domingo, 15 de septiembre de 2019
EL PODER DEL EJEMPLO (Por Erica Correa)
Se cuenta la historia de una madre que cansada de que su hijo comiera mucho dulce fue a ver a al sabio de su aldea y le pidió que le dijera al niño que no comiera azúcar. El sabio, después de una pausa le pidió a la madre que volviera con el niño pasadas dos semanas.
Dos semanas después, la mujer volvió con el hijo a visitar al hombre ,al verlos el sabio miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo: “No comas azúcar”.
La madre, agradecida pero perpleja, le preguntó al hombre por qué le había hecho esperar dos semanas para decirle solo eso, el sabio le contestó:
“Hace dos semanas, yo también estaba comiendo azúcar. “
Es una sencilla y breve historia pero sin duda tiene un profundo y valioso mensaje.
¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir: lo que deberías hacer es… o yo si fuera tú le diría, haría…? incluso nosotros mismos, en más de una ocasión nos hemos atrevido a aconsejar a alguien dando nuestra opinión…y es que hablar resulta fácil. Lo complicado, lo difícil, lo que realmente cuesta, es que esas palabras que decimos o que nos dicen, vayan avaladas por la coherencia de los actos.
Las palabras convencen, pero es el ejemplo lo que verdaderamente arrastra.
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