Somos memoria viva pero aletargada, encarnada en este planeta. Hay una razón muy poderosa para retornar en cuerpo físico, a esta experiencia carnal, a esta escuela, y es que, si fuéramos conscientes de donde venimos, quizás habría muchas almas, que desearían regresar al lugar de donde proceden. Dicho de otro modo, si no tuviéramos esta completa amnesia de nuestras vidas pasadas, habría muchas personas que no querrían volver a pasar por por estas tres dimensiones. Pero al mismo tiempo, es la escuela perfecta para nuestro desarrollo psicológico y espiritual, intuyo que nadie esta obligado a pasar por algo que rechaza, que lo hace sufrir, o al contrario, que le hace sentir un placer que entienden como felicidad.
Y es que son precisamente las almas que entendieron esto, que son mayores los pros que los contra, las que eligen volver, y con cada experiencia humana seguir despertando. El Ser de cada persona quiere compartir su sabiduría con esta parte de Si Mismo que somos nosotros, y experimentar lo que nosotros experimentamos, pero para llegar a compartir su sabiduría, "necesita" tenernos despiertos.
Somos semillas que intuimos que, no hay color entre vivir una experiencia mundana, material, o vivir una experiencia espiritual desde esta naturaleza humana. Éste, es uno de los grandes misterios de la vida, porque hay semillas que regresarán a su Ser, sin haber logrado encarnar la Divina sabiduría, y otras semillas que volverán siendo seres conscientes y despiertos, seres que dejarán a si mismo su semilla en otras que están en proceso de despertar, o iniciando ese despertar.
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