lunes, 30 de marzo de 2020

EL "DÍA" DE LA MUJER (Por Félix Gracia)

Entrecomillas, sí. Porque, como se dice por nuestras tierras del Sur, “manda guasa” que de 365 días que tiene el año, dediquemos uno solo a la gloria de algo único sobre lo que se cimenta la Creación y la Vida.
No niego que exista buena voluntad en el origen de dicha iniciativa y que, incluso, merezca ser apoyada. Pero, en mi sentir, partimos de una evaluación de los hechos y de los medios empleados que convendría someter a reflexión y ajustar.
Alguien puede pensar que me estoy metiendo donde nadie me llama (por aquello de ser varón). Mas, por eso mismo estoy aquí: por ser humano, varón, hijo, esposo, padre, hermano y amigo. Con el derecho y el deber moral de intervenir y participar.
Todos los seres humanos somos nacidos de una madre. Gestados en el silencio de su vientre y formados a partir de su misma materia o sustancia. Por eso y a pesar de ser diferente, la madre percibe al hijo como una prolongación de sí misma y no como algo diferente y separado de ella. Éste, el hijo, un día partirá lejos atraído por su futuro, pero en la madre permanecerá intacto el vínculo que la ata a él como un instinto indestructible que sobrevive a la distancia y al tiempo.
Ese instinto se llama AMOR y es la piedra angular de la Vida. Exactamente lo mismo que da lugar a la Creación y al Hombre, y vive en el alma de toda Mujer como un potencial o poder, sea madre biológica o no, haciendo de Ella el “Ser providencial” que gesta, cuida, protege, alimenta, sostiene e impulsa a la vida y a todo lo viviente. Pensemos, pues, en Dios “versión femenina”, y estaremos más cerca de la verdad y de lo que toda mujer representa y ES.
Empecemos por ahí, por reconocer su dignidad innata y su valor por encima de cuanto existe creado, pues Ella es “los cimientos” de la Vida sobre la cual descansa la Humanidad, y la Tierra. ¿Quién osaría ofender o maltratar algo tan sagrado?
Así te reconozco yo, Mujer. Y lo hago los 365 días del año, que aún se me hacen insuficientes. Créetelo tú también, y pronto no necesitaremos pancartas reivindicativas.
Félix Gracia (Marzo 2020)

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