En mi opinión, tenía mucha razón Séneca cuando dijo: “No es que tengamos poco tiempo, sino que desperdiciamos mucho”
Estamos muy ocupados en HACER NADA mientras que el tiempo de vida que
nos ha sido concedido va transcurriendo a un ritmo estricto tanto si
estamos pendientes como si estamos absurdamente distraídos de la hermosa
delicia de vivir y malgastándolo.
El consumo de ese tiempo es
continuo y constante, y a él nada le importa si estamos durmiendo, o
“dormidos” –que es peor-, o si estamos absolutamente conscientes
haciendo el milagro que es vivir con atención e intensidad.
A él no le importa, pero a nosotros sí debiera importarnos.
Caemos una y otra vez, a cada instante, en ese autoengaño destructivo de suponer que vamos a ser eternos.
Pocas veces tomamos consciencia de que cada día nos queda un día menos
de seguir viviendo, de gozar esta maravilla irrepetible que es estar
vivos, que es aún es más maravillosa si en este momento nos acompañan la
salud y una mente que funciona bien.
Pensar en que en algún
momento perderemos algunas de las facultades de las que ahora
disponemos, y que ya no seremos ágiles y no podremos hacer con nuestro
cuerpo ciertos movimientos, y que es posible que nuestra mente se vaya
deteriorando, y que se nos apague poco a poco el espíritu, que se vayan
agotando las ganas de hacer cosas, que no tengamos a nuestro lado a
ciertas personas que son tan importantes en nuestra vida… pensar en ello
es interesante, y no ha de ser motivo para entristecerse, sino todo lo
contrario: ha de servir para ser conscientes de las capacidades y
facultades que tenemos en este momento, de la VIDA VIVA que aún nos
queda, de las posibilidades tan encantadoras que no estamos aprovechando
bien, de la gente querida que tenemos hoy vivas y en nuestro corazón, y
ha de servirnos para ver todas las cosas de otro modo, para cambiar
cualquier gesto serio que tengamos por una sonrisa resplandeciente, para
sacar brillo a nuestra mirada, para manifestar lo que tengamos callado o
acallado en algún sitio, para tomar la firme decisión de no seguir
aplazando esas cosas que aplazamos continuamente, para relacionarnos más
-y más intensamente- con la vida y con los vivos.
No hacer lo que nuestra alma nos pide hacer, ES VIVIR MAL LA VIDA.
No llevar adelante ese plan de vida y esos proyectos que tenemos en la mente, ES VIVIR MAL LA VIDA.
Privarse de cosas que deseamos y están a nuestro alcance, que son posibles y no perjudican a otros, ES VIVIR MAL LA VIDA.
Parece mentira la paradoja tan dramática en la que caemos: venimos al
mundo a VIVIR y nos conformamos con estar, con vegetar, con dejar que se
consuman los días uno tras otro mientras solamente estamos pendientes
de las urgencias, de los problemas, del trabajo… y DEJAMOS PARA NUNCA lo
más importante, que es VIVIR, porque los ratos libres que tenemos los
usamos para descansar –que es necesario-, o para relajarnos y desocupar
la mente –que es necesario-, pero aplazamos una y otra vez la tarea
primordial, la que se constituye en el sentido de estar aquí, que es
VIVIR LA VIDA.
Y luego, claro, llega un día de una tensión
especial, o un día en el que ha habido una tragedia, o que hemos ido a
un entierro, y NOS REPROCHAMOS ESTE VIVIR MAL, este no estar pendientes
de nosotros mismos, este no darnos las satisfacciones que merecemos,
este reír poco por esta seriedad que hemos incorporado a nuestra vida, o
llega nuestro cumpleaños o el día de Nochevieja, y volvemos a pensar lo
mismo: “Un año más” –QUE EN REALIDAD ES UN AÑOS MENOS-, “otro año que
se me ha pasado y no me he enterado”, y viene un pequeño reproche que no
sobrevive hasta el día siguiente, porque el día siguiente nos espera
con sus brazos rutinarios abiertos para que volvamos a lo de siempre,
que es acumular más desatinos y despropósitos, reunir más motivos de
queja y arrepentimientos, con la añadida dramática gravedad de que
cuando un año después volvamos al mismo planteamiento será peor:
tendremos un año más de calendario –que es un año menos de vida- y aún
más remordimientos.
Vivir mal la vida… qué desdicha y qué desastre…
Tal vez este sea el momento idóneo para comenzar a VIVIR TU VIDA.
DEPENDE DE TI. SÓLO DE TI.
Te dejo con tus reflexiones…
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Francisco de Sales
viernes, 18 de marzo de 2022
VIVIR MAL LA VIDA (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario