o un estado?
¿Se puede ser feliz a todas horas, siempre, sin que nada de lo que suceda le saque a uno de la felicidad?
Si uno es feliz… en los momentos trágicos, cuando sucede una desgracia,
cuando está ahogado en rabia o llanto… ¿sigue siendo feliz?
Veamos… ¿eres de los que piensan que la felicidad te va a venir de fuera, o te la van a aportar los otros?
¿O eres de los que piensan que ser feliz es un asunto de uno mismo?
Y otra cosa más… ¿eres capaz de distinguir entre ser feliz y estar feliz?
Esto es interesante porque si te conformas con estar feliz –que no está
nada mal- te estás conformando con momentos puntuales en los que vas a
estar así (te vas a sentir así), que no es lo mismo que “Ser Feliz”,
porque quien “es feliz” lo es a todas horas; la felicidad pasa a formar
parte intrínseca de uno, y no depende de estados emocionales o del
cumplimiento o incumplimiento de deseos, ni de circunstancias ajenas.
La filosofía oriental ve esto con más claridad. Dice que la felicidad
se entiende como un estado de armonía interna y que ese estado acaba
reflejándose como un sentimiento de bienestar que se instala fijamente, y
no es un estado de ánimo puntual y pasajero.
No es la alegría,
ni el alborozo, ni la carcajada. No necesita exteriorizarse y menos de
un modo ruidoso. Su expresión física, si la hubiese, sería una sonrisa
apenas apreciable, casi inexistente, una manifestación de serenidad que
le rodea a uno como una aura discreta, una mirada comedida pero con
brillo, y un estado de concordia interno en el que la comprensión, la
aceptación y la paz, son los ingredientes que lo llenan todo.
Ser
feliz no depende de lo que tengamos, sino de lo que somos. Aquí está el
secreto. En la aceptación de lo que somos en este momento. Lo que hemos
podido. Hasta donde hayamos llegado. Porque si lo condicionamos a
alcanzar el éxito, a la auto-realización, a no tener problemas, a
enamorarnos… tal vez nunca seamos felices.
Las circunstancias
externas ni nos han de aportar ni nos ha privar de la felicidad, porque
es de insensatos dejar la estabilidad interna y la felicidad en manos
ajenas
Por otro lado, conviene desmitificar un poco la felicidad,
no convertirse en un esclavo obsesivo de ese estado y considerarse un
fracasado –menospreciando el resto de cualidades personales- por el
hecho de no alcanzar la felicidad. Porque la felicidad no es un cúmulo
de cosas, no implica obligatoriamente la consecución de ciertas metas y
objetivos, no hay una medida estándar a partir de la cual una tiene
acceso directo y continuo a ella.
Supongo que en alguna ocasión,
en la que te has aislado de tus preocupaciones o las has dejado fuera de
ti, o has estado tan absorto en algo que te ha permitido ser tú mismo
–sin el personaje, sin la careta y sin las presiones sociales-, en esa
ocasión has tenido una sensación de felicidad o, cuanto menos, de no
sentirte infeliz.
¿A que has vivido alguna vez la experiencia de
permitirte ser absorbido por una puesta de sol, por una mirada, por el
jugueteo de un niño, por una escena de una película, por un recuerdo…y
te has sentido feliz?
Valora entonces, si te parece apropiado,
qué es la felicidad para ti, qué cosas te aportan felicidad, cómo puedes
promocionar la felicidad en ti, cuánto le quieres dedicar a ser feliz, a
qué estás dispuesto a renunciar para ser feliz y, también, date cuenta
de las cosas que te hacen infeliz… y evítalas.
Tienes mucho sobre lo que meditar y te es muy conveniente hacerlo, así que…
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
viernes, 4 de diciembre de 2020
¿QUE ES SER FELIZ) (Por Emma Fernandez)
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