martes, 22 de marzo de 2022

SOBRE LA RAZÓN (Por José Miranda)

 Muy buenas querida gente, ¿que tal sois razonando?, ¿se os da bien?. Pues en el día de ayer estuve conversando con una persona, y la comunicación se hacía muy difícil de mantener, porque mi interlocutor se adueñó de la razón, y no dejó nada para mí, el era el dueño y señor de la razón, sin lugar a discusiones, y en un par de ocasiones que intenté dar mi punto de vista, que era algo diferente a lo que el aseguraba, se enfadó un poco y en su voz se apreciaba algo de violencia, él estaba seguro de ser conocedor de la única verdad, y por eso se sentía dueño de la razón sin lugar a discusión.

 A esta persona le gusta alardear de sus conocimientos y nivel cultural, y aprovecha toda ocasión para tratar de impresionar al interlocutor, y la verdad es que impresiona, pero no en el sentido que él cree y quiere, porque todo diálogo es un intercambio de ideas y pareceres y otros valores, partiendo del respeto y valoración hacia el criterio o punto de vista ajeno, y en cuanto a la razón, cada cual tiene la suya, y todas son igual de respetables, cuando alguien impone su criterio y su razón, esta menospreciando a su interlocutor, y para nada esta respetando las formas y maneras de ser de los demás, ni las reglas de la comunicación.

 Mi padre era una persona muy temperamental y prepotente, y siempre defendía e imponía su razón ante las razones de los demás, no había forma posible de que cediera ante el criterio de nadie, y esta actitud le pasó grandes facturas a lo largo de su vida, las relaciones le era muy difícil el mantenerlas, solo a quellas personas que lo conocíamos y sabíamos que al margen de su carácter y inadecuadas formas de comunicarse, en el fondo era muy buena persona, pero aún así, la convivencia con él, no resultaba nada fácil.

 Yo durante bastante tiempo también luchaba por llevar siempre la razón, y esta forma equivocada de comportarme, también me pasó algunas facturas. Al día de hoy, con la ayuda de todo lo nuevo aprendido y superado, me arrepiento de todas las veces que impuse mi razón y criterio ante las razones y criterios de los demás, reconozco que debido a mi ignorancia y egoísmo, menospreciaba a la persona que tenia delante, me sentía superior a ella respecto al tema en cuestión y por eso estaba seguro de que era yo el que tenia razón, y su punto de vista y criterios los rebajaba a niveles inferiores de importancia, y precisamente esta forma de actuar, me colocaba a mi en un nivel inferior al de mi interlocutor, pero yo no lo veía de esa forma.

 La razón no es propiedad de nadie, por muy sabio e inteligente que pueda llegar a ser una persona, solo puede ver y apreciar la realidad desde su lugar de situación, apreciación o punto de vista, todas las personas somos diferentes, y nuestros puntos de vista, nuestras capacidades de apreciación e interpretación, etc., también son diferentes, pero todas son reales, es posible que alguien perciba una realidad mas amplia que otro, pero en ningún caso es mas verdadera. 

Desde el punto de observación del otro, las cosas se ven y perciben así, es otra forma de la misma realidad a la que nosotros no tenemos acceso, y si queremos conocerla, tiene que ser a través de otra persona, por tanto ninguna versión se contradice con otra, todas son complemento unas de otras, todas son fragmentos diferentes de la misma pieza, todas las razones son partes de la misma realidad observadas desde un nivel y ángulo diferente de apreciación e interpretación, y todas son igual de importantes, pienso que esa necesidad de tener que llevar siempre la razón, es inmadurez psicológica y espiritual mezclado con algo de prepotencia y algún ingrediente más.

 Defendamos nuestra razón, pero sin imponerla ni situarla por encima de la de los demás, es una recomendación de ese tal José que pago altos precios por estas formas erróneas de actuar.
Y por hoy lo vamos a dejar, hasta mañana, si es que aún seguimos por estos mundos.

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