En mi opinión, peca de soberbio, de egoísta, y de injusto, quien sólo le pide a Dios sin ofrecer algo a cambio.
Eso de pedir y pedir pero sin ofrecer algo a cambio me parece abusivo. Y
me parece que es injustificado y desproporcionado cuando se está
pidiendo algo pero no se está ofreciendo otro algo –sea lo que sea- a
cambio.
Quien entienda a Dios –o
al Creador, o como cada uno quiera llamar a eso que sobrepasa la
dimensión humana- como Justo, y para que se mantenga esa justicia, tiene
que ofrecer algo cuando haga una solicitud.
Digo esto por
experiencia, porque llevo años y años de negociación con Dios y cada vez
que Le pido algo, a cambio me comprometo a otra cosa que, por supuesto
ya que esto es inexcusable, cumpliré.
Depende de cada uno lo que
esté dispuesto a entregar, lo que va a hacer, cómo devolverá ese favor,
o qué le parece justo y está dispuesto a ofrecer para que sea una
permuta en la que exista una especie de equivalencia.
Dios es Todo generosidad y Todo amor, pero sería correcto que cuando se trata con Él, uno también sea generoso y amoroso.
Y, por mi experiencia, creo que es más conveniente ofrecer algo que no
sea tan elemental y poco comprometido como una sarta de oraciones, sino
que lo que se ofrezca –si es posible- pueda tener utilidad para otro de
sus hijos –que son nuestros hermanos-.
Creo que Dios agradece
más algo que sea práctico y útil para, algo que reconforte a otro Ser
Humano, que puede ser, por ejemplo, hacer alguna entrega económica a
alguien que esté realmente necesitado –si uno puede hacerlo, claro-,
acompañarle en sus malos momentos y escuchar sus desconsuelos, darle un
abrazo o coger sus manos entre las propias manos –porque no siempre las
palabras se expresan mejor que un contacto personal-, prestarle una
sonrisa cuando tienen perdida la suya, contagiarle de ánimo y de
esperanza, o lo que cada uno considere que está capacitado para hacer.
Cada uno tiene sus circunstancias y sus habilidades, y eso puede
determinar lo que podrá hacer.
Cada día estoy más convencido de
que esta es la forma correcta de hacerlo. Pedir, sí. Siempre puede uno
pedir y el otro puede conceder o se puede negar a dar. Pero creo que es
más razonable, más justo, más ético, cuando se hace un intercambio que
cuando simplemente se pide y además uno se cree con un derecho
indiscutible a que se le conceda.
Bueno… es solamente mi opinión.
Te dejo con tus reflexiones…
sábado, 18 de diciembre de 2021
NO PIDAS A DIOS SI TÚ NO DAS ALGO A CAMBIO (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario