Los animales y las plantas
no tienen ningún problema con su existencia, ellos viven su realidad
natural tal cómo es, y no tienen ningún problema con su identidad. Un
perro no busca ser un millonario, ni un actor de cine famoso, un árbol
no busca ser un cantante. No buscan prestigio ni poder. No son
neuróticos.
Los animales y las plantas, no necesitan un psicólogo
o un psiquiatra para reconocer su identidad. Viven saludables y felices
con su propia naturaleza, gozando libremente de su existencia, sin
buscar la guerra o la paz, porque ellos ya viven en paz.
Solo el
hombre es inconsciente de su naturaleza, porque siempre está buscando
ser alguien diferente de lo que es, viviendo una vida miserable lleno de
ansiedad que lo lleva a buscar alguien que lo ayude y así evitar tomar
responsabilidad por él mismo.
Es infeliz, porque no sabe quien es
y en su ignorancia, demuestra un comportamiento compulsivo y neurótico
que lo lleva a buscar ideales superficiales diferente a su propia
realidad existencial.
Por lo tanto, se convierte en su propio
enemigo, violento y controversial, desarrollando una lucha compulsiva
interna de identidad. Sin darse cuenta, que lo que está buscando nace y
vive en él.
Cuando el hombre se dé cuenta conscientemente de su
propia identidad natural y decide alejarse de su ego conflictivo,
entonces será capaz de entrar en contacto con su ser interior que es paz
y en esa paz, encontrar la tranquilidad de su mente.
De manera
que, todas esas ideas neuróticas de querer ser alguien diferente,
desaparecerán automáticamente. La división, la comparación y el deseo de
ser alguien superior, no serán más su prisión porque podrán
experimentar libremente el momento presente y vivir en unicidad con la
existencia, sin pretensiones de ser diferente.
domingo, 7 de febrero de 2021
EL HOMBRE Y SU MENTE NEURÓTICA (Por José Pomares)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario