Juana de Ángelis por Divaldo
*Reserva algún periodo de tu tiempo al servicio sin remuneración, a la caridad o institución que se dedique a la beneficencia o a la construcción de vidas.
Pequeñas ayudas producen los milagros de las grandes realizaciones.
Jamás te excuses a este oficio de ayuda desinteresada, no retribuida.
Hay mucha aflicción esperando socorro y comprensión.
*Asume, contigo mismo, el propósito de desvincularte bien de todos tus compromisos con orden y sin prisa.
Quien valora lo que hace, le da belleza y sentido, realizándolo mejor.
Todo servicio es noble, por más insignificante que sea considerado o por más humilde que se presente.
El universo y el gusano, tan diferentes y antagónicos, son importantes en la creación divina.
Realiza cada tarea con respeto y con agrado.
37
Nunca engañas a nadie.
La vida es gran cobradora y retributiva.
Lo que hagas con los otros retornara a ti.
La siembra, sucede a la cosecha.
Cosecharás conforme hayas plantado.
Quien engaña, ilusiona, traiciona, se perjudica a sí mismo, irrespetándose primero y haciendo merecedor después, a los efectos de su conducta reprochable.
Se honesto contigo mismo y como consecuencia, con tu prójimo.
*Usa la verdad con el objetivo de ayudar y jamás como un arma de agresión o venganza.
La verdad es cual diamante que exige adecuado envoltorio para mantenerse seguro, y no herir cuando es lanzado contra alguien.
Tu verdad tal vez no sea la legítima o por lo menos no será la completa.
Presérvala para el momento adecuado, en el cual puedas dignificar y erguir a quien caiga o se esté precipitando en abismos de locura e ilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario