viernes, 1 de abril de 2022

EL SUBCONSCIENTE, Continuación (Por José Miranda)

 

Hola queridas gentes, ¿Estáis ya un tanto aburridos con tanto consciente y subconsciente? Pues no os canséis que aún queda mucho por exponer, el mundo interior de las personas, y el invisible e imperceptible para los cinco sentidos es más extenso que el mundo exterior visible y tangible, porque añadido a las realidades existe la imaginación y la fantasía que no tiene límites, y se entiende que todo debería de estar bajo nuestro conocimiento y control, porque todo aquello que no conocemos ni controlamos, nos controla y condiciona a nosotros, de modo que continuamos dándole al subconsciente.
 
Voy a referirme a los niveles de energías mentales y anímicas, y las frecuencias vibratorias que emiten. Cada pensamiento y sentimiento es diferente de cualquier otro, nunca existen dos iguales, y de toda realidad, sea lo que sea, y como sea, se desprende una vibración que es su medio de identidad, de ubicación y cohesión con lo inmediato, formando la cadena de la Naturaleza.
 
El subconsciente es nuestro almacén interior donde guardamos el contenido de todo lo significativo de todos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, etc., y sobre todo aquellas vivencias de gran intensidad que marcaron un antes y un después en la historia de nuestra vida, o nuestras vidas.
 
Cada pensamiento, sentimiento o vivencia, posee su vibración particular que lo identifica y define como es y por lo que es, cada frecuencia vibratoria se extiende a lo largo y ancho del universo uniéndose a otras similares y formando una red de comunicación e intercambio, es como una puerta de salida y entrada que da paso hacia adentro y fuera a todo igual o similar, esto quiere decir que si yo estoy vibrando en tristeza, soy emisor de energías de tristeza y a la vez también soy receptor de otras de la misma frecuencia e inmediato superior e inferior, mis energías al salir de mí hacia fuera se mezclan con todas las homólogas formando una red que se extiende por zonas y lugares propios de esos niveles de frecuencias, nunca pueden acceder a niveles superiores porque los tonos vibratorios y de luminosidad son más elevados y se producirían daños o perjuicios comunes.
 
Cuando en nuestro subconsciente albergamos energías de muy baja vibración, es como una puerta abierta hacia los mundos infiernos, o de bajas frecuencias, que puede ser utilizada por energías propias o ajenas, y cuando transformemos esas energías que formaban parte de nuestro subconsciente, dándole otras valoraciones y calificaciones, y adaptando su vibración lo más parecido a las condiciones de mayor adelanto y evolución, la puerta queda cerrada hacia esa zona de baja vibración, o los mundos infiernos como en algunos sitios se le suele llamar, y en la medida que vamos dejando atrás zonas de bajas vibraciones, se nos permitirá el avanzar hacia otros horizontes de más nivel y elevadas vibraciones.
 
Nuestro subconsciente es como un camino muy largo, donde hay tramos próximos y muy lejanos, donde, que yo sepa, es muy difícil el acceder, pero cuando algo debe de ser descubierto para su necesaria transformación y adaptación, la propia Naturaleza se encarga de que así sea, y sobre estos detalles versaremos en la próxima, saludos.

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