Tú
eres un vaso lleno, no vacío. Pero te enseñaron que tu vaso estaba
vacío y que otra persona tendría que llenarlo. Este “chip” te hace
dependiente, inmaduro, apegado, temeroso, posesivo, melancólico y
demandante. No te sientes pleno. Y como no te sientes pleno, necesitas a
alguien que te llene constantemente. Ese alguien que te llene se
convertirá en tu salvación. Y cuando tengas el menor atisbo de que dicha
persona no puede (o no quiere) salvarte, la harás culpable de esa
no-salvación. Y así una y otra vez. Una relación tras otra (no
necesariamente de pareja). Confundiendo amor y amistad con ser
“llenado”, “amamantado”, “nutrido”… Ese estado, a nivel emocional, no se
diferencia mucho del de un bebé recién nacido (aunque ahora tengas
cuerpo de adulto).
La
clave es que reconozcas ese vacío, y que te des cuenta de que realmente
no estás vacío. “Alguien” te convenció de que estabas vacío. De que
“necesitabas”. De que “felicidad” es lo que recibas de otra persona… Has
de detener ese círculo vicioso. No tienes “mala suerte” en las
relaciones. Todas las personas no son “malvadas” y carentes de
sentimientos. Lo que ocurre es que estás programado desde la carencia,
desde el vacío emocional, desde la ausencia de amor propio. No
aprendiste a nutrirte, a amarte, a sentirte bien contigo mismo. Y eso es
lo que proyectas siempre fuera: escasez, desamor, necesidad… Eres como
esa pequeña cría de pollito que llega a los demás con el pico abierto y
el buche vacío. Dame, dame, dame…
No.
Tú no eres ese pollito. Ni ese bebé recién nacido. Ni un vaso vacío… Tú
eres un SER COMPLETO. Un ser capaz de nutrirse y amarse a sí mismo. Un
ser independiente. No me refiero a que no necesites relacionarte, pues
todos necesitamos el calor humano. Me refiero a que tu estado emocional,
tu autoestima y tu sensación de plenitud no pueden depender única y
exclusivamente de los demás. A que nadie tiene la obligación de
“salvarte” o hacerte “feliz”. Tu estado emocional es responsabilidad
tuya. Y es lo que no te enseñaron. Lo que debes aprender cuanto antes
para que dejes de interpretar el papel del pollito solitario, desnutrido
y dependiente que en realidad NO ERES. 


.
No hay comentarios:
Publicar un comentario